Daniel Amar Siad (en el centro), posando con tres mujeres a las que, según los archivos judiciales, presentó como fruto de su labor de captación en distintos puntos de Europa.

Daniel Amar Siad (en el centro), posando con tres mujeres a las que, según los archivos judiciales, presentó como fruto de su labor de captación en distintos puntos de Europa. E. E.

Reportajes CASO EPSTEIN EN ESPAÑA

Daniel Siad, el francoargelino que captaba víctimas para Epstein en España: "La chica tiene 20, pero parece menor"

Los archivos judiciales de EEUU sitúan a Siad como intermediario de Jeffrey Epstein en Barcelona. Documentos en poder de EL ESPAÑOL detallan el método, los contactos y el papel de España como plataforma de tránsito.

Más información: Los españoles en los papeles de Epstein: el arquitecto al que encargó obras en su isla, nobles o un condenado en la Gürtel.

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Los tentáculos de Jeffrey Epstein alcanzaron también España. Los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelan que el pederasta contaba en Barcelona con un intermediario de confianza dedicado a localizar y poner en contacto a jóvenes mujeres con su entorno.

Su nombre: Daniel Amar Siad, ciudadano francoargelino con vínculos en el mundo de la moda y una agenda internacional que incluía Francia, Marruecos y España.

Sobre esa base, la documentación a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL permite detallar cómo funcionaba la red de intermediación desde España, el papel concreto que desempeñó Daniel Amar Siad y las razones por las que Barcelona se convirtió en un enclave estratégico dentro del entramado de Jeffrey Epstein.

Los intercambios internos sitúan a Siad en Barcelona desde al menos 2016, tras un periodo en París. En mensajes con Epstein, el hombre describe la ciudad como un lugar "lleno de vida" y un buen punto de partida para trabajar con agencias de modelos y contactos del sector. La capital catalana aparece, en la práctica, como centro de operaciones: reuniones presenciales, coordinación de estancias, reservas de hoteles y preparación de viajes a otros países.

Daniel Amar Siad, en una imagen difundida por él en redes sociales en la ciudad de Estocolmo (Suecia).

Daniel Amar Siad, en una imagen difundida por él en redes sociales en la ciudad de Estocolmo (Suecia). E. E.

Los documentos analizados por este periódico muestran que Siad no se limitaba a poner en contacto a terceras personas. Actuaba como operador logístico: alojaba temporalmente a jóvenes, gestionaba desplazamientos y reportaba avances a Epstein. En paralelo, activaba contactos profesionales en el ámbito del modelaje o la asistencia personal como vías de entrada "legales" al circuito internacional.

El método

La mecánica se repite en los intercambios internos: primero, identificación y selección de perfiles; después, acogida temporal con manutención o dinero de bolsillo mientras se "busca una salida profesional"; por último, movilidad entre ciudades europeas y destinos fuera del continente. España aparece en ese esquema como un eslabón intermedio: punto de evaluación y trampolín hacia otros mercados.

En diversos mensajes, Epstein solicita material e información personal para "valorar" perfiles. Siad responde con actualizaciones y propuestas y coordina encuentros con agencias o estancias en hoteles. El proceso se presenta, para las jóvenes, como una oportunidad profesional. Pero los documentos reflejan de manera constante una asimetría de poder clara: dependencia económica inicial, promesas de carrera y control de los tiempos y los destinos.

El periódico La Vanguardia subraya que Siad presumía en redes de conocer a figuras del poder económico y político francés y que recibía pagos desde cuentas en Dubái por sus servicios. Los archivos judiciales confirman que su radio de acción fue amplio: Barcelona no fue su única base, pero sí una de las más estables dentro de Europa. Desde aquí, el intermediario activó contactos en agencias, organizó viajes y mantuvo una comunicación fluida con Epstein.

Los documentos en poder de EL ESPAÑOL añaden trazabilidad a ese rol: fechas, lugares, hoteles, agencias y movimientos que permiten ver a Siad como pieza operativa del sistema, no como un mero contacto periférico. España, en ese engranaje, funcionó como territorio útil: discreto, conectado y con un ecosistema profesional capaz de proporcionar coartadas laborales y administrativas.

Imagen destacada por el Departamento de Justicia de los EEUU en el que Daniel Siad aparece en La Habana, fumando un puro y bebiendo ron.

Imagen destacada por el Departamento de Justicia de los EEUU en el que Daniel Siad aparece en La Habana, fumando un puro y bebiendo ron. E. E.

Las conversaciones entre Jeffrey Epstein y Daniel Siad reflejan con crudeza cómo funcionaba ese engranaje. En varios intercambios, el financiero pedía a su intermediario en España imágenes y detalles de las jóvenes para poder evaluarlas personalmente. "Hazle una foto de cuerpo entero.", le escribe Epstein en uno de los mensajes, a lo que Siad responde enviando fotografías y comentarios sobre el físico, la edad y la actitud de las chicas.

En otro momento, tras recibir imágenes, Siad afirma sin rodeos "Tiene 20 años, pero parece menor". El tono de esos mensajes va más allá de una supuesta gestión profesional. Epstein opina sin filtros sobre el cuerpo de las jóvenes, mientras Siad actúa como facilitador, justificando decisiones pasadas, explicando intervenciones estéticas o aportando contexto personal.

En libertad

La actividad de Daniel Amar Siad no sólo ha sido reconstruida a partir de los archivos judiciales estadounidenses. En foros de investigación abierta como r/Epstein, una comunidad digital dedicada desde hace años a rastrear el entramado del financiero, varios usuarios han recopilado y analizado correos electrónicos y conversaciones de Skype que coinciden con la documentación oficial y refuerzan el perfil de Siad como reclutador activo dentro del ecosistema Epstein.

En esos intercambios se habla de viajes de jóvenes a París, Barcelona o Ibiza, y de grupos de chicas "listas" a la espera de indicaciones, siempre bajo el paraguas del modelaje o de supuestas oportunidades profesionales.

Esa misma investigación abierta señala que Siad habría mantenido vínculos estrechos con Jean-Luc Brunel, el cazatalentos francés fallecido en prisión y una de las figuras clave del sistema de captación de Epstein, hasta el punto de que algunas fuentes digitales plantean si fue el propio Siad quien actuó como nexo entre ambos.

Los rastros en redes sociales —cuentas en Pinterest activas recientemente, perfiles de Facebook hoy desactivados y varios LinkedIn con localizaciones cambiantes— dibujan a un hombre que se presenta como consultor internacional, project manager en canales vinculados a la moda y profesional en constante movimiento entre Europa, Oriente Medio y los Emiratos Árabes Unidos.

Según esa información, Siad residiría actualmente en Estocolmo y habría viajado a Francia a comienzos de 2024, pese a que medios franceses han señalado que las autoridades no han logrado localizarlo.

Todo ello refuerza una de las grandes incógnitas que sobrevuelan el caso: cómo un intermediario que aparece de forma reiterada en correos y mensajes vinculados al reclutamiento de jóvenes para Epstein no ha sido interrogado formalmente sobre lo que sabe, a pesar de que sus movimientos por Europa no parecen especialmente ocultos.

No hay constancia en los archivos analizados de contratos formales ni de acuerdos escritos con agencias. Tampoco aparecen imputaciones judiciales en España contra Siad por estos hechos. Lo que sí existe es una huella documental que describe un patrón de intermediación sostenido en el tiempo, con Barcelona como nodo relevante.

Los papeles no permiten afirmar responsabilidades penales en territorio español, pero sí muestran cómo operaba la red y qué papel desempeñó el intermediario desde la capital catalana. En el mapa europeo del entorno Epstein, Barcelona no fue un escenario marginal: fue una base de trabajo.