Conversación entre Enrique Iglesias y Jeffrey Epstein, después de que el segundo le contactara para comprar su avión.

Conversación entre Enrique Iglesias y Jeffrey Epstein, después de que el segundo le contactara para comprar su avión. E. E.

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Enrique Iglesias, en los archivos de Epstein: el pedófilo trató de comprar su avión y le propuso cambiarlo por el 'Lolita Express'

Correos y mensajes incorporados a la causa judicial revelan que Jeffrey Epstein contactó con el cantante español a través del productor Tommy Mottola y llegó a ofrecerle su Boeing 727, el avión asociado a su red de abusos sexuales.

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El nombre de Enrique Iglesias figura en los archivos judiciales de Jeffrey Epstein, el multimillonario estadounidense investigado por liderar una red de abusos sexuales a menores. La documentación desclasificada revela que Epstein trató de contactar con el cantante español para comprar su avión privado y que, durante esas conversaciones, llegó a plantearle un intercambio por su propio Boeing 727, conocido como el Lolita Express.

Los documentos forman parte del material incorporado a la investigación judicial tras la detención y posterior muerte de Epstein. En ellos aparecen correos electrónicos y mensajes de texto que detallan cómo el magnate intentó acceder al entorno de Iglesias a través del productor musical Tommy Mottola, una figura clave de la industria discográfica estadounidense.

En un correo fechado el 17 de diciembre de 2012, un colaborador de Epstein pregunta si Mottola conoce a Enrique Iglesias, por encargo directo del propio Epstein. La respuesta desde la oficina del productor confirma que sí existe relación entre ambos y se inicia la búsqueda de un número de contacto del cantante.

Fotografía de evidencia de la Corte de Nueva York que muestra a la Ghislaine Maxwell con Jeffrey Epstein en el Lolita Express..

Fotografía de evidencia de la Corte de Nueva York que muestra a la Ghislaine Maxwell con Jeffrey Epstein en el Lolita Express.. E. E.

"Mi avión más dinero"

A partir de ese momento, los archivos muestran que Epstein e Iglesias mantienen una comunicación directa centrada en la disponibilidad y posible venta del avión privado del artista, un Gulfstream IV con base en el sur de Florida. En los mensajes intercambiados a comienzos de enero de 2013, ambos hablan de fechas, localización del avión y posibles encuentros en Florida.

En uno de esos intercambios, Epstein plantea una alternativa a la compra directa. Propone a Iglesias intercambiar su avión por el Boeing 727 que él utilizaba habitualmente, ofreciendo además una compensación económica. El mensaje detalla que el acuerdo incluiría "avión más dinero" y destaca las prestaciones del aparato.

La respuesta de Iglesias es clara: rechaza la propuesta al considerar que el Boeing 727 es "demasiado grande" para sus necesidades. La conversación continúa durante varias semanas más y se mantiene siempre en el ámbito de una negociación aeronáutica, con referencias a visitas a hangares, valoraciones técnicas y plazos.

El Lolita Express es el nombre con el que se conoce al Boeing 727 privado de Jeffrey Epstein, un avión que se convirtió en uno de los principales símbolos del caso judicial contra el multimillonario.

Durante años, el aparato fue utilizado por Epstein para desplazarse entre Estados Unidos, el Caribe y Europa. Diversas víctimas y testigos declararon ante la justicia estadounidense que fueron trasladadas en ese avión cuando eran menores de edad, en el marco de la red de abusos sexuales por la que el financiero fue procesado.

El Boeing 727 aparece citado de forma recurrente en testimonios judiciales, registros de vuelo y documentos probatorios, lo que lo ha convertido en una pieza clave del caso y en un elemento central del relato público sobre Epstein y su entorno.

En mensajes posteriores, es el propio Iglesias quien pregunta a Epstein si sigue interesado en la operación antes de cerrar un acuerdo alternativo con otro comprador. Finalmente, Epstein responde que está valorando otros aviones y le indica que puede proceder con la venta.

Los correos internos del entorno de Epstein refuerzan esta línea. En noviembre de 2012, uno de sus intermediarios le envía información detallada sobre un Gulfstream IV propiedad de Enrique Iglesias, incluyendo especificaciones técnicas, estado del interior y una estimación de precio. El objetivo de esos correos es evaluar la viabilidad de la compra.

La aparición del nombre de Enrique Iglesias en estos archivos no implica acusación alguna ni lo vincula a los delitos por los que Epstein fue investigado. La documentación no recoge viajes compartidos ni relación personal más allá de estos contactos de carácter privado y comercial, que no llegaron a materializarse en ningún acuerdo.