Lorenzo Rodríguez atendió a EL ESPAÑOL en el bar del pueblo.

Lorenzo Rodríguez atendió a EL ESPAÑOL en el bar del pueblo. D. D.

Reportajes

Lorenzo, el alcalde al que los nazis "amenazan de muerte" por cambiar el nombre a Matajudíos

Cinco personas han sido detenidas desde 2016 por delitos de odio cometidos en Castrillo Mota de los Judíos (Burgos), de 52 habitantes.

5 noviembre, 2022 02:45

La patrulla de la Guardia Civil puso sus ojos sobre el extraño que acababa de llegar a la plaza del pueblo. La cabeza rapada del individuo pareció llamarles la atención. Sus movimientos no parecían sospechosos, pero tras lo ocurrido en los últimos tiempos en el pueblo, como para fiarse. Miró la fachada del edificio en construcción: Centro de la Memoria Sefardí, Mota de los Judíos. El tipo sacó algunas fotos aquí y otras allá, justo antes de marcharse en un coche azul. Los agentes no le quitaron la vista de encima en ningún momento, porque saben qué ocurre cada vez que el Ayuntamiento anuncia un evento al que acudirán representantes de la comunidad judía.

Desde que Castrillo Matajudíos pasó a denominarse Castrillo Mota de los Judíos, la convivencia vecinal se ha visto alterada. Han sido ya varias las ocasiones en las que el pueblo se ha despertado con diferentes pintadas nazis y antisemitas, devolviendo los carteles al nombre anterior y amenazando, incluso de muerte, al alcalde.

Los actos vandálicos se vienen sucediendo desde 2014. El alcalde Lorenzo Rodríguez (Cs), junto a sus otros dos concejales, propuso recuperar el nombre anterior del pueblo. Hicieron un referéndum y lo cambiaron. Sus detractores comenzaron a amenazarle. “Empapelaron el pueblo con mensajes antisemitas, nazis, de apoyo a Palestina y en contra de Israel, pero no pusimos denuncia para no darle más importancia”, dice el regidor al reportero, el del coche azul del primer párrafo.

[Miedo en Castrillo Mota de Judíos: nuevo ataque antisemita con pintadas nazis y contenedores quemados]

Fue en mayo de 2016 cuando se puso la primera denuncia con todo lo ocurrido. El alcalde estaba harto. Por supuesto, fue entonces cuando la Guardia Civil llevó a cabo las primeras detenciones. Dos jóvenes, de unos veintipocos años, según Rodríguez, que nada tenían que ver con el pueblo y provenientes “de familia de dinero” —el caso aún está por juzgar, pero se enfrentan a penas de más de 10 años de cárcel—.

El consistorio de Castrillo de Mota los Judíos siguió hacia adelante, porque este no era el único cambio que traerían consigo la legislatura y los años venideros. En palabras de Rodríguez, “pretendemos recuperar nuestro pasado judío”. El anuncio de la construcción del centro de la memoria sefardí traería nuevas pintadas. Y otra vez el Consistorio a limpiarlas.

Pintada en la fachada del antiguo consistorio.

Pintada en la fachada del antiguo consistorio. Guardia Civil

Los últimos actos vandálicos registrados son del pasado agosto. El anuncio de la llegada de una familia judía al pueblo fue el motivo por el que se amenazó a los vecinos.

Los presuntos agresores eran dos hombres y una mujer. Fueron detenidos por la Guardia Civil al poco tiempo de los hechos. Trataron de quemar contenedores de basuras y volvieron a pintar medio pueblo. "Los últimos tenían la cara de Florentino tachada… Eran del grupo neonazi, del que echó. Eran de Ultrasur y como les quitaron la sede, eso lo tenían en las casas", apunta. Cree que tras las amenazas no están solo esos tres, sino que hay un grupo mayor.

Este martes se inaugura el Centro de la Memoria Sefardí en el pueblo. ¿Si el alcalde tiene miedo después de todo? "Les tengo un respeto en el sentido de que no sé cómo van a reaccionar. Yo creo que han pillado a tres, pero no son tres. Son una agrupación más grande de neonazis que ojalá se mentalicen que nosotros no tenemos nada que ver en esto… Que se complique la vida gente que equivoca las cosas…".

Un poco de historia

Este pueblo fue un asentamiento judío durante varios siglos. A principio del siglo XI, la importante comunidad judía que estaba en Castrojeriz, pueblo colindante, fue desplazada a 'La Mota', un cerro cercano en el que se asientan los vecinos. Esta judería pasa a formar una de las más importantes de Burgos y, en el siglo XIV, nace 500 metros más al norte el actual Castrillo Mota de Judíos.

Por aquí pasa el Camino de Santiago, uno de sus principales referentes culturales. El nombre de este pueblo siempre fue Castrillo Mota de Judíos. Sin embargo, el nacimiento del organista y compositor Antonio de Cabezón cambiaría el curso de la historia. 

Imagen del cartel de Castrillo Mota de Judíos desde Castrojeriz.

Imagen del cartel de Castrillo Mota de Judíos desde Castrojeriz. DD

Cuenta el alcalde que a partir del testamento del músico se comenzó a ver en documentos el nombre de Castrillo Matajudíos. El músico de cámara del emperador Carlos V y de Felipe II, conocido por ser uno de los más importantes del renacimiento español, podría haber cambiado el nombre de su pueblo para que no le relacionaran con la comunidad judía. Esas, al menos, son las teorías que defienden en el pueblo. "Seguramente responde a la presión ideológica sobre los conversos de Castrillo tras la celebración del Concilio de Trento".

En el año 2014, coincidiendo con las elecciones europeas, el alcalde decidió hacer un referéndum para devolver a la localidad su nombre. No era un capricho, sino que se trataba de un proyecto mucho mayor en el que aún se trabaja; un proyecto cultural cuyo objetivo no es otro que "la recuperación social de la memoria de sus orígenes judíos". "El proyecto comienza en 2014. No cambiamos una A por una O, como piensa la gente", explica Rodríguez.

"Les dejamos un local"

Este mes de noviembre, los vecinos respiran tranquilos, según el alcalde. "La gente está más tranquila. Yo he estado tranquilo siempre. Mi intranquilidad estaba en el pueblo, porque había gente joven y mayor que no sabía si irse o quedarse. Contento de que les hayan pillado. Estas personas pertenecen a una agrupación. Esperemos que esa agrupación respete el funcionamiento del pueblo", dice ahora.

Una imagen del alcalde en el centro de memoria sefardí.

Una imagen del alcalde en el centro de memoria sefardí. DD

El regidor de Ciudadanos, también vicepresidente de la Diputación de Burgos, se aferra a la democracia para defenderse de los ataques. "Han venido a insultarnos, a decirnos cosas y demás. Nosotros, les hemos dejado. Les hemos dicho que les dejamos un local para que expresen lo que quieran en contra de eso, pero que no hagan política en una cosa que es recuperar nuestro pasado judío. Nosotros no nos metemos ni en la política de Israel con Palestina, ni de Palestina con Israel".

Defiende que el proyecto cultural sólo pretende "potenciar lo que tiene que ser un proyecto transversal, que traiga vida a este municipio. Estamos viendo que tenemos más gente, más turismo, más gente que quiere venir a vivir al pueblo… Eso es lo que queremos".

"Espero que no volvamos a tener ningún suceso", dice el alcalde sobre el proyecto. Este martes abren las puertas del Museo Sefardí, pero confían en la labor de la Guardia Civil, a la que incluso rendirán un homenaje por su labor. Reconoce que ha habido momentos tensos con todo lo ocurrido. 

—¿Ha tenido conatos de enfrentamiento con el pueblo alguna vez?

—La última vez me pilló fuera. Me bajé con el coche y llamé al capitán de la guardia civil. Ese día estaba mi hija aquí y estaban apagando el fuego. La gente empezó a decirnos: ves, es culpa vuestra, culpa de tu padre, culpa del Ayuntamiento, porque esto es lo que nos trae. En esos momentos, yo les entiendo. Vives en un pueblo como este y te puedes encontrar tu casa quemada. Por eso hice las denuncias, porque a mí, he tenido amenazas de muerte, tal y cual… Es mi persona, me da igual, porque tengo claro lo que quiero hacer, que es recuperar la memoria de mis antepasados. Como lo hago por recuperar la memoria… Alguna vez me preguntan cuántos judíos hay en el pueblo y digo: ninguno. Somos descendientes de esa comunidad, por eso lo hacemos. Entiendo a mi pueblo y a mi hija, aunque no tenga la culpa, se la echan. Entiendo a mi pueblo. Por eso dije que si alguna vez tenía miedo de dejarlo era por mi pueblo.

Los atacantes

Imagen de la detención de los presuntos autores del delito de odio.

Imagen de la detención de los presuntos autores del delito de odio.

El pequeño pueblo burgalés recibe al panadero cada mañana. El trabajador entra con la furgoneta por la plaza del pueblo y pita, rompiendo así el escrupuloso silencio que hasta el momento sólo se atreven a romper las obras del centro sefardí. Como se narraba al principio, cualquier persona foránea es rápidamente detectada aquí. Imagine que cualquier bloque de pisos cuenta con más convivientes que este pueblo.

[Tres detenidos por los ataques antisemitas en Castrillo Mota de Judíos]

Al menos cinco personas habrían atacado a Castrillo Mota de Judíos. Lo que es difícil de comprender es el motivo. Los detenidos no tienen relación alguna con el pueblo. Al menos, que haya constancia. El último ataque, en agosto de 2022, se saldó con registros domiciliarios efectuados bajo mandamiento judicial en las localidades de Las Rozas y Algete (Madrid). Se intervino parafernalia y documentación de ideología nazi para su estudio, así como varias pistolas táser y de aire comprimido. De la misma manera, se encontró un invernadero indoor de marihuana y sustancias estupefacientes. 

—Alcalde, ¿usted entiende por qué lo hacen? ¿Qué trae a alguien de Madrid hasta un pueblo de 50 habitantes en Burgos?

—Sí. Siempre decían que eran chicos jóvenes de la comarca que han venido y han pintado. Digo: no, porque yo sabía que los primeros que detuvieron en 2016 era gente de familia de dinero. Sabíamos que eran de fuera, que no vienen porque conozcan el pueblo. No es por el pueblo, es por la lucha del pueblo a favor de los judíos. Esta gente se equivoca, porque confunden la política con lo del pueblo. Qué culpa tenemos nosotros de lo que pasa entre Israel y Palestina. Iros allí y pintáis allí. ¿Por qué faltáis el respeto a un pueblo que quiere recuperar su memoria? ¿Qué hemos hecho nosotros? Tienen en la cabeza: lo isrealí es malo, asesinan a palestinos y hay que ir a pintar Castrillo. ¿Qué narices vas a ir a pintar o a amenazar a un pueblo? ¿Qué os hemos hecho nosotros? Ni conocen el pueblo ni a la gente.

A pesar de todo, Rodríguez habla sosegado sobre el castigo penal que deben recibir estos individuos. Comenta con crudeza que las pintadas son un mal secundario: el problema es atemorizar a un pueblo.

—¿Espera que caiga todo el peso de la ley para los detenidos?

—Yo no digo la mayor pena ni nada. Si es que yo no tengo nada contra ellos. A mí me da pena que esos chicos, que los he visto en el juzgado, con veintipico años, se compliquen la vida en pasar seis años en la cárcel. ¿Yo quiero que esa gente pase seis años en la cárcel? Pues si acaso no… Porque yo creo que son gente de dinero que se han metido ahí, que les han metido con una ideología Palestina… Y no sabían lo que hacían entonces.

El regidor naranja lo tiene claro. "Me molesta un poco que vengan a un pueblo que no conocen. Porque si les has hecho algo, y tal… Por qué no os vais a Israel", insiste. "Si esto viene del 1035, cuando aquí sólo vivían judíos, y nosotros recuperamos nuestro pasado, qué tenéis que meteros con nosotros. Que la justicia siga su camino… Porque 3.000 o 4.000 euros nos arruinan las cuentas, pero ¿y el miedo que ha pasado la gente? Esa gente que viene a Burgos a protestar por Israel y Palestina, a molestar a unos vecinos que no les han hecho nada… ¿Quién tiene más culpa? Israel con Palestina y viceversa o esa gente que atemoriza a un pueblo entero? Porque hay gente que lo ha pasado realmente mal. Se equivocan".