Murcia

Félix ya sabe lo que es tener que echar el cuerpo a tierra para salvar el pellejo de unos ladrones que limpiaron el cable de cobre de una de sus fincas. "Hace unos días me recibieron a tiros: escuché dos detonaciones y me tuve que meter debajo de mi furgoneta", tal y como explica Félix Garre, propietario de Sol Mediterráneo, Frutas y Vegetales: una empresa castigada por una oleada de robos en explotaciones agrícolas del Campo de Cartagena.

"En el último mes y medio me han robado seis veces", precisa este agricultor a EL ESPAÑOL. De momento, las continuas visitas de los amigos de lo ajeno calcula que le han causado unos daños de 40.000 euros.

"¡Es la fiebre del cobre!", clama Félix, de 53 años. Y no habla en vano porque la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) calcula que en los dos últimos meses se han registrado 50 robos en explotaciones del Campo de Cartagena, a las que principalmente han sustraído cobre, así como elementos de hierro y acero: tapas de las arquetas de riego, puertas, postes, vallas, herramientas…

"Hemos hablado con la Delegación del Gobierno para pedirle un plan global de vigilancia y control en las explotaciones agrícolas y en las empresas de reciclaje y chatarrerías", subraya Pedro Gomariz, uno de los responsables estatales del sector de frutas, hortalizas y cítricos de Coag. "Hay un montón de bandas robando", denuncia Gomariz.

Utilizan tractores para alunizajes en explotaciones agrícolas y robar el cobre José Verdugo Edición de vídeo

Los municipios del Campo de Cartagena donde más robos con fuerza se están registrando son San Javier y Torre Pacheco. Precisamente, en la pedanía pachequera de Los Camachos se ubica Sol Mediterráneo, Frutas y Vegetales: la empresa de Félix. "El 'modus operandi' siempre es el mismo: roban un tractor y para sacar el cobre hacen un alunizaje contra los transformadores, las casetas de riego, los almacenes, los pozos de extracción de agua...", tal y como enumera este agricultor.

"Su objetivo es el cobre porque utilizan los tractores robados para enganchar el cableado que está soterrado y sacarlo a la superficie". De hecho, este agricultor aporta a EL ESPAÑOL varias fotos de los vehículos empleados en los golpes y de los destrozos causados a su explotación: desde boquetes en vallas perimetrales a un transformador reventado. "Solo un cuadro eléctrico roto ya me cuesta de 5.000 a 6.000 euros".

Félix también aporta a este diario una de las denuncias presentadas en la Guardia Civil, como víctima de seis robos con fuerza: "Entre las 22 horas del 9 de septiembre y las 7 horas del día 10, autores desconocidos, tras dañar la alarma y forzar la puerta de acceso a la caseta donde se encuentran los cuadros de control de riego, acceden a su interior, y sustraen cableado: 129 metros de cable de manguera, así como las arquetas y el cuadro eléctrico. Valorado todo ello en 7.000 euros".

Tan solo 24 horas después, la noche del 11 al 12 de septiembre, a Félix le tocó refugiarse debajo de su furgoneta porque los ladrones regresaron a por más cobre a su empresa agrícola y le dispararon. "Estaba en mi casa, la alarma sonó en una caseta de riego que tengo en la Finca de El Molino y fui para allá sabiendo que me encontraría un desastre". Y no erró en su intuición este agricultor, casado, y con tres hijos. "Alumbré la caseta, con las luces de la furgoneta, y vi a dos personas escondiéndose".

- ¿Qué pasó cuando sorprendió a los asaltantes en pleno golpe?

Félix Garre: Dieron dos disparos, me tiré al suelo y me metí debajo de la furgoneta. Yo escuchaba cómo usaban un tractor robado para arrastrar el cable de cobre. Se estaban llevando el cable de fuerza del transformador que está soterrado. Estamos hablando de una instalación que puede tener una tensión de 1.000 voltios: como se equivoquen se quedan pegados.

- ¿Cómo sacan el cable de cobre soterrado?

- Enganchan una cadena o un cable de acero a la parte trasera del tractor y tiran del cableado que hay bajo tierra. A veces, las cadenas que utilizan los ladrones han sido cortadas de los puntos que delimitan el acceso a los caminos de las explotaciones agrícolas.

Cuando la Guardia Civil llegó a la Finca de El Molino, se puso a seguir el rastro de las ruedas del tractor. En un paraje situado a tres kilómetros, se toparon con el revestimiento del cobre robado esa noche a Félix y a otros agricultores de las pedanías pachequeras de Los Camachos, Roldán y Balsicas. "Le prenden fuego al cableado para quitarle el plástico".

Uno de los tractores robados para hacer un alunizaje contra la explotación agrícola de Félix, en Torre Pacheco, para robarle el cable de cobre. Cedida

- ¿Encontraron el tractor robado?

- Félix Garre: Estaba escondido en un huerto, le robaron la batería y el gasóil del depósito.

Esa es otra parte del 'modus operandi' de los ladrones que están actuando por el Campo de Cartagena: una vez logrado su primer objetivo, el cable y las bovinas de cobre, si tienen tiempo se dedican a ampliar el botín. "Se meten en el taller y en el almacén para llevarse herramientas y vacían los tanques de gasoil", se lamenta este agricultor.

"A veces, me suena la alarma a las once de la noche y cuando voy a la finca a darme una vuelta, se marchan, pero a las cuatro de la madrugada regresan para acabar la faena", ironiza Félix. Este productor está "desesperado" porque no han servido de nada los 14.000 euros que ha invertido en vallar sus caminos, en cortar accesos con cadenas, en instalar alarmas con sensores de movimiento o cámaras de seguridad.

"Mi familia trabaja en el campo desde mis tatarabuelos, pero mis hijos no seguirán con la explotación porque dicen que no es vida entre los robos y los sobrecostes por la inflación: el gasoil se ha encarecido de 54 céntimos el litro a 1,58 euros; los fertilizantes de 34 céntimos a 1,15 euros...".

A seis kilómetros de distancia de Los Camachos, en otra pedanía pachequera, en Balsicas, la misma sensación de "impotencia" invade a Paco Sánchez. "Sufrimos robos constántemente: los ladrones están centrados en el tema del cobre", según denuncia este agricultor, al que la madrugada del martes le robaron un tractor, valorado en 32.000 euros, en una finca propiedad de su empresa familiar: Agroalfarma.

"Las cámaras de seguridad grabaron a las 2.17 horas, cómo cuatro hombres se llevaban uno de mis tres tractores para sacarle el transformador de la caseta a un vecino mío", apunta Paco Sánchez a EL ESPAÑOL. "Hicieron un corte en mi alambrada y rompieron los candados de las dos vallas perimetrales: la zona se la conocían bien porque iban tranquilos y directos al lugar donde guardo la maquinaria".

Ladrones expertos en agricultura

Tal detalle dibuja el perfil de los asaltantes o bandas que actuan por la zona: antes de robar visitan las fincas para evaluar su distribución y las medidas de seguridad, siempre actúan en grupo y emplean la fuerza. Además, tienen conocimientos en el sector agrícola porque son capaces de retirar el sistema de fumigación del tractor que 'cogen prestado', sin causar daños al equipo, y conocen los puntos calientes de cobre en las explotaciones.

El material robado lo colocan en chatarrerías donde cobran 8 euros por kilo de cobre y 1 euro por el hierro. En cada palo se llevan de 1.000 a 2.500 euros. A su paso, los cacos dejan graves daños en las explotaciones de los agricultores: el alunizaje con un tractor a una caseta de riego puede suponer un destrozo de 20.000 euros; dejar limpio un variador para encender los motores de las bombas de riego, genera de 6.000 a 12.000 euros en daños; una puerta de acero arrancada son 600 euros; una bovina de cobre 400 euros...

"A mi vecino le sacaron el transformador con mi tractor: querían coger las tres bovinas de cobre puro para sacar un botín de 600 a 1.000 euros". Por suerte, la madrugada de este martes sonó la alarma en la finca próxima a la depuradora de Balsicas y el palo se frustró.

Una instalación eléctrica de Félix Garre de la que han robado las bovinas y el cable de cobre. Cedida

"Pude recuperar mi tractor", apunta aliviado este agricultor, de 38 años, porque hace tres meses sufrió otro golpe que le causó 16.000 euros en pérdidas. "Me robaron el transformador", resume Paco: un hombre curtido en el campo desde los 14 años. "Esto es la herencia de mi padre", subraya con orgullo, antes de detallar todo lo que lleva gastado en dotar de seguridad a Agroalfarma. "He invertido 12.000 euros en los últimos meses, en instalar alarmas en todos los transformadores y en cámaras de seguridad, porque en cualquier momento te puede tocar un robo y con los sobrecostes que ya estamos soportando, al final te sientes desesperado".

Este miércoles por la noche se produjo un nuevo robo de un transformador en Balsicas. "Hay una patrulla de la Guardia Civil para todo el término municipal de Torre Pacheco, si pasa algo en Balsicas y ellos están a varios kilómetros en Roldán, pues al final los pobres llegan hasta donde pueden, esto no es culpa de los agentes", reflexiona Paco Sánchez. "Esto es culpa de más arriba".

Movilizan al equipo Roca

Pedro Gomariz, uno de los responsables estatales del sector de frutas, hortalizas y cítricos de Coag, insiste en que la Delegación del Gobierno debe diseñar un plan global: "Hacen falta más guardias civiles y realizar campañas de concienciación en las empresas que recepcionan cobre, porque estos robos solo son un negocio para aquellas chatarrerías que compran cobre robado".

De momento, unos agentes del equipo Roca de la Guardia Civil que están especializados en robos en el campo, se están entrevistando con varios de los afectados para atajar esta oleada de asaltos por un metal rojizo que los delincuentes venden de estraperlo.

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