Sandra Massana.

Sandra Massana.

Reportajes

Sandra, la profesional que te encuentra la pareja ideal de alto standing por 5.000 o 10.000 euros

Tardan entre seis meses y un año en encontrar a las medias naranjas de ejecutivos, deportistas... 

1 mayo, 2021 03:26

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Pongamos que usted –cosas de la vida– se ha dedicado exclusivamente a trabajar. Que empezó como becario, pasó por posiciones intermedias y, de buenas a primeras, se ha visto en lo más alto –ya sea como empresario o asalariado–, con una buena posición, edad avanzada, un salario alto, muchas horas de oficina y poco tiempo para disfrutar. Puede que en este trayecto –más o menos fulgurante– haya buscado pareja estable o haya tratado de formar una familia. Puede, sin embargo, que –por una u otra circunstancia– no lo haya conseguido o no haya encontrado a nadie acorde a sus gustos. En ese caso, tiene tres opciones: asumir su soltería; recurrir a Tinder, Meetic o las clásicas agencias matrimoniales; o bien acudir a Aura, empresa que busca pareja a altos ejecutivos, deportistas, artistas…

Aura, de hecho, no compite con ninguna de las fórmulas tradicionales, ni siquiera con el programa de moda, First Dates. “Es algo distinto”, esgrime su creadora, Sandra Massala, en conversación con EL ESPAÑOL. Ellos no tienen aplicación, aunque sí página web, donde se apuntan los candidatos. A partir de ahí el proceso es relativamente sencillo: la persona interesada tiene una entrevista con el personal de Aura para transmitirles sus inconvenientes y sus preferencias a la hora de encontrar una pareja. Tiene que pagar, eso sí, entre 5.000 y 10.000 euros –en función de si la búsqueda es de seis meses o un año–.

Aura –en su función más detectivesca– busca personas acordes y le promete al candidato concertarle, al menos, cinco citas mínimo cada seis meses. Aunque, a veces, no es necesario. Víctor, por ejemplo, empresario de éxito –aunque decline hablar de su compañía–, cree haber encontrado a su media naranja en la segunda cita… “Llevamos como seis meses quedando. Ya no nos estamos conociendo; estamos un paso más allá”, cuenta, esperanzado, a EL ESPAÑOL.

Aura.

Aura.

La idea de Sandra

Sandra Massana (Barcelona, 1984) había trabajado toda su vida como consultora en diferentes empresas –como, por ejemplo, Deloitte–. Sin embargo, en 2019, decide dar un vuelco a su vida. “Un compañero me cuenta que una persona de su bufete de abogados en Londres había recurrido a una página web para encontrar pareja. Que tenía 45 años, que no tenía tiempo para conocer a nadie, que era muy exigente… y que, para encontrar a alguien, recurrió a una empresa que le buscó su pareja”, explica a EL ESPAÑOL.

Total, que Sandra se puso manos a la obra. Hizo un estudio de mercado junto a otro compañero de trabajo y, finalmente, decidió crear Aura. “Nuestro objetivo es buscar perfiles de personas para nuestros clientes; para ejecutivos, deportistas, políticos, gente de la televisión que no puede usar Tinder, o personas que han tenido experiencias en agencias matrimoniales y ven que los candidatos son de nivel más bajo”, cuenta.

Formó un equipo de 16 headhunters (buscadores) –15 de ellas, mujeres– y, en estos dos años, entre procesos terminados y activos han conseguido encontrarle pareja 28 personas. Eso sí, no aceptan a todos los clientes. A cada uno de ellos le hacen un estudio. “Vemos quién es, qué es lo que busca, qué experiencia ha tenido… y vemos si podemos ayudarle y si la persona busca algo realista. Buscamos sólo en España y en Andorra”, aclara.

Proceso

Lo primero que hacen en Aura es hacerle una entrevista personal al candidato. “Nos empapamos con la persona, le preguntamos qué pareja busca, cómo quiere verse en unos años, si quiere (o no) tener hijos, aficiones, estilo de vida, perfil físico que busca…”, explica. Tras esa reunión, en Aura valoran si pueden ayudarle (o no) a esa persona y, en caso afirmativo, vuelven a llamarla para una segunda entrevista en la que validan el perfil.

En ese momento comienza la búsqueda. “Tardamos un mes o un mes y medio en encontrar y presentar a la primera candidata/o. Entonces, nos volvemos a sentar con el cliente: le decimos cómo esa persona, cuál ha sido su vida sentimental, lo que busca… y sólo le enseñamos una foto y el nombre de pila –nunca los apellidos– después de la presentación”, cuenta Sandra.

¿Cómo buscan a las parejas?

Los headhunters buscan en diferentes ambientes y en función de los gustos del candidato. Por ejemplo, si al cliente le gusta el golf, estos buscadores profesionales van a los campos de golf… “Para cada cliente definimos una estrategia y necesitamos tiempo”.

A partir de ahí, organizan la primera cita, organizada siempre en un lugar que permita tomar un café y que cada uno decida irse si no encuentra feeling; o donde puedan quedarse a cenar y alargar la velada. Con algunas reglas concretas. Por ejemplo, ambos tienen prohibido pedirse los móviles. Sólo los facilitará la agencia en caso de que el feedback sea positivo. Así, las citas se pueden alargar durante seis meses, un año, o lo que el cliente quiera…

— ¿Funciona siempre?

Encontramos siempre. Otra cosa es que las personas necesiten tiempo, o que luego no funcione una vez que empiezan a quedar… Pero hay casos en los que funciona. En enero, si todo sale bien, vamos a la boda de una de pareja que encontró el amor gracias a nosotros.

El caso de Víctor

Víctor, empresario de la construcción, 41 años, divorciado, decidió recurrir a Aura. Vive a caballo entre Luxemburgo y Barcelona, y había utilizado otro tipo de métodos: Tinder, Meetic… “Pero la probabilidad de que yo encontrara a alguien por ahí era muy baja… y por otro lado, no me gusta exponerme en redes sociales ni tengo edad ni paciencia para juegos de WhatsApp en redes sociales…”, cuenta a EL ESPAÑOL.

Él buscaba una española y la encontró. Su primera cita fue con una madrileña de 36 años, pero no funcionó. “No teníamos feeling”, apostilla. Pero con la segunda, una chica de Barcelona, sí tuvo suerte. Contrató a Aura para un año. “Pero ya llevamos seis meses saliendo”, explica, contento. Ha encontrado el amor con una empresaria que jamás ha estado casada, sin hijos… “y con las ideas bastante claras”. Lo que él buscaba. Cosas de la vida.