Félix Tena (Zaragoza, 1960) nunca le importaron demasiado los números. De hecho, siempre lo decía, solo le preocupaba una cosa: que la ilusión de los niños nunca se agotase. Tiene sentido, claro. Eso propició que se convirtiese en juguetero español por antonomasia. ¿Qué debía preocuparle si no?

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Hace casi tres décadas, este aragonés se propuso crear juguetes que multiplicaran la imaginación de los más pequeños. Y no solo lo logró, sino que Imaginarium se internacionalizó y se convirtió en la firma juguetera con mayor número de tiendas en el mundo, cerca de 500 repartidas en 26 países. Todas con el mismo y característico diseño: una puerta grande de entrada para los adultos y otra pequeña para los niños, ambas de color azul. 

En 2014, Tena, con sede en la capital aragonesa, daba trabajo a 1.500 personas en medio planeta y facturaba 105 millones de euros. Pero siempre insistía, no le gustaba hablar de números, prefería hacerlo de su pasión: los juguetes.  

Félix Tena, fundador de Imaginarium.

Pocos podían imaginar que detrás de un hombre de aspecto correcto, incluso serio, y discurso medido, había realmente un niño que se moría por jugar probando todo lo que se le había ocurrido fabricar. "Tengo un recuerdo imborrable de mis ratos de juego, de la traslación a otros mundos que te permiten los juguetes cuando eres niño: lo viví muy intensamente, me divertía muchísimo. Y no, no soy nada gracioso, soy muy serio y algo aburrido, pero me divierto mucho jugando; ¿lúdico?, no sé, me encanta probar los juguetes que hacemos y estar presente en su diseño y creación", apuntaba el zaragozano, en una entrevista hace unos años. 

Ruina 

Un coche y una alfombra bastaban a este empresario de niño para crear toda una aventura. Algo que con los años no cambió. Lo primero que hizo cuando terminó sus estudios de Economía y Administración de Empresas, entre ESADE y la Columbus University, en Ohio (EEUU), fue inventar un juego de mesa, algo parecido a un Monopoly pero con las calles de Zaragoza. Dibujó sobre un tablero un croquis de la ciudad con sus puntos principales y, para financiarse, posicionó negocios privados que le pagaban por anticipado. Fue un éxito y el germen de su primera empresa de fabricación de juegos mesa con la ayuda de su mujer, su cuñado y unos amigos, a finales de los 80. 

Poco después, al venderla a una compañía italiana del sector, se centró en cuerpo y alma a cumplir su sueño. Crear una firma en la que lo importante fuesen los niños y los juguetes. Aquellos que les ayudasen a entender el mundo y les enseñasen a ser buenos adultos en el futuro. La llamó Imaginarium y abrió su primera tienda en 1992, en la capital aragonesa. El triunfo fue tal que incluso sacó la empresa a bolsa 17 años después, tras ampliar su oferta con otros productos para la infancia como agencias de viajes. Tal vez, el primer paso hacia atrás de este gigante juguetero. 

Desde entonces, nada volvió a ser como antes en esta compañía aragonesa. La crisis económica tampoco ayudó y la que vivimos ahora, a raíz de la Covid-19, ha terminado por poner la puntilla a la juguetera que marcó la infancia de varias generaciones. La imagen que lo confirmó fue la que hace pocos días publicó la actriz Elena Rivera con un emotivo cartel de la última tienda Imaginarium que ha echado el cierre: "Os hemos visto crecer... ¡Ha sido un placer! Hasta siempre".

Y es que lo que fue un sueño para Félix Tena, a mediados de los 90, ha terminado convirtiéndose en una pesadilla en los últimos años. El imperio juguetero que creó ha dejado de serlo. Tanto que la compañía está tratando de reducir al máximo toda su estructura. Si consiguen dicho objetivo, a final de este mes solo quedarán abiertas dos tiendas propias en España, una en Málaga y otra en Zaragoza, de las 43 que tienen actualmente y despedirán a 119 trabajadores de los 144 con los que cuenta Imaginarium. 

Al borde de la quiebra

La empresa se encuentra en preconcurso de acreedores y arrastra una deuda de 14 millones de euros. Una cifra algo superior a la que dejó años atrás el fundador zaragozano, antes de marcharse de la compañía. Él, no obstante, siempre confió en poder sacarla adelante. Pero tal vez no pensar tanto en los números, terminó convirtiéndose en un gran problema. "Llevo tres años pensando en positivo, no sé si estaría aquí si me hubiera dejado arrastrar por el pesimismo. Algún año me equivocaré, puede que sea este... Aunque si este año no es malo, ya será bueno: cumpliremos el presupuesto, ¡que es la bomba!", decía el juguetero en 2013, tras haber inaugurado una tienda nueva en Valencia. 

Cuatro años después, en 2017, Félix Tena dimitía como presidente de la compañía tras la entrada de un nuevo inversor para salvar los números rojos: el costarricense Federico Carrillo Zurcher. Fue cuando la empresa entró en un duro proceso de remodelación, que al parecer no ha sido suficiente para garantizar el futuro de la compañía. 

Al cierre del ejercicio 2019, con últimas cuentas presentadas, la compañía tuvo que poner en marcha un plan de reestructuración, ajustes de tamaño y plantilla, porque los fondos propios eran negativos. Es otras palabras, estaba al borde de la quiebra. Lo que provocó que solicitasen el pasado septiembre el preconcurso de acreedores porque no habían conseguido superar la crisis. 

Sin pagar liquidación

Una de las tiendas de Imaginarium.

La peor parte, sin duda, recae sobre los trabajadores. De momento, la empresa de juguetes negocia un ERE con 119 empleados para final de mes. Las tiendas que se mantendrán abiertas, por otro lado, han variado durante la negociación. Las escogidas son las de los centros comerciales Ingenio, en Málaga, y Aragonia, en Zaragoza. A las que se sumarán ocho o diez franquicias, señalan desde CC.OO. La lucha de los sindicatos es que Imaginarium indemnice a todos los trabajadores despedidos. Según denuncian, la empresa no es viable y está usando las herramientas legales para deshacerse de los empleados sin pagar liquidación. 

Frente a este aciago panorama, el CEO de la juguetera todavía se resiste y confía en sobrevivir. Eso sí, sin la mayoría los trabajadores. "Ya veníamos dándole vueltas a la parte financiera en los últimos años, pero llegó la covid y acabó de complicar las cosas. Lo que estamos haciendo es migrar a un modelo de negocio que no dependa de tiendas físicas. No estamos cerrando, nos estamos transformando", ha explicado esta semana Federico Carrillo, consejero delegado de Imaginarium, en una entrevista con El Periódico de Aragón. Es decir, que de sobrevivir, lo harán únicamente a través del comercio online. 

Por si no estuviese claro, este jueves la empresa ha publicado un comunicado en el que solicita a otras que contraten a sus trabajadores despedidos. "Con mucha pena, nosotros tenemos que dejar partir a este gran equipo de personas, pero lo menos que podemos hacer es que salgan por la puerta grande de Imaginarum con la certeza de que su camino estará plagado de éxitos. Por lo que todos aquellos que tengáis una vacante en cualquier tienda o comercio en España, o perfiles de oficina de Zaragoza, queremos que nos contactéis para que vosotros suméis el talento, competencias y ganas de gente excepcional en su trabajo y con un corazón inmenso. Si estás interesado en recibir a alguien de este gran equipo, ponte en contacto con nosotros", reza la nota. 

Ajeno —al menos, directamente— a la caída final de la que fue su empresa, Félix Tena sigue trabajando en los negocios. Es consejero de Impact Hub Zaragoza, dedicada a la asesoría de empresas y presidida por su hijo mayor, Félix.   

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