Se acerca la medianoche en la parada de Metro de Carabanchel (Madrid), cuando el agente Santiago sale de su trabajo en una comisaría aledaña del Cuerpo Nacional de Policía. El agente, como cada noche, se dirige hacia la estación del tren subterráneo para irse hacia su casa. Pero esta vez no iba a ser como las demás. En el andén de enfrente hay un joven, que presuntamente estaba en estado de embriaguez, pululando y acercándose peligrosamente a las vías.

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"Pasados unos minutos esta persona se sentó en el andén, con las pierna colgando hacia el Metro", explica el agente en declaraciones a Telemadrid. Fue cuando el policía Santiago, que ya estaba fuera de servicio, le gritó para que el joven parase su peligrosa conducta, pero no le hizo caso. El cartel del Metro, que señaliza la llegada del tren en el andén donde estaba sentado el chico, marca 1 minuto. Tic, tac, tic, tac.

Fue cuando el agente de Policía tomó la decisión de correr hasta él para salvarle la vida. "Me había planteado en un principio saltar por las vías del andén, pero no sabía muy bien el estado de esta persona y no sabía cómo iba a reaccionar si me veía llegar de frente. Preferí bordear todo [el recorrido hasta el anden de en frente] para sacarle por detrás", explicaba el agente Santiago en el citado canal de televisón madrileño.

Y Santiago corrió como si no hubiera un mañana hasta llegar al joven, al que tomó por la espalda y lo retiró de las vías del Metro. "Llegué por lo pelos, 10 segundos antes, lo justo para retirarle y retenerle en el suelo para que no volviese a intentar acercarse a la vía", declara el agente. Y así el agente Santiago, "por los pelos", logró salvar la vida del joven en la madrileña estación de Carabanchel.