Cristina Gomez, la concejal de Vox que iba a las caceroladas a Pablo Iglesias e Irene Montero en su chalé, ha sido expulsada del partido de Santiago Abascal este jueves. La razón de esta expulsión se debe a una denuncia que la acusa de comportamientos inapropiados delante de sus hijos, menores de edad. La denuncia ha sido interpuesta por una persona que apenas conoce a Gómez, según ha relatado a EL ESPAÑOL una fuente cercana a la concejal.

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También ha sido expulsado del partido Miguel Abolafía, amigo personal de Gómez y militante del partido de ultraderecha. La denuncia también le señala como autor de hechos muy graves.

Los hechos transcurrieron supuestamente el pasado 10 de octubre cuando Gómez celebraba una cena con amigos. En un momento dado, un invitado de Gómez, invita a su vez a otro amigo. Ha sido este hombre, apenas conocido por la concejal, quien ha puesto la denuncia.

La noticia de la expulsión les llegó a los concejales el pasado martes 13 —ya es casualidad— vía correo electrónico. Ese e-mail enviado por el comité de garantías de Vox contenía un expediente donde se resuelve su expulsión y dos folios de la denuncia presentada por el citado sujeto y el director de seguridad nacional de Vox, José Hidalgo Serrano, en la comandancia de la Guardia Civil de Galapagar.

En esa denuncia constan acusaciones muy graves, pero que realmente no son constitutivas de delito. “Unas cosas repugnantes”, califica la persona cercana a Gómez. La denuncia fue filtrada, antes incluso de que saltara la noticia de la expulsión, al medio de comunicación La Última Hora!, conocido por ser un instrumento de propaganda de Unidas Podemos. Este hecho resulta especialmente sospechoso para la fuente consultada.

Cristina Gómnez en una protesta frente al chalé de Iglesias y Montero.

Una de las acusaciones más graves que se lanzan es a Miguel Abolafía. Se le acusa de un comportamiento inapropiado mientras baila con los niños. “Miguel no baila con los niños, que yo le conozco. No le gustan los niños, los detesta, le aburren”, asegura la fuente. Las primeras informaciones de estos hechos aseguraban que Miguel Abolafía era el marido de Gómez, pero en realidad la mujer está divorciada. Abolafía solo es amigo y, ahora, excompañero de partido.

Gómez considera que está siendo víctima de una persecución injusta. “Creo que la están intentado extorsionar o quieren que renuncie a su acta de concejal o algo”. Sin embargo, la concejal todavía no ha recibido ninguna exigencia y puede mantener su acta de concejal aún siendo expulsada del partido. 

La denuncia de Montero

Por su parte, Vox presumió de haber tardado solo 12 horas desde el conocimiento de los hechos hasta la expulsión de los implicados, mientras que Podemos "lleva meses bloqueando" la investigación sobre abusos de menores en centros de acogida en las Islas Baleares.

Gómez ya había sido protagonista de varias polémicas por sus acciones frente a la casa del vicepresidente segundo del Gobierno y la ministra de Igualdad, quienes han denunciado ante los tribunales por coacciones y acoso tanto en los alrededores de su domicilio como en redes sociales, aunque después el juez archivó la querella. Montero recurrió y volvió a perder.

Además, Vox ya había abierto expediente disciplinario contra Cristina Gómez por varios comportamientos que el partido consideraba inapropiados, como las caceroladas frente a la casa de Iglesias y Montero o unas declaraciones "totalmente inapropiadas" contra Fernando Grande-Marlaska. Dijo que al ministro del Interior “le ponen los niñitos jovencitos”.

Desde los inicios

Cristina Gómez lleva ligada al partido de ultraderecha desde sus inicios. La primera vez que concurrió a las elecciones municipales bajo el paraguas de Vox fue en las que se celebraron el 20 de diciembre de 2015. Por aquel entonces, Vox apenas tenía votantes en España. En esas municipales la formación de Santiago Abascal obtuvo un total de 194 votos, un 1,35% del total. Fue la última fuerza votada en unos comicios que ganó el Partido Popular.

A pesar de ello, Gómez siguió pidiendo el apoyo para el partido. Lo mismo celebraba que Vox abría una sede en Murcia, que compartía cada una de las entrevistas de Santiago Abascal, Rocío Monasterio y compañía.

Cristina Gómez, tercera por la izquierda, y Santiago Abascal, tercero por la derecha; en 2017.

Acto que Vox celebraba, ahí que iba. Gómez se fotografió con Santiago Abascal en septiembre de 2017, y con José Antonio Ortega Lara en algo tan residual como el cierre de campaña de Vox en el municipio de Guadarrama (Madrid). También participó en la conferencia sobre política internacional que el partido celebró en septiembre de 2017. Allí se retrató con Pedro Fernández, el concejal de la formación en Madrid que llamó “enfermos” a los homosexuales. También ha participado en numerosas manifestaciones del partido de ultraderecha, a las que suele llevar a sus hijos.

A Gómez le precedía una fama de persona poco seria, según relataron fuentes del partido a este periódico. Por ello, en cuanto el partido empezó a crecer y a tener posibilidades reales en las elecciones locales, diluyeron su candidatura. El número uno de las listas de 2015 desapareció del mapa y, en vez de Gómez ocupar su lugar como sucesora, pusieron por delante de ella a otras dos personas.

En las elecciones municipales de mayo de 2019, Cristina Gómez se presentó como número tres y esta vez sí que consiguió una concejalía. Vox obtuvo un total de 2.104 votos, un 13,58%, una cifra mucho mayor que aquel 1,35% de los anteriores comicios. Pero ella logró el asiento por los pelos, ya que las listas estaban encabezadas por gente que despertaba mayor confianza entre las filas del partido.