Alicia y Sofía, las madres fitness de la Policía Local de Badajoz y la Guardia Civil 'salvadas' por el deporte

Alicia y Sofía, las madres fitness de la Policía Local de Badajoz y la Guardia Civil 'salvadas' por el deporte

Reportajes

La guardia civil Sofía y la policía Alicia, en uniforme y en 'Bikini Fitness': su superación como Elisabeth

Ambas mujeres, con tres y cinco hijos cada una, relatan en EL ESPAÑOL los sacrificios a los que se enfrentan diariamente.

30 agosto, 2020 02:28

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El titular del periódico decía: Elisabeth, la madre de 5 hijos que decidió cambiar su cuerpo para competir en el Bikini Fitness’. Raúl lo leyó y su cabeza no dudó un segundo: conocía ese mismo caso. Su mujer, Alicia, también había dado a luz cinco veces y también se dedicaba al mundo del fitness de competición. El único dato que no concordaba es que su pareja, natural de Badajoz, tiene 50 años y no 41 como Elisabeth. El artículo corrió como la pólvora. La portuense Sofía (42 años) también se vio reflejada y quería contar cómo había conseguido alcanzar grandes éxitos. Las historias de estas dos mujeres, además, tienen un paralelismo: la pacense es Policía Local; la andaluza, Guardia Civil.

Convergen en ciertos puntos. Tienen vidas sacrificadas, pero el deporte ha sido la salvación de ambas en varias ocasiones. Tras momentos malos, alejadas del mundo del gimnasio y las pesas, volvieron a los ‘hierros’ para demostrarse a sí mismas que podían. Nunca antes habían realizado deportes federados, todo amateur. Sin embargo, esta vez no quisieron quedarse con la espina clavada de no intentarlo.

Además, sus maridos forman parte de los cuerpos de seguridad a los que pertenecen. El marido de Sofía, Roberto, es Guardia Civil; y el de Alicia, Raúl, es Policía Local. Les ayudan y apoyan en todo.

Natalia (22 años), Alejandro (20), Elisa (11), Alicia y Paola (mellizas de 10 años) son las hijas de Alicia. Recuerda que había abandonado el deporte después de los dos últimos embarazos. “Se diferencian las niñas en 13 meses, me planté casi con trillizas”, rememora.

Por su parte, Noelia (22 años), Ana (7) y Víctor (6) son las hijas de Sofía. También retomó el deporte cuando los pequeños fueron un poco más grandes, después de haber llegado a tener una talla 44.

En EL ESPAÑOL hemos hablado con ellas para reflejar sus historias de superación. Ambas están en sus inicios casi en la competición, pero albergan varios triunfos que reseñar:

Sofía, fitness como evasión

Sofía (El Puerto de Santa María) accedió al cuerpo militar en el año 2000. Ocho años más tarde llegó a la Guardia Civil. En sus perfiles de las redes sociales muestra a la persona que hay detrás del agente de la Benémerita. Trata de dar voz al lado humano del cuerpo. Hasta hace unos años, ella no había pensado en competir. Reconoce que el ejercicio que hacía era el de mantenimiento, hasta que retomó el fitness como método de evasión.

Rememora cómo comenzó en este deporte: “Fue hace cinco años. Falleció mi padre. Tenía el autoestima por los suelos porque además había tenido los dos últimos embarazos muy seguidos y yo, que mido 1.63, y tengo una 34,36, me puse en una talla 44, 46. No era yo. Me acuerdo que estaba en el tanatorio y un familiar me dijo: “Tienes que volver al gimnasio”. Así lo hice... y hasta hoy”.

Alicia, con sus hijos, en una competición

Alicia, con sus hijos, en una competición

Esta atleta tenía miedo a las pesas. “Piensas que haciendo hierro te vas a convertir en un hombre o vas a perder tu feminidad y no. O que el cardio lo es todo. O el spinning, que al final te come todo el músculo”, expone en conversación con EL ESPAÑOL.

La dieta y las horas de competición son muchas y difíciles de compatibilizar con la vida diaria de cualquier persona. “¡Benditos robots!”, exclama cuando se le pregunta por la conciliación. “Yo tengo el de cocinar y de limpiar”.

Los hijos y el marido de Sofía comen una pizza. Ella continúa su dieta

Los hijos y el marido de Sofía comen una pizza. Ella continúa su dieta

“Es que yo hay días que trabajo de mañana y de noche. En medio tengo que descansar, comer y entrenar. O hacer una noche e irme a entrenar sin dormir. En mi caso, a nivel físico, mi trabajo no me permite avanzar tanto como quiero porque el descanso es fundamental. A mí no me es posible descansar más”.

A pesar de la dureza de la competición, no pierde la sonrisa y se considera una privilegiada: “Yo siempre estoy de buen humor y haciendo tonterías y demás. Es duro, pero para mí es una suerte poder estar ahí”.

Su primera competición fue un regional en Albacete, en el año 2019. Para llegar hasta ahí, primero tuvo que pensárselo. El paso de dedicarse al fitness lo llevó unas semanas en secreto: “Él al principio no lo sabía. Porque no es lo mismo llegar a tener el cuerpo que te gusta que tener que tener que competir. Entonces yo no sabía si lo conseguiría y me daba un poco de vergüenza por si no lo conseguía. Claro, con 40 años ponerte a competir, pues, hay quien dirá… Está flipada… Cuando se lo dije, no me creía capaz. Le dije, ¿que no? Y me regaló mi primer bikini de competición”.

Ella misma reconoce que para estar en este deporte hay que saber sufrir. “Si estoy en semana de descarga, estoy a cero hidratos. Si me quedan cuatro días para competir no puedo comer ni sal y tengo que seguir con mi vida, mis turnos...”.

Siendo agente de la Benemérita, ¿qué pensarán sus compañeros de trabajo de que se dedique al fitness? “Hay de todo, sinceramente. Hay unos que se cachondean, pero la mayoría me admira…”.

Sofía, con el uniforme de la Guardia Civil

Sofía, con el uniforme de la Guardia Civil

- ¿Bromean, en el buen sentido, con lo que haces?

- La Guardia Civil es un mundo muy militar y un poco cerrado para ciertas cosas como ‘el postureo’ de las redes. Pero la mayoría, sobre todo los cercanos, siempre me han apoyado. Mi jefe también. En mi unidad, sin problemas. Además, yo tengo que hacer lo que me haga feliz, mientras que no le hagan daño a mi familia… Mis compañeros normalmente suelen decir que con tantas copas no van a caber y me apoyan. Ahora hemos montado un gimnasio en el cuartel y dicen que van a poner un póster mío para motivarse.

No parece que nada pueda con esta portuense, que explica otro de los grandes sacrificios que debe hacer: la dieta. “Yo hago pizzas, bizcochos y de todo, pero yo no cojo nada. En competición, yo hacía comida para todos y tenía milimetrada hasta el agua que me comía. Llegaba a levantarme y comer 200 gramos de merluza cocida. Este deporte es de sufrir, hay que tener la mente y los objetivos claros. Si no estás dispuesto a hacer dieta, haz otro deporte”, asevera”.

Sofía lo tiene claro: “A mí el deporte me sirve de terapia. Yo me encuentro mal y me pongo mi música. Ganas en todo”.

Alicia se quito una espinita

Alicia (Badajoz) cumplirá 50 años el próximo mes de septiembre. Hace un año que se quitó la espinita clavada que tenía su padre: competir en el fitness. Ella le veía practicar de pequeña y ahí le entró el gusanillo. Él no pudo porque su mujer no le dejó. Ahora, la hija de ambos compite después de haber tenido cinco hijos.

“Ellos han ido a verme competir. Tienen 72 y 74. A mi padre se le caía la baba. Mi padre me dijo: “Lo llevas en los genes”. Él se quedó con la espinita. Mi madre fue a verme, pero no le gusta. Me decía: “Tú estás loca con el deporte” (Ríe).

Policía local en Badajoz, Alicia retomó el deporte hace tres años. Cuenta que lo había abandonado por distintas circunstancias de la vida y por los embarazos: “Lo retomé más en serio hace tres años, cuando las niñas han sido un poco más mayores. Siempre había tenido la ilusión de competir, pero por las circunstancias no había podido”.

Alicia, en su puesto de trabajo

Alicia, en su puesto de trabajo

Tiene un fan incondicional: se llama Roberto, también es policía local, pero, eso sí, no le gusta el deporte. Es su marido. “Yo le dije a mi marido que no os escribiera, pero él es mi mayor fan. Cómo que no…, me dijo, si mira lo que has conseguido en el primer año de competición”.

Alicia entiende que su mayor barrera es la edad. “Es difícil esto, hay que dar varios pasos hasta que te empiezan a premiar. El primer año quedé campeona absoluta. Mi hándicap es que soy la mayor. En el campeonato de Estepona, quedé quinta, yo era la mayor. Yo que en septiembre cumplo 50, decía: 'No tengo nada que hacer'. Pero muy contenta. Cuando quedas finalista en un nacional, tienes la opción de presentarte a competir a nivel europeo. Mi preparador me ha dicho: “Tienes que ir porque allí hacen cortes por edades. Vas a competir con mujeres de tu edad. Aquí hay un corte a los 45. Será en septiembre si nos lo permite la pandemia”.


Cuenta las dificultades de su día a día: “Ha pasado mucho tiempo hasta que he podido coger una rutina. Hay que ser muy estricto y yo psicológicamente no estaba preparada. Esperé que las niñas fueran más mayores, yo me encontrara con fuerza…”

- ¿Y sus hijos, qué le dicen? ¿Alguno se piensa ya hacer pesas?

- Qué guapa estás, qué fuerte está mami. En principio ninguno tiene el gusanillo. Mi hija la mayor dice: 'Mami, tienes el cuerpo mejor que yo…'. Y yo le digo: 'Anímate'. Pero esto te tiene que gustar mucho y apasionarte para poder continuar, llevar una rutina, hacer las cosas bien.

Alicia, junto a sus cinco hijos

Alicia, junto a sus cinco hijos

Normalmente se suele levantar a las 05:30 horas de la mañana. Su rutina es complicada. Cinco hijos y un trabajo de policía. Todo ello hay que compaginarlo con entrenar a diario. Una hora y media de entrenamiento aproximadamente. Porque aquí, como en cualquier otro lugar, todo depende de qué fase estás preparando.

“Aquí hay que ir poco a poco. Un físico no se consigue de un día para otro. La alimentación es muy importante. Y luego quería comentar que hay mucha gente en este mundillo que hace mucho cardio. A mí no me gusta hacerlo. La gente suele hacerlo, pero yo no lo hago”.

- ¿No ha pensado nunca en rendirse? Psicológicamente debe ser duro...

- El deporte es lo que me salva. Supongo que quizás hay gente a la que en etapa de competición le entran ganas de tirar la toalla. Lo que sí nos entra es un síndrome de que no estás bien del todo. Es verdad que dices que no vas bien. Ahí tiene que estar tu entrenador para decirte que para adelante. Un buen preparador es muy importante. No sólo te prepara físicamente, sino que psicológicamente te echa una mano. Un buen entrenador es fundamental.

- ¿Y eso de que en casa coman diferente cómo se lleva?

- El truco para resistir es pensar en la competición. Puedes echar a perder muchas horas de esfuerzo y no merece la pena. Es un año de sufrimiento por un segundo en la boca. No te merece la pena. Tenemos momentos en los que nos podemos permitir los fines de semana una comida libre. Esto es sólo cuando no estás en competición. Te lo puedes permitir.

Alicia preparando su desfile

Alicia preparando su desfile

Este deporte es su pasión. Habla de él como si fuera un flotador en su vida diaria. “Yo lo paso bien entrenando. Me sirve… La alimentación te sienta bien, no tienes problemas de ningún tipo a pesar de la edad… Para mí son todo ventajas”.

- Acaba de empezar, pero ¿piensa en dejarlo algún día?

- Yo me veo haciendo este deporte mientras que tenga fuerzas. A lo mejor competir, hasta que el físico me lo permita. Cuenta mucho a la hora de subirte a una tarima que tengas un aspecto saludable. Yo hasta que mi físico me lo permita.