“Dejadnos comer ya”, le dijo a un agente de la Guardia Civil mientras lo engrilletaba. “Marchaos de aquí, haced el favor”, insistió el detenido, al que se le acusaba de blanqueo de capitales. 

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La escena tuvo lugar a mitad de mañana de este pasado lunes. 450 agentes habían irrumpido horas antes, todavía de madrugada, en ‘Villa Narco’, la urbanización construida sobre un terral a las afueras de La Línea de la Concepción (Cádiz).

Allí residen casi una veintena de narcos y sus familias. Al menos los que no están en prisión o fugados de la justicia. Los uniformados entraron sin miramientos en su particular fortaleza. Buscaban dinero, joyas, documentación bancaria… Sólo en cash se llevaron más de 300.000 euros. 

Uno de los chalets de 'Villa Narco'. EE

Cuatro días después, este pasado jueves, quien pedía menor presión policial era Antonio Tejón ‘el Castaña’, considerado junto a su hermano Isco como líder del mayor clan gaditano dedicado al tráfico de hachís por el Estrecho.

La Fiscalía les calcula una fortuna de entre 20 y 30 millones de euros. En noviembre pasado explicaron a los tres jueces de un tribunal que ellos querían volver a llevar una vida lejos de la delincuencia y dedicarse a conducir taxis. 

“Sois muy pesados”, dijo Antonio Tejón, con cara de sorpresa, cuando se le arrestó este jueves, justo cuando iba a dejar la cárcel de Albolote, en Granada, tras pasar dos años en prisión provisional por una causa de 2016.

La Audiencia Provincial de Cádiz en su Sección de Algeciras lo había puesto en libertad sin fianza tras anular un auto con fecha de 6 de junio de 2016 de una jueza de La Línea de la Concepción (Cádiz) que prorrogaba un año más su reclusión.

Al día siguiente, este mismo viernes, Trinidad S.P., una guardia civil destinada en la comandancia de Algeciras e integrante del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas (EDOA) era detenida por su presunta colaboración con el menor de los hermanos ‘Castaña’.

Se le acusaba de propiciar el blanqueo del dinero que obtenía Antonio Tejón de su actividad como traficante a través del taller de coches de alta gama en el que su pareja es gerente. Unos dos millones de euros, según fuentes de la investigación.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. EFE

Detrás de esta persecución policial sin descanso de los clanes de la droga asentados en el sur del país está la lucha emprendida por el Ministerio del Interior desde hace un par de años. El objetivo de Fernando Grande-Marlaska, diputado por Cádiz, es tratar de arrinconar a los principales narcos que operan en Andalucía. El camino se lo abrió su predecesor, Juan Ignacio Zoido. Él lo ha continuado con vigor.

Los esfuerzos están dando frutos notables: desde agosto de 2018 hasta mayo de 2020, las autoridades policiales se han incautado en la zona del Campo de Gibraltar de 258,3 toneladas de hachís, 8,5 toneladas de cocaína y 501 kilos de heroína. También han detenido a más de 1.800 personas vinculadas, en mayor o menor grado, con el tráfico de estupefacientes. 

Pero Interior quiere más: este jueves, Grande-Marlaska, de visita en Cádiz, anunció que prorrogaba hasta finales de 2021 el plan especial de seguridad que se inició en 2018 en la Comarca del Campo de Gibraltar, y que ampliaba su radio de acción a las provincias de Málaga y Cádiz, limítrofes con la de Cádiz.

El OCON Sur

En este contexto, una unidad especializada en la lucha contra el narco y compuesta por alrededor de 90 agentes, con un comandante a la cabeza, ha sido quien ha protagonizado una limpia sin precedentes. Se trata del Órganismo de Coordinación contra el Narcotráfico (OCON). También la Policía Nacional está aportando su trabajo. 

Con las bandas notablemente debilitadas por la detención de gran parte de sus miembros y su patrimonio reducido por las continuas operaciones contra el blanqueo, los grandes narcos de los últimos años se muestran mucho menos envalentonados: algunos están fugados en Marruecos; otros, presos, y algunos en libertad pero pendientes de fecha de juicio.

Cuatro detenidos por la Guardia Civil en marzo de 2020 en un chalet de Trebujena (Cádiz). Marcos Moreno

Entre los exiliados a la fuerza están Abdellah El Haj, apodado el ‘Messi del hachís’, un tangerino que de adolescente se afincó en Algeciras y llegó a ser el rey de los traficantes del Estrecho.

En marzo de 2019 se fugó por segunda vez de España por la presión policial y de la justicia. Ahora, explican fuentes de la Guardia Civil, se le ubica en su Tánger natal, junto a parte de su familia y disfrutando de todo tipo de lujos en propiedades que allí tiene.

Mientras, ‘los Castañas’, quienes durante los últimos años han sido los rivales más duros de Messi, se encuentran a la espera de juicio por una operación que hizo la Policía Nacional en 2016. Isco Tejón, el hermano mayor, se encuentra en prisión desde otoño de 2018, tras pasar dos años en busca y captura.

En octubre de 2018, tras participar en un videoclip de reguetón que levantó ampollas entre quienes lo perseguían, se entregó a la Policía. Desde entonces se encuentra preso, a excepción de un período de un mes que estuvo en libertad provisional tras pagar una fianza de 120.000 euros.

Su hermano Antonio, el pequeño de los dos, conocerá este mismo sábado si sigue en libertad o si, por el contrario, tras su detención el pasado jueves en la prisión de Albolote ha de volver a una celda. Se le acusa de blanqueo de capitales, cohecho y pertenencia a organización criminal.

Ambos hermanos se encuentran a la espera de juicio por la operación de 2016, tras la que se fugaron durante un tiempo a Marruecos. A Antonio se le detuvo en junio de 2018, dos meses antes de iniciarse el plan de seguridad del Campo de Gibraltar. 

Casi un año y medio después, en noviembre de 2019, el heredero de ‘los Castañas’, ‘Kiko el Fuerte’, un hombre aficionado al culturismo, era apresado también. Manuel P. L., su verdadero nombre, cayó en la operación Fortín, también del OCON.

Se había independizado de los dos hermanos Tejón y convertido en otro capo del Estrecho. Estuvo dos meses en prisión, hasta que la Audiencia Provincial de Cádiz le puso fianza y salió en libertad con cargos a la espera de juicio. La Guardia Civil lo tiene en busca y captura por otra causa.

Antonio Tejón, acompañado por agentes encapuchados de la Guardia Civil, este viernes. Cedida

El futbolista de Segunda B

José Antonio Cortés Merino, ex jugador de fútbol gaditano que llegó a exhibir su fino pie izquierdo por los campos de la Segunda B española, militó en el San Fernando, el Algeciras, la Balompédica Linense o el Europa FC de Gibraltar. Pero, tras dejar el césped, se pasó al hachís. 

Cayó detenido pocos días antes de la Nochebuena de 2018. Desde la primavera de 2019 se encuentra en libertad a la espera de juicio. La Guardia Civil lo apresó junto a otros 20 miembros de su clan de traficantes cuando trataban de introducir cerca de dos toneladas de droga por la costa andaluza.

Merino encabeza el ‘clan de los futbolistas’. “Él era el líder. Los entrenaba a conciencia para que nada fallara durante los alijos. Ensayaba las descargas una y mil veces. Les explicaba cómo moverse en la playa para que todo fuese más rápido. Es un hombre muy meticuloso”, explican fuentes oficiales de la Benemérita.

Otro de los ‘patrones’ caídos en los dos últimos años es Ginés González Rodríguez, quien, junto a su hermano Óscar, lideraba una banda que introducía hachís por la desembocadura del río Guadalquivir en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). 

Los hermanos González Rodríguez son dos tipos escurridizos. Durante años lograron escabullirse de la presión de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que los tenía en busca y captura y veía en ellos dos piezas sumamente cotizadas dentro del organigrama de mafias dedicadas al tráfico de drogas en el sur de España.

Ginés, el jefe del clan, se había convertido en el ‘señor’ del Guadalquivir. La Benemérita acusa a él y a su hermano de introducir 50.000 kilos de hachís al año por el río.

Hace un par de semanas cayó Jesús ‘el Pantoja’. Estaba en una pizzería de Chiclana de la Frontera (Cádiz) junto a sus dos hijos. La Guardia Civil asegura que ‘el Pantoja’ está asociado con Juan Manuel Reyes, ‘el Potito’, que está en busca y captura y en 2016 pagó una boda con carros de marisco, limusinas y actuación incluida del bailaor Farruquito, y con Merino, del ‘clan de los Futbolistas’. El Instituto Armado les ha arrebatado recientemente diez toneladas de hachís.  

“Pero el narco no se detiene”, advierte un guardia civil que conoce los entresijos de la últimas operaciones del Instituto Armado. “Salir van a salir otros. Y estos siempre van a intentar meter sus alijos, estén dentro o fuera de prisión. Es su forma de vivir y no conocen otra. Lo importante es que sepan que estamos ahí, que vamos tras ellos, que sientan nuestro aliento en el cogote…