Entierro de una víctima del COVID-19.

Entierro de una víctima del COVID-19. EFE

Reportajes ETA

Indignación entre familias de víctimas del virus por el trato de favor del Gobierno al preso etarra

“Es indecente", dice la hija de un fallecido que no ha podido llevar las cenizas de su padre al panteón familiar por estar en otra provincia distinta a la suya. 

24 mayo, 2020 02:53

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“Para este Gobierno tienes que ser etarra o maleante para que te tenga entre algodones. Al resto, que además somos quienes cumplimos con las medidas, como si nos quedamos en la cuneta”.

Carolina Mata de la Torre está indignada. Su padre, Jaime Mata, falleció el 23 de marzo de 2020 a causa del COVID-19 en un hospital madrileño. Tras incinerar sus restos, Carolina, que reside en Madrid, guarda desde entonces las cenizas de su progenitor en su casa. El panteón familiar, donde sus seres queridos quieren que reposen, se encuentra en La Torre de Juan Abad (Ciudad Real). Las medidas de la desescalada todavía no le permiten ir dada la prohibición de cambiar de provincia. 

“No lo vamos a enterrar hasta que sea seguro para nosotros y para los familiares que queremos que nos acompañen en ese momento tan duro”, explica la hija del fallecido.

Cuando Carolina leyó este sábado en EL ESPAÑOL que el Gobierno ha permitido a la familia de un etarra preso viajar hasta Valencia desde el País Vasco saltándose el confinamiento gracias a un salvoconducto del Ministerio del Interior, la hija de Jaime Mata decía a este periódico: “Privilegios a cambio de pactos, negociaciones y prebendas. Es indecente”.

Jaime Mata, médico, falleció por COVID-19.

Jaime Mata, médico, falleció por COVID-19. Cedida por la familia

Carolina Mata relacionaba este privilegio concedido a un etarra con el pacto alcanzado esta semana a tres bandas entre PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu para la derogación íntegra de la reforma laboral aprobada por el PP en 2012. 

Este periódico contactó a última hora de este sábado con familiares de varias víctimas del COVID-19 para conocer qué opinión les merecía el hecho de que el etarra Íñigo Gutiérrez Carrillo y su pareja, la también terrorista María Lizarraga Merino, recibieran en la tarde de este sábado la visita de dos familiares procedentes del País Vasco en la cárcel de Picassent (Valencia), donde ambos se encuentran presos.

El encuentro, que se produjo a través de una cristalera, se permitió pese a que en esta penitenciaría no se restablecerá el servicio de visitas hasta este lunes 25 de mayo, contando que las personas que vengan del exterior residan en la misma provincia en la que se encuentra la cárcel.

"Es una vergüenza" 

Desde Instituciones Penitenciarias explicaron que la medida obedecía a que Gutiérrez Carrillo había solicitado ver a su familia tras la muerte de su padre. Desde esta institución dependiente del Ministerio del Interior aseguraron a preguntas de EL ESPAÑOL que, dada “una situación familiar grave susceptible de un permiso extraordinario, éste se le ha concedido”. Sostenían que obedecía "a razones humanitarias".

Un técnico sanitario traslada a un paciente contagiado a las urgencia de un hospital en Madrid.

Un técnico sanitario traslada a un paciente contagiado a las urgencia de un hospital en Madrid. EFE

“Habiendo vivido lo que hemos vivido por el confinamiento, con gente muriendo sola, con otra sin poderse despedir de sus seres queridos ni trasladarse a consolar desde otras provincias, que se permita esto por motivos políticos es una vergüenza mucho peor que los errores que se hayan podido cometer, porque no se respeta nada”, explicaba un familiar de una víctima, que prefería mantenerse en el anonimato.

Fuentes del sindicato ACAIP-UGT y de la Asociación Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM), formada también por personal de prisiones, aseguraron que el hecho de la concesión de ese permiso al etarra Íñigo Gutiérrez se trataba “de un absoluto escándalo”.

El encuentro se produjo en torno a las 15.30 horas de este sábado. Duró alrededor de 90 minutos. Las dos personas que accedieron a la citada prisión valenciana eran la madre y el cuñado de Gutiérrez Carrillo.

Esas dos personas pudieron acceder con un bulto, circunstancia que no se contempla entre las nuevas medidas de la desescalada que ha impuesto el Gobierno. Se trataba de una pequeña mochila para la hija de los dos etarras. La menor nació a principios de 2019. 

Ambos visitantes disponían de un salvoconducto de Interior para poder cambiar de provincia. El encuentro se produjo a través de una cristalera. A un lado, y pese a la situación de crisis sanitaria en la que se encuentra el país, estaban los dos etarras y la hija en común de ambos. Al otro lado, la madre y el cuñado de Íñigo Gutiérrez Carrillo. 

"No me extraña con este Gobierno"

Gutiérrez Carrillo se encuentra preso en el módulo 23 de la prisión de Picassent, donde cumple una pena de 14 años por pertenencia a banda armada y depósito de armas de guerra terrorista. Era miembro del Comando Vizcaya.

Iñigo Gutiérrez Carrillo (derecha) durante un juicio en la Audiencia Nacional.

Iñigo Gutiérrez Carrillo (derecha) durante un juicio en la Audiencia Nacional. EFE

Enrique Cerón ha perdido a su padre y a un tío durante la pandemia. Cuando este periódico se puso en contacto con él no conocía la noticia. Tras leerla, dijo sentir "indignación y rechazo", y añadió: "No me extraña con este Gobierno".

"Imagino que se deberá a los pactos ocultos que hayan llegado con Bildu. Está claro que el resto no podemos movernos entre provincias y muchos no pudimos si quiera que ir a enterrar a nuestros familiares", sostiene Enrique, que reside en Madrid y participó en la manifestación que este sábado recorrió las calles de la capital de España en contra del Ejecutivo. 

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