Ruth Breen, una británica de 39 años, ha visto cómo su vida ha cambiado en los últimos meses. La mujer, matrona de profesión y con una hija pequeña, ha ganado el premio del Euromillones después de atravesar uno de los peores momentos de su vida. La joven estaba pasando por una mala etapa económica; vigilaba todos los gastos que hacía y compraba muy a menudo conservas para comer. Su sueldo como matrona no le permitía llegar tranquila a final de mes. 

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Tras hacerse con el bote del Euromillones, el dinero le cambió la vida. Ahora ya puede respirar tranquila ya que aquel día "se liberó de un gran peso". Aun así, Ruth no quiere dejar su empleo de lado; su gran pasión. Ruth ha podido mandar a su hija pequeña a una de las mejores escuelas de Inglaterra, algo que era impensable antes de hacerse con el premio millonario. También, ayudó a su hermano a comprar una casa, pagó a sus padres un seguro y se hizo con todos los regalos de cumpleaños y Navidad que sus familiares desearon. 

Colin Weir, también millonario

Igual que Ruth, Colin Weir se hizo millonario hace casi ocho años. Consiguió el bote con mayor premio en el Reino Unido. Contra todo pronóstico -debido a las bajas posibilidades- se embolsó 193 millones de euros. Esta cifra le catapultó a los primeros puestos de la lista de los más ricos en Gran Bretaña, elaborada por el diario inglés The Sunday Times

El hombre celebrando el premio junto a su mujer.

Pero Weir solamente pudo disfrutar ocho años del dinero. En diciembre de 2019 murió tras un fallo renal. Tras ganar el premio, Weir se hizo muy querido en el condado escocés de Ayrshire, donde compartió el dinero con todos sus vecinos. Además, compró el club de fútbol local Partick Thistle para poder subsanar todas las deudas que había contraído en los últimos años. También, contribuyó a obras sociales y culturales en la zona. Tras convertirse en milonario, Thistle dejó su trabajo como cámara de televisión y comenzó a centrarse en el bienestar de sus familiares y amigos. 

Prueba de ello fue el funeral que dejó, antes de fallecer, con una fiesta millonaria. "Colin quería asegurarse antes de morir de ofrecer a sus amigos una gran fiesta para recordarlo. Por ello reservó uno de los salones más grandes en el hotel Trump Turnberry y dio a sus invitados la mayor fiesta que conocieron en su vida. Fue increíble", explicó uno de los invitados al diario Daily Record. El evento estuvo valorado en más de un millón de euros y contó con todo lujo de detalles: botellas de champán de más de trescientos euros, así como comida de autor y abundante marisco.