Por favor, por favor, ven. Estamos desesperadas. 

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Respondían María Valderde y Noelia Traid a la llamada del que se convertiría en su salvador en Vietnam, el médico navarro Sergio Arellano (Estella, 1970). En ese momento, las dos zaragozanas se encontraban en el Hospital Cho Ray. Su infierno había comenzado días atrás, cuando Noelia se caía de la moto y se rompía la cadera y la rodilla mientras estaban de vacaciones en el país asiático. Desde entonces, habían deambulado de hospital en hospital, en condiciones deplorables y viendo cómo la accidentada empeoraba por momentos. Sin que su seguro de viaje se hiciese cargo de absolutamente nada. 

Arellano levantó el teléfono aquel día por pura casualidad. La noche anterior había trabajado en su hospital, el Family Medican Practice, en la ciudad de Ho Cli Minh (Vietnam), y su compañero Rubén había leído en las redes sociales que las dos españolas andaban con problemas. "En cuanto pude me puse en contacto con ellas y me imploraron ayuda, pero no fue fácil, nos pusieron muchos problemas en el hospital", cuenta el médico de urgencias, en una entrevista con EL ESPAÑOL. 

Tras horas de burocracia e impedimentos, la único que pudo hacer Sergio fue entrar a la habitación del hospital como un amigo de las zaragozanas. "Las encontré mal, en shock. Noelia estaba bastante mal físicamente. Cuando vi que le habían puesto un clavo en la tibia, le pregunte el por qué y no sabía nada. Todo era un desastre, la rodilla estaba infectada; pensé en que había que sacarla de ahí cuanto antes", relata este navarro. 

Tras una batalla casi a gritos con el médico vietnamita, quien aseguraba que todo se trataba de un complot contra el centro. Sergio Arellano terminaba consiguiendo el alta voluntaria de Noelia y poco después, en una ambulancia de su hospital, la trasladaban de urgencia al Family Medican. 

El avión medicalizado 

El traslado en la ambulancia de Noelia Traid en Vietnam. CEDIDA

No obstante, la historia no acababa ahí. Tras hacerle un examen completo, escáneres y ponerle tratamiento, el doctor Arellano veía que la afección de Noelia era grave y debían trasladarla al Hospital SAMITIVEJ, en Bangkok, para que el servicio de Traumatología la operase cuanto antes. En su centro no podían operarle, se requería de los mejores expertos. "Cuando llegaron al hospital, las dos zaragozanas y la madre de Noelia, Pilar, se vinieron abajo, después de tantos días sufriendo. Pero había que seguir luchando, teníamos que encontrar la forma de dar con un avión medicalizado que las llevase hasta la capital tailandesa", prosigue el médico. 

El seguro de viaje, que habían contratado las dos jóvenes de 22 años, no cubría ningún tipo de traslado. Y el coste del avión era de unos 25.000 dólares. ¿Cómo podían conseguir esa cantidad de dinero en tiempo récord? La familia de Noelia había logrado reunir el dinero, pero tenían que hacer una transferencia desde España que no llegaría a tiempo. 

Ante esa situación in extremis, el médico negoció con su jefe la opción de poderles pagar el avión para que pudiese ser operada a tiempo, de lo contrario las consecuencias podrían ser irreversibles. "Lo convencí, le dije que confiaba en la familia y que seguramente nos lo devolverían enseguida", cuenta Arellano. No se equivocaba. Poco después, se enteraría de que en España, a través de un crowdfunding, habían reunido más de 30.000 euros. 

Tan solo dos días después de haber contactado con ellas por primera vez, y casi en un acto heroico, el médico navarro conseguía que Noelia y María llegasen al hospital tailandés en el avión, donde la zaragozana terminaría siendo intervenida de la cadera y la rodilla. "En el trayecto lo pasó mal, tenía mucho dolor; ella iba en dos camillas, reclinada y no estaba cómoda, pero al final todo salió perfecto", explica el doctor. 

Infección

La llegada de las dos jóvenes aragonesas al aeropuerto de Bangkok. CECIDA

Tras seis horas de quirófano, la zaragozana era operada de su fractura de pelvis y de rodilla, pero no sería suficiente. Según explicaba su amiga María después de la intervención, la rodilla estaba infectada a causa de una necrosis en el hueso y tendría que volver a operarse en un tiempo. "Está muy baja de moral por la infección, además tendrá muchos dolores posoperatorios y al final sabe que tiene un problema importante que va para largo...", añade Arellano. 

No será hasta dentro de al menos cuatro o cinco semanas cuando la joven pueda volver a casa, según calcula este médico. Para lo que deberá correr también con los gastos del avión que le traslade, además de los "costes extra" [como prótesis o aparatos médicos que empleen] que le suponga su estancia en el hospital tailándes. En ambos casos, el seguro que contrataron no cubre nada. Tampoco ha hecho nada al respecto la Embajada Española en Vietnam que, desde el primer momento, comunicó a la familia que no podía hacerse cargo de las dos españolas. 

Los problemas que arrastraba por el trato médico en Vietnam, al final, le han jugado una mala pasada a Noelia Traid. No obstante, es innegable que la actuación de este médico navarro ha sido clave para salvar a la joven de consecuencias mucho más graves, como por ejemplo quedarse en silla de ruedas si no llega a viajar a la capital tailandesa. 

Sergio Arellano (50) vive en Vietnam desde hace dos años, junto a su mujer y sus dos hijos. Podría definirse como un trotamundos. Tras estudiar Medicina en la Universidad de Zaragoza, hacer el MIR no era de unas opciones y se marchó a completar su formación a Inglaterra. Estudió allí Traumatología y Medicina de Urgencias, al mismo tiempo que trabajaba en distintos hospitales. Hasta que se marchó a Australia para empezar una nueva aventura diez años años después. 

Sería en ese país donde conocería a su mujer, experta en Enfermedades Infecciosas, y tras lo que se quedarían a vivir permanentemente en el continente oceánico. No obstante, años después, distintas oportunidades de trabajo  les llevaron a vivir primero en Vietnam, después en Singapur y regresar de nuevo en Vietnam. Actualmente, Arellano es el jefe del servicio de Urgencias del Hospital Family Medican Practice.