Francisco Pérez (55), al borde del desahucio por no pagar el impuesto de sucesiones.

Francisco Pérez (55), al borde del desahucio por no pagar el impuesto de sucesiones. E. E.

Reportajes

Paco, 'desahuciado' por el impuesto de sucesiones: decidió pagar la hipoteca antes que la deuda

Perdió su trabajo, después a su hermana, no pudo pagar al fisco y enfermó de cáncer. Ahora, dos años después, Hacienda le quiere embargar. 

Francisco Pérez (55) vive en una pesadilla constante desde hace dos años. Empezó con la muerte de su hermana Antonia; en cuestión de dos meses un cáncer terminal se la llevó. Pero ese no sería el único pesar con el que tendría que lidiar este sevillano. Tras el fallecimiento, vino algo peor: el impuesto de sucesiones. La Junta de Andalucía le pidió 6.000 euros por la herencia. Francisco, desempleado, solo cobra una ayuda de 400 euros. Así que tuvo que decidir entre pagar la hipoteca de su casa o la deuda. Eligió lo primero, pero ahora está a punto de que le embarguen y le echen de su propia casa

Este vecino de la calle Lazalle, una zona obrera de Sevilla, no tiene otra cosa que no sea esa vivienda, valorada en 180.000 euros. Cuando perdió su trabajo como electricista hace 10 años, tras un ERE en su empresa, se fue a vivir con su hermana. Ella pudo comprar esa casa con lo que recibió de la herencia de su madre, pero aún así los dos hermanos pagaban a medias la hipoteca.

Tras el fallecimiento de Antonia, Francisco, más conocido como Paco entre sus amigos, aceptó la herencia porque ese piso era su único hogar. El problema era que Hacienda había valorado esa vivienda en el doble de lo que les costó y, por tanto, lo que tenía que pagar también se multiplicaba por dos. "Antes de que me echen, cojo dos garrafas y prendo fuego a la casa; esto es insufrible", relata este afectado a EL ESPAÑOL. 

La hipoteca o la deuda 

Si elegía pagar la deuda, no podía pagar la hipoteca. Y ahora que sigue pagando la hipoteca, le van a embargar por no pagar la deuda. Cualquier decisión que tomase le llevaba a un callejón sin salida. Pero lo cierto es que Francisco Pérez tampoco estuvo bien asesorado desde el primer momento. 

"Me llego una notificación a casa y fui a recogerla a Hacienda. Fue cuando me enteré de que debía 6.000 euros y les dije que no podía pagarlos. La funcionaria me dijo que a ver si me tocaba la lotería y podía pagar", cuenta este sevillano. En ese momento, puso todo en manos de un abogado, pero no hizo si no entorpecer la situación. "Sabía que no tenía dinero y no movió ni un dedo", prosigue Paco

Francisco Pérez vive en un barrio obrero de Sevilla.

Francisco Pérez vive en un barrio obrero de Sevilla. E. E.

Dos años después, las multas y los intereses por impago habrán hecho que la deuda con la Junta de Andalucía sea mucho mayor. Pero este sevillano ni siquiera lo sabe. "El próximo viernes iré a recoger todos los papeles que le di a mi abogado, yo solo sé que me pidieron ese dinero al principio". 

Para Francisco, este problema, sumado a la muerte de su hermana y la detección de un carcinoma, le han llevado a una fuerte depresión. "Me quitaron el carcinoma, pero no voy a las revisiones, cuanto antes termine esto, mejor", dice Francisco, casi sin esperanza. 

La eliminación del impuesto 

No obstante, casi sin esperarlo, Stop Sucesiones, una asociación que lucha por la eliminación del impuesto de sucesiones en España, se puso en contacto con él para ayudarle con su situación. "Aunque lo veo todo muy negro, yo creo que podrán hacer algo por mí, llevo una temporada muy mala", confiesa el afectado. 

En Andalucía, desde el 9 de abril, el impuesto de sucesiones y donaciones está bonificado al 99% —es decir, prácticamente eliminado— para los que hereden de sus cónyuges, padres, hijos, hijos y nietos (grupo I). Pero esta medida no es aplicable a Francisco, puesto que el pertenece al grupo II, los que heredan de sus hermanos y para los que este impuesto sigue siendo igual. 

Al igual que ha ocurrido en casos de otros afectados, Hacienda sobrevaloró la herencia de Francisco, es decir, su piso en la calle Lazalle para requerirle después una mayor cantidad de dinero por el impuesto. "No recuerdo bien en cuánto valoraron el piso, pero eso no era real, era una barbaridad. Mi piso es normal, tiene solo dos habitaciones, un salón, cocina y baño, y además en una zona obrera", explica. 

Con las cuentas bloqueadas, sin trabajo y con el banco llamándole a su puerta para quitarle su casa, lo único que pide Francisco es que le den una oportunidad y que le dejen vivir lo que le queda en paz

El revés de Paloma 

Hace unos días, Paloma Alonso, la mayor arruinada en el país por el impuesto de sucesiones, sufrió un nuevo revés. En su caso, además de deber ya dos millones de euros a la Junta de Castilla y León por la herencia de su padre, ha tenido que ver como le denegaban la beca de comedor a su hijo de tres años por la deuda que tenía con Hacienda, y teniendo las cuentas a cero. 

"Ya no es solo lo económico, me están exprimiendo por todas partes. Lo que más me duele es que toquen a los niños. No hemos hecho nada, no somos criminales, pero casi prefiero que me lleven a la cárcel un año o dos, y que después me dejen vivir", denunciaba Paloma, en conversación con este diario.

En el escrito, que ella misma recogió de la mochila de su hijo, la Junta le ha dado diez días para que liquide su deuda y pueda pedir de nuevo la beca de comedor. "Pero, ¿cómo lo voy a solucionar? ¿De dónde saco 1,9 millones de euros?", sentenciaba esta palentina.