Tomás Serrano

Tomás Serrano

Reportajes

¿Con qué nos sorprenderá Letizia este 12 de Octubre? El día que se descalzó en Palacio delante de Rajoy

Con el de este sábado, será el desfile número 16 al que asiste Letizia Ortiz. En muchos de ellos ha dejado anécdotas que han saltado a los titulares.

La reina Letizia se ha subido a la tarima de honor que preside el tradicional desfile militar del 12 de Octubre en 15 ocasiones. Una década y un lustro que le han servido para pasar de novata a -gran- experta en el día grande de la fiesta nacional, dejando para la historia anécdotas que saltaron a los titulares -como cuando no brindó por su suegro o rompió moldes vistiendo pantalones-, u otras menos conocidas como el año en el que fue pillada en Palacio descalza -tacones de aguja en mano- por Mariano Rajoy o cuando estuvo -tal y como contó ella misma- "a punto de vomitar" sobre los zapatos de Rodríguez Zapatero. Este sábado se volverá a subir. Será su decimosexta vez: ¿con qué nos sorprenderá?

La celebración del 12 de Octubre consta de un desfile militar y de una recepción del Rey -antes Juan Carlos I ahora Felipe VI- a unos 1.500 invitados en el Palacio Real de Madrid. La Casa Real invita al Gobierno, a los jefes de los grupos parlamentarios en las Cortes, a los presidentes autonómicos, a los ex presidentes del Gobierno, a los alcaldes de las capitales de provincias, a la cúpula militar y a las principales autoridades judiciales. Esos -digamos- son los oficiales, pero luego reciben la invitación desde directores de medios de comunicación nacionales hasta algunos famosos, pasando por parte de algunos colectivos y un largo etcétera hasta llegar al aforo.

Los que van bajando en número de presencia es la propia Familia Real. En 2011 con Don Juan Carlos y doña Sofía todavía en el trono, fue la última vez que vimos a la familia al completo en la tarima de honor que preside el tradicional desfile militar. Entre ellos se encontraba Iñaki Urdangarin. A partir de ese año, unos meses después saltaría el Caso Noos, y las bajas en la familia se fueron produciendo hasta la actualidad en el que sólo acuden los Reyes Felipe y Letizia y sus hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía.

Para la reina, este sábado será la decimosexta vez en el 12 de octubre, una cifra con la que ya se le puede considerar experta en la Fiesta Nacional, donde ha protagonizado y vivido momentos divertidos, complicados e incluso extraños.

Primer desfile al que asistió Letizia, en 2004

Primer desfile al que asistió Letizia, en 2004 Gtres

La esposa de Felipe VI sólo ha fallado a la cita de la recepción en Palacio Real (que no al desfile militar) en dos ocasiones. La primera fue en 2005 cuando, estando a punto de dar a luz a su primera hija, Leonor, se decidió que se quedara en casa de reposo. La pequeña nació 15 días después. Y la segunda ausencia fue justo un año después, en 2006. Esta vez se encontraba en el comienzo del embarazo de Sofía y en los primeros meses de las gestaciones Letizia siempre ha sufrido lo que llaman hiperémesis gravídica, que es cuando las embarazada sufren vómitos continuos durante la gestación, así que se decidió que se quedara tranquila. De hecho, ella misma contó a los periodistas que suelen cubrir la información de la Casa Real que las nauseas que le provocaba el embarazo estuvieron a punto de hacer que vomitase sobre los zapatos de José Luis Rodríguez Zapatero.

A Letizia nunca le han apasionado los actos castrenses pero con el tiempo se ha ido haciendo y el desfile de las Fuerzas Armadas que se celebra en Madrid el 12 de octubre la entretiene. "Ya se ha acostumbrado. Al principio, cuando llegó a Zarzuela no le gustaban nada, le resultaban rancios y antiguos. Con el tiempo los ha ido entendiendo, su marido ha sabido hacerle entender la razón de cada cosa. Y ahora siente mucho respeto por ellos. Pero siempre a su manera. Es decir, ella decidió que las peinetas eran una cosa horrible, igual que ir de negro cuando tenía que ejercer de madrina de una unidad. Así que lo cambio en cuanto llegó a ser reina. Para eso lo es", cuenta a EL ESPAÑOL una amiga de Letizia.

El caso es que una de las cosas que más le gusta hacer a Letizia cuando llega al Palacio Real tras el pase militar es comentarlo con los invitados a la recepción. En 2016 la Reina le contaba a todo el mundo, por si alguien no se había enterado, que durante el desfile militar un miembro de la UME le había pedido a su novia, delante de todos sus compañeros, que se casara con ella.

Su aparición en pantalones

Uno de los siempre protagonistas de la fiesta Nacional es el look que la esposa del rey decide lucir ese día. Desde que llegó a Zarzuela en 2004 se ha hablado y mucho de lo que se pone para la Fiesta Nacional. Hasta hoy siempre ha elegido la aguja de Felipe Varela, su diseñador de cabecera, para un día tan importante. Una de las veces que más se ha hablado sobre el vestuario de la Reina fue en 2010. Letizia quiso apoyar a Carme Chacón con su vestuario. La entonces ministra de Defensa había saltado a las noticias por romper el protocolo durante un acto con los Reyes. La política catalana había vestido pantalones durante la anterior Pascua Militar cuando el protocolo castrense pedía vestido largo a las mujeres. Todo el mundo habló de aquel atuendo de ministra. La Reina, que entonces era princesa, decidió que ella también podía y sorprendió a todos luciendo, el 12 de octubre, esa misma prenda. Los más tradicionales se echaron las manos a la cabeza al ver a la Princesa con un pantalón de lana gris de corte pata de elefante.

Este es el pantalón que Letizia lució en 2010

Este es el pantalón que Letizia lució en 2010 Gtres

Una polémica más reciente que sufrió también el atuendo elegido por Letizia tuvo lugar en la Fiesta Nacional de 2016, cuando la Reina eligió un vestido firmado por Felipe Varela que tenía un sospechoso parecido con uno que el modisto venezolano Oscar de la Renta había lanzado unas temporadas antes.

El vestuario también le ha jugado algunas malas pasadas durante el 12 de octubre a la esposa de Felipe VI. En 2013 Letizia eligió unos zapatos que aparentemente no tenían nada de novedoso. Con un tacón de nueve centímetros -altura que es la que suele calzar en casi todos los actos- el modelito debía tener algún tipo de problema que molestaba a la Reina. Después de llevarlos durante toda la mañana, los Reyes decidieron que era el momento de retirarse y marcharse a Zarzuela. Ellos son siempre los primeros en irse: una vez que los Monarcas se van, los invitados empiezan a retirarse.

Pensando que eran los primeros, Letizia se descalzó para bajar las escaleras del Palacio Real, que están cubiertas con una maravillosa alfombra. Justo cuando iban a encarar los primeros escalones, la pareja real se encontró con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que volvía a la recepción tras salir un momento para hablar por teléfono. Al ver a la reina con los zapatos en la mano le dijo que "a todos nos duelen los pies", provocando la carcajada de Felipe VI.

Mariano Rajoy acompañando a Letizia durante el desfile de 2013

Mariano Rajoy acompañando a Letizia durante el desfile de 2013 Gtres

El tiempo que dura la recepción en el Palacio Real que ofrecen los Reyes es cada vez menor. En tiempos de don Juan Carlos, a los Reyes Eméritos les podían dar las cuatro o cinco de la tarde charlando con sus invitados. E incluso varios años se hizo después de comer para que la gente pudiera disfrutar más minutos de la conversación con la Familia Real. Desde el inicio del reinado de Felipe VI,  el tradicional besamanos -la línea de saludos- comienza a la una de tarde y a eso de las tres, los actuales Monarcas ya van camino al El Pardo.

Sin duda, el más breve para Letizia fue el año pasado. Fue vista y no vista. No hubo corrillo ni posibilidad de hablar con ella. La brevedad de la presencia de la reina en la recepción tuvo que ver con el viaje que horas después iban a realizar a Mallorca para visitar la zonas dañadas por el temporal. La consorte se fue a Zarzuela a cambiarse de ropa mientras el rey se quedaba atendiendo a los invitados.

Cuando se declaró fan de Carmena

La llegada de las dos hijas de los Reyes a la Fiesta Nacional fue un soplo de aire fresco al pase militar. Su primer año fue también el primero de sus padres como monarcas en 2014. Tras presidir el desfile militar Felipe y Letizia acudieron a la recepción en el Palacio Real sin ellas, pero fueron las verdaderas protagonistas. Todos los presentes les preguntaron, tanto al rey como a la reina, por cómo habían vivido las niñas su primer 12 de octubre. La ex periodista contaba entre risas que a las dos pequeñas lo que más les había gustado de todo había sido la cabra de la Legión, que va siempre la primera en esta sección. Y que la Princesa de Asturias le había preguntado a su padre: "Papá, ¿cómo se llama la cabra?", lo que había provocado las risas del Rey. Lo cierto es que Felipe VI quiso resolver la duda de su hija mayor y averiguó que la mascota de los legionarios era un macho llamado Pablo.

Manuela Carmena saludando a la Reina Letizia

Manuela Carmena saludando a la Reina Letizia Gtres

Un año más tarde, en 2015, una de las protagonistas de la recepción fue la anterior alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. La reina Letizia se declaró fan de la jueza y se pasó más de una hora hablando con ella, sin dejar que nadie más interviniera en la conversación. Tuvo que ir el Rey a buscarla y pedirle que se juntara con el resto de los invitados.

La reina tiene una estrategia muy estudiada para hablar con quien no le apetezca en este tipo de recepciones. En la del 12 de octubre son muchos los periodistas no habituales que son invitados al Palacio Real y que quieren aprovechar para hablar un rato con ella. Ella les evita, sobre todo si son del gremio del corazón. Su táctica es sencilla, estar siempre ocupada, tener siempre un interlocutor con el que charlar y si alguien con el que no quiera hablar se acerca, se va girando poco a poco dándole la espalda.

En el año 2013 se vivió una de las situaciones más extrañas en la historia de las recepciones de la Fiesta Nacional. Don Juan Carlos fue el gran ausente tras la operación de cadera a la que se había sometido unas semanas antes. El actual monarca fue el anfitrión de los más de 1.500 invitados citados en el Palacio Real. Como el Emérito no estaba, pero sí doña Sofía, se decidió cambiar el tradicional besamanos por un brindis con vino español en honor del Rey. Cuando el entonces Príncipe Felipe levantó su copa para brindar por su padre, su esposa ni se acercó la copa a los labios, haciendo sólo el gesto de levantar el brazo. Su marido, su suegra y la Infanta Elena, que fue su último año en un 12 de octubre, si bebieron.

La imagen de Letizia no probando ni el vino dio la vuelta al mundo. El departamento de comunicación de Zarzuela alegó que la entonces princesa de Asturias no bebe alcohol, pero quedó claro que el gesto no había sido nada oportuno. El tema llegó rápidamente a todas las conversaciones que tuvieron lugar en los salones de palacio durante la recepción. Así, cuando los Reyes decidieron retirarse y marcharse a casa, tuvieron una gran discusión sonada. Felipe VI no podía entender cómo no había ni podido mojarse los labios para que nadie pudiera decirle nada.

También fue Letizia la responsable de la única ausencia de Felipe VI a una Fiesta Nacional: fue en 2003. Desde Zarzuela comentaron que el entonces Príncipe de Asturias se encontraba en Estados Unidos con motivo de unos asuntos referentes a sus estudios allí. Sin embargo, tiempo después, nos enteramos de que el actual rey se encontraba con su entonces novia, Letizia Ortiz, en suelo americano, pero estaban decidiendo su futuro. Fue a su regreso de ese viaje cuando el actual rey les anunció a Juan Carlos y Sofía su intención de casarse con la presentadora del Telediario de Televisión Española.

Este sábado se celebrará otra Fiesta Nacional en la que volveremos a vivir anécdotas y -seguro- más de una historia que contar.