Luciano, el propietario del bar de Bilbao en el que la mujer sufrió un infarto

Luciano, el propietario del bar de Bilbao en el que la mujer sufrió un infarto

Reportajes

Un camarero de Bilbao le devuelve 40.000 € a una clienta que se los dejó en el bar tras un infarto

"Nunca pensé en quedármelo y eso que tengo deudas que pagar, pero les conozco del barrio de toda la vida", declaró el hostelero.

El propietario de una cafetería de Rekalde, en Bilbao, ha devuelto 40.000 euros a una clienta de 90 años que se los dejó en el establecimiento cuando tuvo que ser trasladada al hospital en ambulancia.

"Nunca pensé en quedármelo y eso que tengo deudas que pagar, pero les conozco del barrio de toda la vida", declaró el hostelero al periódico El Correo.

Luciano López, el protagonista de esta historia, es el propietario de la cafetería Biarritz. Este hombre conoce a la mujer desde hace unos quince años, y siempre la ve paseando con un carro de la compra rojo.

Se extrañó cuando el pasado martes la mujer de 90 años que siempre iba a tomar el café por la mañana, lo hizo por la tarde, sobre las 19:15 horas. El camarero cree que acudió a su establecimiento por la tarde ya que la anciana no debía encontrarse bien y entró para ver si se le pasaba el malestar. Recuerda que, con mala cara, pidió un café con leche.

A los pocos minutos, los síntomas se agravaron y llamaron a una ambulancia. Según le contó uno de los siete hijos de la afectada, sufrió un infarto.

Los sanitarios, tal y como explica el medio vasco, colocaron a la mujer en la camilla y la trasladaron al hospital. El carro permaneció apartado en el bar.

Al cabo de dos días, el hostelero se percató de que el carro seguía en su bar. Preocupado por el estado de salud de su clienta, decidió abrir el carro para ver si encontraba algo que le permitiese ponerse en contacto con ella, como una agenda o un número de teléfono. Pero encontró algo muy distinto.

"Había bolsas de plástico, periódicos... Y de una bolsa de tela empecé a sacar un montón de sobres llenos de dinero. En cada uno de ellos, 2.000 o 3.000 euros".

Mientras pensaba qué hacer con ellos y cómo devolvérselos, acudió al bar uno de los hijos de la mujer, convencido de que el carro estaría estorbando en la cafetería. Al ponerle al corriente de lo que contenía, acordaron quedar a la noche, una vez que el bar cerrase, y llevar el dinero a la comisaría.

Los 40.850 euros, según quedó reflejado en un escrito oficial, permanecerán allí hasta que la mujer salga del hospital y pueda disponer de ellos.  Aún se recupera en el hospital y probablemente en los próximos días reciba el alta médica.