Restaurante de la cadena de comida rápida KFC. Foto: Europa Press

Restaurante de la cadena de comida rápida KFC. Foto: Europa Press

Reportajes

El extrabajador de KFC que se hacía pasar por supervisor para comer pollo gratis durante un año

Tras pasar un año estafando a la compañía, el joven estudiante ha sido detenido y se enfrenta a un juicio por estafa.

Un hombre ha sido detenido tras pasar un año entero comiendo gratis en la cadena de restaurantes de comida rápida KFC. Este hombre, de cuya identidad solo ha trascendido que es un estudiante universitario de 27 años, acudía cada día a un establecimiento distinto de la cadena, trajeado, y a bordo de una limusina. ¿La razón? Se hacía pasar por supervisor de calidad hasta que finalmente ha sido desenmascarado.

Esta historia ha tenido lugar en Durban, una de las ciudades más grandes de Sudáfrica, y ha salido a la luz gracias al trabajo de Teddy Eugene, un periodista sudafricano.

Ahora, la historia tiene miles de interacciones en redes sociales, casi todas alabando a este estafador, que logró aprovecharse de la cadena durante un año.

Según se cuenta en este medio, se bajaba de la limusina (probablemente conducida por un amigo que trabaja a media jornada en una empresa como chófer) con aires de grandeza. Preguntaba por el encargado y le mostraba una tarjeta de acreditación de las oficinas centrales.

"Cuando entraba iba rápidamente a la cocina, revisaba todo, tomaba notas y luego pedía muestras de lo que quisiera. Probablemente trabajó para KFC antes porque lo sabe todo", comentó uno de los trabajadores de un restaurante.

Una vez dentro, nadie se atrevía a llevarle la contraria ni a cuestionarle nada. Tomaba notas, fingía inspeccionar todo y comía lo que quería gratis. Tras ello, abandonaba el local y se iba en su limusina de nuevo, preparado para volver a repetir la actuación al día siguiente.

No es solo que nadie le increpase nada, sino que incluso los empleados daban lo mejor de sí ante la presencia del supuesto supervisor. "Cuando venía, todos tratábamos de dar lo mejor de nosotros para no molestar al supervisor de la oficina central; era muy convincente porque tenía mucha confianza en sí mismo, e incluso los colegas de otras sucursales de KFC lo conocían".

Tras la publicación de la historia en el medio sudafricano, la policía le ha desenmascarado y ahora se enfrenta a un juicio acusado por estafa.