El Hexágono, el edificio de bibliotecas donde se custodia desde hace años la tesis de Sánchez.

El Hexágono, el edificio de bibliotecas donde se custodia desde hace años la tesis de Sánchez. EL ESPAÑOL

Reportajes

En las 424 notas al pie de la tesis de Sánchez aparecen todos los supuestos plagiados

Brais Cedeira Marta Espartero

Más de 150 obras citadas. 16 páginas dedicadas exclusivamente a la bibliografía. Cerca de 60 gráficos de elaboración propia, con la procedencia de los datos (mayormente de instituciones públicas) convenientemente citados. Cinco documentos del Boletín Oficial del Estado (BOE). Documentos citados del ministerio de Industria. 424 notas al pie referenciando los ejemplares en los que se apoya en cada momento. Se trata de un escueto pero clarificante bagaje del total de elementos que componen el esqueleto de la tesis de Pedro Sánchez, ese documento que este viernes se hace público y que se titula Innovaciones en la diplomacia económica española: análisis del sector público. En una segunda revisión de la tesis de EL ESPAÑOL, se puede comprobar que los autores a los que supuestamente Sánchez plagió están perfectamente referenciados. 

Cerviño, García Rebollar, Rivera, Iglesias, Molina... Son los textos en los que Sánchez se apoya para hilvanar sus reflexiones y que, según publicaron este jueves varios medios, plagió por completo. Todos ellos aparecen citados convenientemente en los pies de página de las 323 caras que posee el documento, un texto plagado hasta la saciedad con toda clase de apuntes. 

Tomás Serrano

La portada del ejemplar que contiene la tesis del presidente del Gobierno está elaborada con cuero de color azul y posee las letras bordadas en dorados. Muchos han sido quienes han criticado que, después de la tesis, la vertiese en un libro publicado dos años después, 2014. Se trata de algo normal, según los expertos académicos consultados por EL ESPAÑOL en la esfera universitaria, que muchos suelen hacer tras acabar sus propios trabajos doctorales. 

Una simple comparación de los capítulos entre el libro y el documento original muestra, efectivamente, capítulos en los que Pedro Sánchez empleó fragmentos literales de la tesis de un tal Pedro Sánchez, que al final no resultó ser otro que él mismo. Este pequeño detalle, por supuesto, eliminaría la posibilidad del plagio, en gran medida porque es contenido que el propio autor utiliza y dispone de él a su libre albedrío.

El libro, firmado con Carlos Ocaña, al que algunos acusaron de ser el 'negro' que escribió a hurtadillas la tesis a Sánchez, ofrece mucho menos material y mucho más resumido que lo que se puede encontrar en la tesis: más reflexiones, más material gráfico de comparación, más bibliografía, más notas al pie... Ese mismo Ocaña no aparece citado en ningún apartado, ni capítulo ni nota al pie de la tesis. Tampoco en la bibliografía, donde sí que hay varios documentos del ministerio de Industria, en el que Ocaña trabajaba para Miguel Sebastián, ministro en los últimos años de José Luis Rodríguez Zapatero, quien firmó el prólogo del libro que Pedro Sánchez elaboró basado en su investigación doctoral. 

Pedro Sánchez negó rotundamente las acusaciones de plagio. También dijo que se querellaría con los medios que lo publicaron. Luego escribió un mensaje en su muro de Facebook. En él realizaba el anuncio: el viernes 14 de septiembre, por fin, su tesis iba a estar disponible para todo el mundo. 

Un campus convertido en plató

Primera página del índice de la tesis de Sánchez.

Primera página del índice de la tesis de Sánchez. EL ESPAÑOL

A las cinco de la tarde el ajetreo y el maremágnum de periodistas no es tan contundente como lo fue por la mañana y la jornada anterior. Una auténtica romería de plumillas, cámaras y fotógrafos desfiló hasta Villanueva de la Cañada para hacer cola y revisar el texto del líder socialista. Aproximadamente una hora por persona es lo que se pudo consultar. 

El jueves por la tarde, EL ESPAÑOL se dirige por segunda vez en dos años a revisar el texto de Pedro. La biblioteca sigue en el mismo sitio. Se trata de un edificio conocido como el Hexágono, emplazado en el centro de los jardines, rodeado de edificios, de jardineros y claro, también de cámaras. Los trípodes, los micrófonos y demás parafernalia televisiva han convertido el lugar estos días en un improvisado plató que los periodistas que acuden allí emplean a su gusto.

En el interior del pequeño edificio aguardan tres bibliotecarias pertrechadas con solicitudes de consulta para los medios, dos ejemplares de la tesis doctoral del socialista y la mirada atenta para detectar el mínimo atisbo de movimiento sospechoso por parte de los periodistas. 

Una de las bibliotecarias -"Tu nombre me suena, ¿tú no viniste ya hace tiempo?"- conduce al periodista hacia la mesa de consulta que está situada más próxima al mostrador.

Otros dos compañeros revisan en ese mismo momento la tesis del presidente bajo la estrecha vigilancia de las tres mujeres. La disponibilidad de los ejemplares es total. Se pueden manosear hasta el extremo, revisar todas y cada una de las páginas, tomar notas en el cuaderno. Lo único de lo que se ha dado orden de no permitir es realizar fotografías de las páginas interiores, disponibles desde este viernes tras la polémica y el secretismo que durante tantos años ha mantenido sobre su tesis el presidente. 

Por el momento, el debate sobre el contenido del trabajo parece ya cerrado. Lo que queda por dilucidar son las circunstancias en las que Sánchez realizó su tesis. Si alguien le ayudó (o no). Si el tribunal estaba suficientemente capacitado para juzgarle. Si tenían acreditada experiencia. Si contaban con los pertinentes sexenios que otorgan el prestigio a quienes juzgan el trabajo de otro. Si hubo (o no) trato de favor hacia quien en aquel entonces no era nadie y hoy es el presidente del Gobierno. 

A la derecha, la primera página del fragmento original de la tesis de Pedro Sánchez.

A la derecha, la primera página del fragmento original de la tesis de Pedro Sánchez. EL ESPAÑOL/ EFE