María Estela Izaguirre, de 35 años, cruzó el Atlántico hace cinco años para llegar a España. Se marchó de Honduras para comenzar una nueva etapa, dejando atrás a su familia y amigos. La mujer se asentó en Nou Barris, en Barcelona, una zona pobre y con mucha población inmigrante. Allí conoció a Didier Calderón, también de Honduras, que tenía una hija menor de una relación anterior. Se enamoraron y parecía que todo iba sobre ruedas hasta que él acabó con la vida de Estela.

La pareja comenzó a compartir piso y, tras dos años de relación, Didier le pidió matrimonio a Estela. La mujer, emocionada, no dudó en anunciarlo en sus redes sociales. “Solo esperando con ansias este gran día, nuestro día mi amor”, dice el mensaje, “hoy por fin te lo digo que si te acepto como mío para toda la vida, hermoso. Muy pronto serás Calderón de Izaguirre. Y ya acepto por anticipado que sí quiero ser tu esposa para toda la vida mi hermoso Didier Calderón”. Cuatro días han pasado desde el  anuncio hasta la madrugada del asesinato.

Estela y Didier vivían juntos en la calle Vallciviera 22, una vivienda de protección oficial construida en los años 60. Se les solía ver juntos en los bares o la plaza de la zona. Ambos trabajaban y, cuando uno salía antes que el otro, se iban a buscar a sus lugares de empleo, cuentan sus vecinos. Este mismo miércoles, los vecinos les vieron en la terraza de uno de los bares cercanos a su domicilio. Ese fue el último instante en el que vieron a Estela con vida.

La pareja se retiró a su vivienda, pero no estaban solos, les acompañó una amiga de Estela. Sobre las 4 de la madrugada, como la testigo ha contado en La Vanguardia, los tres se encontraban en la misma habitación cuando comenzó una fuerte discusión entre la pareja por celos. Decidió ausentarse y se marchó a la cocina. Didier llegó donde se encontraba la testigo y rebuscó en los cajones hasta dar con un cuchillo. Sin pensarlo dos veces regresó a la estancia donde había dejado a la que iba a ser su futura esposa.

La amiga de Estela seguía en la vivienda, en la cocina, sin querer entrometerse en los problemas de pareja. Sin embargo, al escuchar los gritos de socorro de Estela, no pudo permanecer quieta y se acercó a la habitación donde estaban los hondureños. Allí pudo ver cómo Didier apuñalaba reiteradamente a su amiga con el cuchillo que había obtenido de la cocina. Se abalanzó sobre él para detenerle, pero ya era tarde. Estela se encontraba muy malherida.

Antes de que llegaran los servicios de emergencia, Didier se lavó las manos y limpió el arma del crimen. Salió de la vivienda y se deshizo del cuchillo en una zona boscosa. Sin embargo, no pudo llegar muy lejos, ya que fue detenido por los Mossos.

Estela fue trasladada al Hospital de Vall d’ Hebrón, donde trataron de salvarle la vida, pero su estado era crítico. Presentaba una puñalada profunda en el estómago y varias heridas de defensa. Tras siete horas de lucha, falleció este jueves en el hospital.

María Estela Izaguirre ha sido la cuarta víctima mortal de violencia de género en Cataluña, así lo ha confirmado el Ministerio de Igualdad. Con la intención de recordar su nombre y rechazar los crímenes machistas, el Ayuntamiento de Barcelona ha activado el protocolo de duelo establecido. La institución ha convocado un minuto de silencio este viernes a las 12 en la plaza Sant Jaume.

María Estela Izaguirre es la vigésimo novena mujer asesinada por un hombre desde que comenzó el año. En España, en 2018, también han sido asesinadas Ana Belén Varela Ordóñez, de 50 años Leyre González, de 21 ; María Isabel Alonso, de 62; María Judith Martins Alves, de 57; Paula Teresa Martín, de 40; Cristina Marín, de 24; Ati, de 48 ; María Isabel Fuente, de 84; Martha Arzamedia de Acuña, de 47; Raquel Díez Pérez, de 37; Jénnifer Hernández Salas, de 46; Laura Elisabeth Santacruz, de 26; Pilar Cabrerizo López, de 57; María Adela Fortes Molina, de 44 años; Paz Fernández Borrego, de 43; Dolores Vargas Silva, de 41; María del Carmen Ortega Segura, de 48 años; Patricia Zurita Pérez, de 40; Doris Valenzuela, de 39; María José Bejarano, de 43; Florentina Jiménez, de 69; Silvia Plaza Martín, de 34,; María del Mar Contreras Chambó, de 21; Vanesa Santana Padilla, de 21; María Soledad Álvarez Rodríguez, de 49; Josefa Martínez Utrilla, de 43; Magdalena Moreira Alonso, de 47, y una mujer de 40 años que no ha podido ser identificada.

La serie 'La vida de las víctimas' contabilizó 53 mujeres asesinadas sólo en 2017. EL ESPAÑOL está relatando la vida de cada una de estas víctimas de un problema sistémico que entre 2003 y 2016 ya cuenta con 872 asesinadas por sus parejas o exparejas.