Antonio y Maje, y Salvador, el asesino del marido de la mujer.

Antonio y Maje, y Salvador, el asesino del marido de la mujer.

Reportajes

La 'huella indeleble' de Maje: así intentó en vano el asesino de su marido limpiar el cuchillo

El asesino limpió la sangre del cuchillo con agua y jabón. Luego lo metió en una bolsa. Por si fuese poca precaución, lo tiró a un foso con lodo y excrementos y al final lo cubrió con un montón de cemento, con piedras, gravilla y arena. Pero ni así la limpieza fue perfecta; quedaba un pequeño resto de ADN de la víctima en el interior del mango. La policía ha hallado ahora el arma y el análisis ha hablado: el microscópico resto de sangre que había en el arma era del marido de Maje.

Al ingeniero de Novelda, Antonio Navarro, lo mataron el 16 de agosto de 2017 con un cuchillo cebollero. Lo acaba de certificar el análisis policial después de cinco meses del hallazgo. Lo hizo Salvador Rodrigocompañero de trabajo y amante de Maje Moreno. Él fue el que compró el cuchillo. Luego le pegó ocho puñaladas a la víctima y se deshizo del arma después de haber tomado mil precauciones para eliminar todo resto genético. Pero Salvador, sin antecedentes penales ni delictivos de ningún tipo, cometió algunos errores como está demostrando la investigación. Uno de ellos, tal vez, haber metido el cuchillo en una bolsa de plástico. Eso lo ha mantenido más entero que si hubiese estado en contacto con el lodo.

Desmontaron el mango

Otro fallo fue no haber contado con que la sangre podría filtrarse dentro del mango. Es ahí donde la policía ha hallado la pequeña muestra de ADN de Antonio. Ha sido uno de los elementos más laboriosos de la investigación, por las condiciones en las que se encontró el arma. Ya desde el principio, porque costó varias horas de excavación sacar el cuchillo de allí. El arma además estaba limpiada a conciencia, empaquetada, enterrada, sumergida y emparedada.

Pero los investigadores han tirado de paciencia. Desmontaron las dos partes del cuchillo y analizaron las piezas por separado. Curiosamente, hallaron muestras de dos personas distintas. Las aislaron y sentenciaron: una pertenecía a una persona que resultó ser el montador industrial del cuchillo. La otra era de Antonio. Demuestra eso que el cuchillo era nuevo, que no había pasado por más manos y que se estrenó matando a un hombre. “El trabajo ha sido muy laborioso, era casi imposible encontrar ADN ahí”, cuentan fuentes próximas a la investigación.

Salvador asesinó por Maje en agosto de 2017. Lo pillaron en enero y confesó el crimen y que el cuchillo cebollero fue el arma utilizada, pero el análisis lo acaba de confirmar. Él mismo llevó a la policía al pozo ciego donde se deshizo del arma. También se deshizo él: fue ese uno de los momentos en los que se derrumbó y le dijo a la policía que él había matado a Antonio por su propia voluntad, exculpando así a Maje. Aunque la 'viuda negra' no figure como la autora material del crimen, su 'huella indeleble' está ahí. 

Maje y el amor en la cárcel

Él sigue manteniendo esa versión en la cárcel de Picassent, donde trabaja en la enfermería. ¿Y ella? Ella también está en Picassent y alterna varias relaciones, tal y como explicó EL ESPAÑOL. A algunos de ellos los conoce en las actividades comunes que comparten los presos de distintos módulos: cine, teatro, jardinería, misa, etcétera. Ahí se suceden las miradas furtivas, las conversaciones y el intercambio de palabras. Y entonces Maje intercambia el número de su celda y de módulo con su nuevo novio. Ya están en contacto para siguientes ocasiones.

Y así, Maje lleva meses carteándose con varios internos a la vez y consiguiendo de ellos lo que quiere: algunos dentro de la cárcel cuentan que gracias a esto consigue cigarrillos y todo tipo de favores. En sus escritos, les redacta palabras de amor para tenerlos siempre a su favor, explicaba Brais Cedeira en este periódico.

Por el momento, la investigación sigue abierta y se centra en desbloquear un teléfono móvil donde el asesino confeso y la presunta inductora habrían mantenido conversaciones que podrían desmontar la teoría de Maje. Ella sigue sosteniendo que no tuvo nada que ver, mientras repite en prisión patrones de su comportamiento en libertad. Él sigue manteniendo que la idea fue suya y solo suya, exculpándola desde la enfermería.