Maje y Antonio en el día de su boda.

Maje y Antonio en el día de su boda.

Reportajes

La chulería en la cárcel de la viuda negra Maje: sabe que la condenarán, pero "le da lo mismo"

Tranquila, despreocupada. El paso de María Jesús Moreno Cantó, Maje, por la prisión valenciana de Picassent no ha variado ni un ápice su carácter. Tampoco, su conciencia. Ella, la viuda negra de Novelda (Alicante), acusada de urdir el asesinato de su marido y con cuatro amantes -prácticamente solapados en el tiempo- a sus espaldas hasta que uno de ellos mató a su esposo, “entró muy chula, pidiendo tabaco”, cuenta una reclusa de la cárcel.

Maje lleva en la cárcel desde el pasado 12 de enero. Ha intentado salir en libertad provisional varias veces, pero para la Justicia  "no existen dudas respecto a la presunta participación en los hechos de la recurrente, quien lo ha reconocido así inicialmente con todo lujo de detalles y en modo que ha podido corroborarse periféricamente, de un modo suficiente, para atribuir una ulterior responsabilidad criminal en este momento, de carácter meramente indiciario y provisional".

La enfermera de Novelda, en cambio, no duda en decirle a quien la escuche que ella no tiene responsabilidad en la muerte de su marido, el ingeniero Antonio Navarro Cerdán. Le echa las culpas a su amante Salvador Rodrigo, Salva. “Decía que estaba muy enamorado de ella, y que ella le decía que ‘ojalá se muriera’ [su marido] por WhatsApp, ‘ojalá le pase algo’, ‘no puedo más’, y que igual la otra persona al decirle eso, pues hizo eso”, afirma la compañera del penal en un fragmento del reportaje de Equipo de Investigación. “Es consciente de que la condenarán a 15 años, pero dice que se hace a la idea, así, tan normal… Le da lo mismo”.

El asesinato

Antonio murió asesinado el 16 de agosto de 2017. El ingeniero se dispone a coger su Peugeot 208 blanco. Entonces aparece Salva, lo asalta por la espalda y le pega ocho navajazos. Lo mata en el acto y huye del parking por la rampa. Luego llama a Maje, que ha pasado la noche con su amante, para quedar a las tres de la tarde en persona. Cuando se ven, le informa de que ya está hecho. Que ha matado a Antonio. Ella se empieza a sentir mal y se marcha.

A partir de ahí no se vuelven a ver en varias semanas. Entierran a Antonio y ella se muestra muy compungida en el funeral. Incluso lee una emotiva carta de despedida. A Salva no se vuelve a dirigir, aunque él le manda un Whatsapp a ella el 6 de septiembre para felicitarla por su cumpleaños. Ella ni siquiera le contesta.