Guillermo, de 24 años y estudiante de Relaciones Internacionales, es, de momento, Societat Civil Catalana (SCC) en Berlín.

Guillermo, de 24 años y estudiante de Relaciones Internacionales, es, de momento, Societat Civil Catalana (SCC) en Berlín. Salvador Martínez Berlín

Reportajes

Guillermo, solo en Berlín ante el peligro separatista: su resistencia frente al relato catalán que conquista Alemania

Sociedad Civil Catalana emerge en Berlín de la mano de este joven estudiante que ha aceptado el reto de organizar la resistencia ante un relato independentista que ha echado raíces en la capital alemana.

La batalla por la comunicación internacional sobre el conflicto en Cataluña acaba de empezar en las calles de Berlín. Hasta ahora, el independentismo catalán, ya sea a través de los militantes de la Asamblea Nacional Catalana, del CDR u otros grupos de separatistas organizados en la capital alemana, llevaba la voz cantante. Ellos fueron los que lograron movilizar el pasado primero de abril a unas doscientas personas frente a la Puerta de Brandenburgo en apoyo a Carlos Puigdemont cuando éste todavía estaba preso en la cárcel de Neumünster. Ese militantismo en las calles no había encontrado respuesta. Hasta ahora. Guillermo prepara una contraofensiva.

A sus 24 años, este estudiante de relaciones internacionales tiene la responsabilidad de movilizar en la capital alemana a aquellos españoles comprometidos con la unidad de España y la reconciliación entre los catalanes. Él es, de momento, Societat Civil Catalana (SCC) en Berlín. En Cataluña, SCC es la organización responsable de las mayores manifestaciones multitudinarias a favor de la unidad de España y la reconciliación de los catalanes. En Berlín, sin embargo, todo está por hacer para Guillermo y SCC.

“Estamos empezando. Estoy viendo las estructuras básicas que nos hacen falta”, dice Guillermo a EL ESPAÑOL. Se refiere a presencia en redes sociales como SCC en Berlín y, sobre todo, a otra gente comprometida. “Queremos conseguir una agrupación de españoles y no españoles contrarios a la independencia de Cataluña, porque esto es también un problema para la Unión Europea”, revela este joven español nacido en Bruselas. Su compromiso con SCC es, para él, una forma de dedicar su tiempo libre. “Creo que es mi deber como ciudadano español”, asegura.

De padres vallisoletanos, Guillermo creció en la capital belga. Ahora está formándose en la capital alemana después de haber cursado estudios superiores en Londres. Posa para este periódico en el centro de Berlín, ante el cartel de lo que era la Delegación de la Generalitat de Cataluña en Alemania. Dicho espacio está cerrado en aplicación del artículo 155.  “Yo soy castellano-leonés, español y europeo, pero, sobre todo, europeo”, comenta sobre sus diversos sentimientos de pertenencia. Por haber vivido tanto tiempo fuera de España, disfrutando de las ventajas del proyecto comunitario, Guillermo no entiende de fronteras ni de anacronismos como el nacionalismo en tiempos de globalización. “Estamos en la época de la abolición de las fronteras, de la superación del estado-nación”, comenta.

De padres vallisoletanos, este joven nació en Bruselas y estudió en Londres.

De padres vallisoletanos, este joven nació en Bruselas y estudió en Londres. Salvador Martínez Berlín

Los independentistas, bien organizados

Guillermo no es un ingenuo. Sabe que, de momento, SCC cuenta en Berlín sólo con una “antena”: él. Frente al mensaje de SCC por la unidad de España y la reconciliación en Cataluña, en Berlín hay instalado un potente engranaje de militancia de la causa separatista. La Asamblea Nacional Catalana, organización independentista que presidiera Jordi Sánchez, tiene oficinas en Berlín. La capital alemana también cuenta con un Comité de Defensa de la República (CDR). El separatismo en Berlín ha dado muestras de una notable capacidad de movilización. Atendiendo sólo a las convocatorias de las reuniones del CDR, es obvio que cuenta con una red de locales o espacios que abren sus puertas a la causa de la independencia de Cataluña.

El CDR de Berlín, reunido esta semana en una tienda de ropa con insignias antifascistas del barrio de Kreuzberg, lo componían una quincena de personas. La reunión, abierta a cualquiera, españoles, catalanes o extranjeros, podría parecer pequeña. Pero no conviene subestimar las actividades de este tipo de foros. Especialmente ahora que trabajaban en “un programa de actos y la posibilidad de una gran manifestación en Berlín”, según ha hecho saber el CDR en sus redes sociales.

Guillermo sabe que “los catalanes independentistas están muy bien organizados en Berlín”. “Tienen las estructuras muy bien montadas. Y creo que los catalanes independentistas que viven fuera están muy dispuestos a involucrarse”, dice Guillermo sobre sus rivales en la batalla de la comunicación en Berlín sobre el conflicto en Cataluña. “En Cataluña ha pasado un poco lo mismo. Los constitucionalistas siempre son los que menos se movilizan. Yo tengo que encontrar ahora españoles dispuestos a implicarse”, asegura.

Visita a Berlín de los responsables de Sociedad Civil Catalana

Guillermo no está completamente solo en Berlín. Al menos no lo estará la próxima semana. El próximo martes y miércoles acompañará en la ciudad a José Rosiñol, presidente de SCC, y Miriam Tey, vicepresidenta de SCC y responsable de asuntos internacionales de la organización. Ambos visitarán Berlín para dar a conocer la otra versión de los hechos sobre lo que ocurre en Cataluña; en particular, la dura realidad de los catalanes que también se sienten españoles. Guillermo, la antena de SCC en Berlín, tiene que lograr estos días conectar a Rosiñol y Tey con voces influyentes en la capital alemana.

La misión que tiene ahora SCC es extender el mensaje por la unidad de España y de concordia entre catalanes en unos medios alemanes que después de la detención de Puigdemont el pasado 25 de marzo han prestado atención, sobre todo, a la versión independentista del conflicto en Cataluña. “Hay una batalla de comunicación por librar”, dice Guillermo. “Creo que es muy importante que la comunicación sea efectiva. Porque se está demostrando que la opinión pública extranjera puede ser un factor importante para la resolución del conflicto en Cataluña”, abunda.

De ahí que SCC haya abierto desde su fundación hace cuatro años varias “antenas” fuera de las fronteras españolas. Más desarrollada que la de Berlín se encuentra la sección de la organización en Bruselas. Desde muy pronto en su existencia, SCC ha tratado de formar grupos de voluntarios comprometidos con la unidad de España. El primero de ellos se creó en la capital comunitaria. Luego abrirían sedes de SCC en Lisboa, Londres, Luxemburgo, Miami, Nueva York, París, Varsovia y Washington D.C. Hay proyectado que SCC siga abriendo “antenas en el extranjero”.

“En realidad, Berlín es la ciudad de la unidad, de la solidaridad, un símbolo que no va bien a Puigdemont”.

“En realidad, Berlín es la ciudad de la unidad, de la solidaridad, un símbolo que no va bien a Puigdemont”. Salvador Martínez Berlín

En Berlín, SCC se ha vista obligada a nacer con cierta prisa. La llegada de Puigdemont a la capital alemana tras su excarcelación puede ser el acicate que necesitaba la iniciativa de Rosiñol, Tey y compañía. “Hace unos meses ya intenté formar un grupo de gente. Pero me di cuenta de que en Berlín hay poca gente preocupada por la unidad de España. Y los que sí se interesan por ello no veían gran necesidad de participar en algo así. Decían que la batalla se ganaba en España y no en el extranjero”, cuenta Guillermo. “Pero, para mí, todo esto cambia con la llegada de Puigdemont a Berlín”, agrega.

Berlín, ciudad izquierdista pro-independencia de Cataluña

Guillermo lleva poco tiempo en Berlín. Pero a este chico reflexivo y observador no se le escapa que la capital alemana es una ciudad con mucha tradición y población izquierdista. No en vano, en el Gobierno de la ciudad-estado que es Berlín hay actualmente una coalición formada por el Partido Socialdemócrata de Alemania, Los Verdes y los izquierdistas de Die Linke.

Precisamente Die Linke es, junto a la formación ultaderechista Alternativa para Alemania (AfD), el partido que más solidaridad ha mostrado con la causa de Puigdemont en suelo teutón. A cuenta de la posible extradición de líder independentista a España - eventualidad que podría ocurrir por el delito de malversación del que se acusa a Puigdemont - varios políticos de Die Linke firmaron una campaña con proyecciones nocturnas sobre edificios significativos de Berlín en apoyo al expresident. En ellos se apreciaba la cara de Puigdemont y el mensaje: “No a la extradición a los herederos de Franco”.

Este mismo lenguaje es el que emplean en los CDR en Alemania y Francia que ha contactado este periódico para referirse a la gestión del Gobierno español del conflicto en Cataluña. Recientemente se han realizado detenciones de varios integrantes de estos grupos en España. En uno de los CDR situados fuera de España, por ejemplo, escriben a EL ESPAÑOL, aludiendo a esas detenciones: “estamos frente a un Estado totalitario, sin separación de poderes, cosa que no hace más que hacer más pertinente nuestra vocación de protestar de manera pacífica y denunciar esta persecución a nivel internacional”.

Guillermo no cree nada de eso. Apoya su reflexión en la decisión judicial de la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein que excarceló a Puigdemont. “El auto del juez alemán da por supuesto que España es un estado de derecho en el que se puede confiar plenamente en la justicia”, afirma. Por su parte, en el CDR prefieren hablar poco o nada.

“La situación es muy sensible”. Eso será lo único que digan a EL ESPAÑOL varios miembros del CDR reunidos esta semana en el local antifascista de Kreuzberg. “Tenemos que ser muy prudentes con todo tipo de comunicación”, explicaban a este periódico desde el CDR berlinés antes de las últimas detenciones. A finales de marzo, en esta organización ya se veían como víctimas de una “violenta represión policial y judicial”.

Concentración de apoyo a los Comités de Defensa de la República (CDR) en Barcelona este jueves 12 de abril.

Concentración de apoyo a los Comités de Defensa de la República (CDR) en Barcelona este jueves 12 de abril. Alejandro García Efe

Una ciudad símbolo que no va bien a Puigdemont

No le extraña a Guillermo, el joven responsable de Sociedad Civil Catalana en Berlín, que la capital alemana cuente con un CDR. También existen en otras ciudades alemanas, como Friburgo. Sin embargo, “Berlín es una ciudad que se presta mucho a la militancia independentista, es terreno fértil para los simpatizantes del independentismo catalán”, explica Guillermo.

“Es una ciudad muy progresista. Los que más simpatizan con la causa catalana están en la izquierda. Además, Berlín tiene una larga tradición contestataria, de anarquismo, tradicionalmente asociada con la izquierda dura en Alemania y, por lo tanto, es una ciudad en el que un discurso alternativo como el que propone el independentismo catalán es más fácil de vender que en cualquier otra parte de Alemania”, abunda el representante de SCC en Berlín.

Sin embargo, en SCC no dan ni mucho menos por perdida la batalla de la comunicación internacional. Es más, parecería que la ciudad de Berlín y el ambiente pro-independencia detectado por Guillermo aprieta pero no ahoga. Él cree que, al final, la capital alemana va a jugar en contra de Puigdemont y los suyos. “Es una ironía que tenga que venir Puigdemont a una ciudad donde un pueblo que estuvo dividido acabó uniéndose”, dice Guillermo, aludiendo a la división de Alemania en tiempos de la Guerra Fría y al muro de Berlín. “En realidad, Berlín es la ciudad de la unidad, de la solidaridad, un símbolo que no va bien a Puigdemont”, concluye.