Ana Julia vivió en Burgos más de 20 años.

Ana Julia vivió en Burgos más de 20 años.

Reportajes

Ana Julia cavó la fosa de Gabriel antes de matarlo e insultó al cadáver mientras lo trasladaba

EL ESPAÑOL accede al auto de prisión del juez. En él, el magistrado considera que la acusada actuó guiada por "una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar" la comisión de su "macabro plan criminal".

Ana Julia Quezada, en prisión desde este jueves como presunta asesina del niño Gabriel, cavó la fosa para enterrar el cadáver antes de secuestrar al menor de ocho años y actuó guiada por "una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar" la comisión de su "macabro plan criminal", según el juez instructor del caso. Además, mientras trasladaba el cuerpo el día de su detención, insultó al niño ya muerto con "expresiones vejatorias".

El auto, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, explica cómo el día en que es detenida, Ana Julia se sube en el coche y, al trasladar el cadáver, va insultando y vertiendo expresiones vejatorias sobre el pequeño. Sobre esas expresiones de la mujer los agentes aseguran que "no hacen sino acrecrentar la carga de pruebas incriminatorias contra la detenida y que, revelan, presuntamente, una falta de sentimientos y humanidad que ella misma ha calificado que, de ser ciertas sus palabras, serían de pura crueldad". 

El magistrado Rafael Soriano destaca, asimismo, la existencia de "abrumadoras pruebas contra ella" y se refiere no solo "a que ella misma ha reconocido el luctuoso suceso" sino también a las intervenciones acordadas judicialmente y a las pruebas recopiladas por los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

Ana Julia ingresa en prisión

"Resulta presuntamente incuestionable la participación de la detenida Ana Julia Quezada en la muerte del menor y se infiere una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar la comisión del crimen", recoge la motivación del auto de ingreso en prisión que señala que este extremo es lo que ha motivado que el Ministerio Público califique los hechos como asesinato con alevosía.

La mujer se intentó dotar de una coartada haciendo labores de pintura en la finca de Rodalquilar, en Níjar, y resalta cómo "dio una falsa apariencia de preocupación por la desaparición y suerte del niño".

"Mantuvo el engaño a lo largo de los días, aumentándolo hasta el punto de colocar ella misma una camiseta del menor en el monte", subraya, lo que achaca a su deseo de "despistar a los agentes de la autoridad que practicaban la búsqueda" hasta encontrar el "momento" de poder "hacer desaparecer el cuerpo".

El auto incide también en el hecho de que la mujer había cavado un hoyo previamente para enterrar el cuerpo del chico. Se trata de un detalle importante, puesto que probaría la premeditación del crimen. De ese modo, "Ana Julia aprovechó un momento temporal en el cual sabía que se iba a encontrar a solas con el niño, y que la abuela paterna no lo iba a controlar, para mediante engaño o promesa de devolverlo prontamente a jugar con sus primos, trasladarlo hasta la finca de Rodalquilar". Este es un lugar apartado y aislado, como ya se ha contado. En él, la presunta asesina podía, dice el auto, llevar a cabo "su macabro plan criminal, asfixiándolo con sus propias manos hasta provocar su muerte, desnudándolo parcialmente y trasladándolo hasta el jardín, lugar donde previamente ha hecho un hoyo con una pala, enterrándolo a continuación".

Insultos mientras lo trasladaba en el maletero

Gabriel Cruz, el niño desaparecido en Níjar el 27 de febrero pasado.

Gabriel Cruz, el niño desaparecido en Níjar el 27 de febrero pasado.

La rutina del pequeño Gabriel, revela el auto, era siempre la misma cuando estaba al amparo de su abuela, la última persona que, presuntamente le vio con vida sin contar con Ana Julia, la presunta asesina. "Salía y se dirigía a la casa de los primos a jugar después de almorzar, pero esa tarde, siendo sobre las 18:00 horas sin que el menor hubiera vuelto al domicilio de la abuela, esta seidirigió a la casa de sus familiares para buscarle". Así fue como comenzó todo. La abuela llamó al momento a Ángel David, el padre, y también a Ana Julia, que había estado en la casa horas antes. 

El auto dictado por el magistrado Soriano también revelan que cuando introdujo en el maletero de su coche el cadáver el pasado domingo -día en que se detiene a la autora confesa- expresó su intención de "deshacerse" del cadáver "en un invernadero".

Según fuentes de la investigación, la Guardia Civil instaló micrófonos en el coche que usaba la mujer. De este modo, escucharon cómo durante el traslado la detenida se dedicaba a insultar al niño ya fallecido con "expresiones vejatorias". Minutos después, con los agentes pisándole los talones, acabaría siendo detenida. Sus últimas palabras antes de que le pusieran las esposas fueron: "Yo no he sido; Gabriel, te quiero".