Así quedó el rostro de Pedro tras sufrir la agresión.

Así quedó el rostro de Pedro tras sufrir la agresión. E.E

Reportajes

La brutal paliza a Pedro y Borja en Palma "por ser gays y hablar en catalán"

De 19 y 20 años, fueron sorprendidos en plena calle. Se burlaron de su condición sexual y, tras apalearles, les robaron algunas pertenencias.

Pedro y Borja, pareja, de 19 y 20 años, caminaban por el centro de Palma de Mallorca. Eran las nueve y media de la noche. Al cruzarse con unos amigos, se despidieron en catalán. Por detrás iban dos chicos y una chica. Comenzaron a increparles en voz alta: "Maricones, maricones". Después repitieron con sorna la expresión que los dos jóvenes emplearon para decir adiós a sus colegas: "Que vagi bé" -que vaya bien-.

"No hicimos caso y seguimos andando", relata Borja. Según cuenta este sevillano afincado en Palma desde hace siete meses, el lugar que transitaban "es céntrico" y "suele estar muy concurrido", lo que, en un primer instante, les tranquilizó.

"Cuando vimos que nos seguían y que no paraban, nos pusimos nerviosos. Nos detuvimos y permitimos que nos adelantaran, a ver si así nos dejaban en paz", prosigue.

Pedro, tras la agresión.

Pedro, tras la agresión. E.E

"Uno de los chicos me preguntó de qué marca era mi móvil y no le respondí. Fue entonces cuando la chica nos dijo a ver si buscábamos pelea", narra Borja. A partir de ahí, el agresor se despojó de la gorra que calzaba y comenzó a golpearles.

"Una patada en la mandíbula y al suelo"

"A mí me dio una patada en la mandíbula que me dejó en el suelo. No vi qué le hizo a Pedro... Pierdes la dimensión del espacio y del tiempo, no sabría decirte cuánto duro. Estábamos ahí tirados, tapándonos la cara de las patadas y puñetazos", cuenta. "Está claro lo que ocurrió. Nos pegaron por nuestra condición sexual y por hablar en mallorquín".

Así hasta que llegó un matrimonio y llamó la atención de los agresores. "Se fueron corriendo, pero la chica aprovechó para quitarme la mochila que llevaba. Una faena. Dentro estaba mi documentación, el móvil, dinero en efectivo...".

La mochila que robaron a Borja.

La mochila que robaron a Borja. E.E

Pedro sangraba mucho por la nariz. La Policía los mandó al hospital para que quedara constancia de lo sucedido en un parte de lesiones. "A mí tuvieron que darme unos puntos en la barbilla", concluye Borja el relato.

Tanto el poder político como distintas asociaciones han apoyado a estos jóvenes para dejar constancia del motivo racial y homófobo de la paliza sufrida. Cuando Borja se despide de EL ESPAÑOL, ya ha pasado por comisaría con su novio para el reconocimiento facial: "Ha sido favorable. Supongo que los detendrán en breve. De momento, no puedo decir nada más".