José Luis Cortina, en sus días de militar.

José Luis Cortina, en sus días de militar.

Reportajes

Espía, golpista, ¿arruinado? Cortina, el militar que se quedó sin medalla del Rey

Hace unos días tuvo que sentarse en otro "banquillo" distinto al del golpe de Estado. ¿Está acabado el hombre que conoce todos los secretos del 23-F?

El grupo Atenea, del que es administrador único y presidente el coronel retirado José Luis Cortina, acusado y absuelto por el intento de golpe de Estado del 23-F, amigo y colaborador de varios directores del CNI -el servicio de inteligencia español-, ha entrado en crisis por el impago de salarios a sus trabajadores. Sus inversiones en prensa y defensa que buscaban favorecer a las Fuerzas Armadas para conseguir el reconocimiento de la monarquía, que siempre ha considerado que le falta, no han dado resultado.

El pasado miércoles tuvo que acudir a juicio por la demanda de uno de sus trabajadores y de nuevo tendrá que presentarse ante un magistrado el próximo 30 de enero por el mismo motivo. Algunos afirman que esto demostraría que está arruinado, aunque otros recuerdan que no tiene ninguna empresa a su nombre, que son su mujer y sus hijas las que poseen las participaciones.

Este puede ser el final de la historia de uno de los espías más controvertidos que ha tenido España, con una vida llena de conflictos que le ha enfrentado a diversos gobiernos, aunque siempre ha contado con el apoyo de diversos poderes fácticos.

Ya en 1973, durante la época de Franco, Cortina dirigió la unidad operativa de la Segunda Bis del Alto Estado Mayor, de la que pasó a mandar en el CESID –el antecesor del CNI- la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME).

¿Quién es José Luis Cortina?

Tras el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, una investigación de uno de sus propios agentes, Juan Rando, que se apoyó en uno de sus jefes, Diego Camacho, demostró que Cortina había sido uno de los organizadores de la asonada. Los dos cometieron el error de comunicar sus sospechas a Javier Calderón, máximo responsable del CESID, quien informó a Cortina. El jefe de la unidad operativa intentó reunirse con Rando, pero este se mosqueó y le dio largas. En las semanas posteriores sufrió varios intentos de asesinato organizados por sus compañeros de unidad.

Tejero, armado, durante el 23 de febrero de 1981 en el Congreso.

Tejero, armado, durante el 23 de febrero de 1981 en el Congreso.

Cortina fue detenido y procesado. Lo negó todo, incluso que se hubiera reunido con Tejero y Armada, dos de los principales implicados, que dieron todo tipo de detalles de los encuentros. En los meses anteriores al 23-F hay registradas visitas de Cortina al Palacio de la Zarzuela. En la mañana de su declaración ante el tribunal militar, el fiscal fue muy duro con él, pero por la tarde, tras la pausa de la comida, todo se volvió un camino de rosas. El cambio estuvo motivado por una llamada que hizo Tejero a una persona desconocida a la que le advirtió: “Que no me jodan, que saco hasta lo de Carrero Blanco”. Hacía referencia a la presencia en 1973 de un coche de la unidad operativa que él dirigía en las proximidades del lugar en el que ETA puso una bomba al almirante Carrero Blanco.

La vuelta al servicio secreto

Absuelto –el informe del CESID que le implicaba no fue enviado al tribunal militar- mientras la casi totalidad del resto de implicados era condenada, pasó unos años grises en el Ejército hasta alcanzar el puesto de coronel. En enero de 1991, el diario El Mundo publicó dos planes secretos del Ejército –“Papa Tango” y “Papa Golf”-. Fue acusado de ser el filtrador, pero tampoco se demostró. No tardó mucho en colgar el uniforme.

En la vida civil creó la empresa I2V dedicada a temas de inteligencia y seguridad. Gracias a ella mantuvo contactos con el secretario general del PP, Francisco Álvarez Cascos, quien lo recibió en su despacho y aceptó que le asesorara en varios temas. Una relación que se mantuvo cuando Cascos fue designado Vicepresidente del Gobierno.

Esta buena relación le permitió regresar a los aledaños del poder, tras años de ostracismo con los gobiernos socialistas de Felipe González. Para recuperar influencia contó con el apoyo de su íntimo amigo Javier Calderón, quien había sido designado director del CESID por el presidente Aznar.

Cortina, el hijo pródigo

Fue ese momento en el que el servicio secreto le volvió a abrir sus puertas, como a un hijo pródigo. Calderón intentó limpiar su imagen invitándole a la celebración de la fiesta de Navidad en la sede central. Un acto al que nunca se invita a los agentes que han salido de mala forma de “La Casa”.

Meses antes de las elecciones en el País Vasco de mayo de 2001, Calderón pidió a su amigo un informe sobre la situación en el País Vasco, uno de los varios que le había encargado y que se supone le pagaba con fondos reservados. El trabajo acabó en el despacho de Ramón Ichaso, el jefe de la División de Inteligencia Interior –antiterrorismo-, que en cuanto lo leyó detectó que contenía información procedente de informes elaborados anteriormente por su gente. Presentó su dimisión y Calderón le sustituyó por “Peces”, que también dimitió por el mismo motivo.

José Luis Cortina, en la actualidad.

José Luis Cortina, en la actualidad.

En la segunda legislatura de Aznar, el diplomático Jorge Dezcallar asumió la dirección del servicio secreto y cuando vio a Cortina en la fiesta de Navidad pidió explicaciones y le retiró de la lista de invitados. El chollo de Cortina se había acabado.

El clan Cortina

No obstante, Cortina mantuvo buenas relaciones con el Gobierno de Aznar gracias a la empresa de seguridad Ombudsman, propiedad de varios integrantes del clan Cortina, de la que era accionista su mujer M.A.P. Esta empresa consiguió jugosos contratos tanto del ministerio de Defensa como del de Interior.

En esos años, creó el grupo Atenea, dedicado a temas de seguridad, defensa y comunicación. Bajo ese paraguas sacó a la calle una revista con el mismo nombre, en cuyo consejo asesor quedaba clara su capacidad de influencia en el mundo militar y el espionaje: un antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército, cinco tenientes generales, un almirante y un general de división –tres de ellos habían trabajado en el espionaje-. Con el paso de los años, la mayor parte de estos altos mandos militares se fueron hartando de “Pepe” –como sus íntimos le llaman- y lo abandonaron. Después sustituyó la revista sectorial por una de venta en quioscos llamada One Magazine, dedicada exclusivamente a temas militares.

Cortina, en una inauguración con el actual ministro de Interior, Zoido.

Cortina, en una inauguración con el actual ministro de Interior, Zoido.

Personas próximas a Cortina que han hablado con EL ESPAÑOL afirman que este esfuerzo y otros que vendrían después iban encaminados a conseguir convertirse en la persona que más hacía por la defensa de España fuera de los Ejércitos. Por eso puso en marcha la feria de armamento bianual Homsec, para enseñar al mundo los grandes desarrollos de la industria española. Feria que, según las citadas fuentes, siempre ha producido pérdidas.

La oportunidad de Sanz Roldán

Si en la etapa de los directores Dezcallar y Saiz no tuvo contactos con el CNI, todo cambió en 2009 tras la llegada de Félix Sanz Roldán, del que fue compañero en la Escuela de Estado Mayor y con el que mantiene una gran amistad. En una de las celebraciones de Homsec fue donde se visualizó esa buena relación, cuando el director de “La Casa” fue a saludarlo y estuvo un tiempo hablando con él delante de los medios de comunicación.

Gracias a Sanz, Cortina subió peldaños en el reconocimiento público que tanto ansiaba. En 2015 se conmemoraron los 50 años de la creación de la unidad operativa del servicio secreto. Sanz organizó un acto discreto que sirviera para que el rey Felipe hiciera su primera visita oficial a “La Casa”. Un día de noviembre, acudieron el rey y la vicepresidenta Sáenz de Santamaría –la responsable política del servicio-, que fueron agasajados por los principales cargos que había tenido la unidad en toda su historia, sin la presencia de los que habían salido de una forma conflictiva. Hubo una excepción, José Luis Cortina, que sí fue invitado y tuvo la oportunidad de estrechar la mano de Felipe VI.

Fue el momento más cercano, al menos según cuentan los que le conocen, al cumplimiento de su gran sueño. Cortina considera que lo han menospreciado y que se merece un reconocimiento de la Corona por su contribución a la política de defensa. Creen que piensa, aunque no lo diga en público, que actuó perfectamente el 23-F y que daría todo lo que tiene por un acto en el palacio de la Zarzuela en la que el rey le impusiera una medalla como reconocimiento a sus largos años de servicio. Algo a lo que el desastre de sus empresas no va a contribuir.

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Aclaraciones del coronel José Luis Cortina sobre el reportaje

El pasado día 14 de enero, El Español publicó el reportaje titulado “Espía, golpista, ¿arruinado? Cortina, el militar que se quedó sin medalla del Rey”, escrito por Fernando Rueda, en el que se incluyen numerosas referencias a mi persona que no son ciertas y que procedo a indicar.

PRIMERO: Al respecto de las inversiones que me atribuye, en el ámbito de la prensa y la defensa, realizadas dentro de la actividad empresarial de la marca Grupo Atenea, tienen como finalidad la promoción de la cultura de Seguridad Nacional en la sociedad.

SEGUNDO: Es falso que no tenga empresas a mi nombre. De hecho, figuro como accionista mayoritario de la empresa i2V, SL., propietaria entre otras de la marca Grupo Atenea, desde su fundación en el año 1992, como consta en el correspondiente Registro Mercantil, posición que mantengo a día de hoy.

TERCERO: No es cierto que en 1973 existiera en el Alto Estado Mayor una Segunda Bis.

CUARTO: No hubo demostración alguna por parte de Juan Rando o Diego Camacho de mi supuesta implicación en el 23-F. Además, Diego Camacho no fue solicitado ni se presentó como testigo del proceso judicial que se llevó a cabo, en el que fui juzgado y absuelto en una de las pocas sentencias que no fueron recurridas.

QUINTO: No existieron las denuncias legales sobre los supuestos intentos de asesinato o amenazas a Rando. Actividad que nunca formó parte de los procedimientos de la citada unidad. Es evidente que no se produjeron tan gravísimos hechos, porque la dirección del CESID no dispuso ninguna investigación ni depuración de responsabilidades para poner a los autores a disposición de la Justicia.

SEXTO: En el proceso no se dieron, ni pudieron darse, “todo tipo de detalles” de unos supuestos encuentros que el autor cita. Nunca tuve entrevista alguna con Don Juan Carlos I durante su reinado ni en la Zarzuela ni en otro lugar, a excepción de aquellas celebraciones institucionales públicas de la dirección de Asociaciones, Patronato, promoción de Academia Militar, etc., que me correspondiera asistir con los restantes miembros de las mismas.

SÉPTIMO: Desconozco qué llamadas pudo hacer el teniente coronel Tejero. No deja de sorprenderme, sin embargo, que en este artículo se le atribuya una famosa frase citando al almirante Carrero Blanco que habitualmente se me atribuye sin fundamento a mí. En cualquier caso, yo no tengo nada que ver con ella ni nunca amenacé a nadie con sacar nada sobre Carrero Blanco.

OCTAVO: El llamado informe del CESID no me implicaba en el 23-F.

NOVENO: En relación con la filtración al periódico El Mundo de los documentos “Papá Tango” y “Papá Golf”, se llevó a cabo un proceso judicial en el cual quedó ampliamente demostrado que en ningún caso pudo proceder de mí, por lo que la causa fue sobreseída al no conocerse el filtrador.

DIEZ: Mi decisión de pasar a la Reserva, o como indica el autor en el artículo “colgar el uniforme”, fue independiente de lo mencionado en el punto anterior.

ONCE: Nunca visité el despacho de Álvarez Cascos.

DOCE: Me honra haber colaborado varios años en las actividades del CESID con el hoy teniente general Javier Calderón antes de ser éste director del mismo. Es una persona íntegra que sabe distinguir entre su deber y la amistad.

TRECE: No salí de mala forma de “La Casa”, puesto que en la causa del 23-F fui absuelto y con todos los pronunciamientos favorables. No he tenido conocimiento de ningún veto para acudir invitado a numerosos actos del CESID. CATORCE: No he tenido encargos operativos de ningún director del CESID desde que cesé en él, ni retribuidos ni sin retribuir.

QUINCE: Desconozco la empresa de seguridad Ombudsman. Si se refieren a Ombuds, ni mi mujer ni yo hemos tenido participación alguna ni en su actividad ni en los contratos de Defensa e Interior que haya obtenido a lo largo de su existencia.

DIECISÉIS: One Magazine no se dedica en exclusiva a temas militares. Su peculiaridad es que siendo una revista de estilo de vida, incorpora los temas de la Seguridad Nacional con espíritu divulgativo. Además, fue después del lanzamiento de esta revista cuando hubo cambios en el consejo asesor del Grupo Atenea con la incorporación de más personalidades representativas de distintos sectores sociales.

DIECISIETE: No es cierto que las cuatro convocatorias bianuales de HOMSEC hayan producido pérdidas. E incluso se han dado crecimientos muy destacables en expositores y visitantes en sus sucesivas ediciones hasta considerarse por las más caracterizadas autoridades y delegaciones extranjeras que lo visitaron como un evento consolidado e importante para España.

DIECIOCHO: Me siento honrado por la amistad de un compañero de promoción de la capacidad y categoría del secretario de Estado Félix Sanz Roldán, actual general director del CNI, y, de acuerdo a ello, nunca le he pedido ningún favor en beneficio propio ya sea personal o económico, o de la empresa.

DIECINUEVE: Por último, no sé qué capacidad de adivinación tendrán los que presumen de saber “lo que pienso”, pero ya me siento plenamente satisfecho de seguir teniendo la oportunidad como ciudadano de prestar servicios a España.

Por todo esto, requiero se publique este texto íntegro de rectificación según la normativa vigente.