Tomás Serrano

Reportajes

Gonzalo "El Chino", el preso 'resucitado' que roncó al comenzar su autopsia

Los funcionarios lo encontraron en su celda de la cárcel de Asturias inconsciente y "azul" y hasta tres médicos foreneses certificaron su muerte. Fue trasladado en una bolsa para realizarle la autopsia, estuvo metido en una cámara frigorífica y hasta le pintaron marcas en el cuerpo para la necropsia.

El cuerpo del preso Gonzalo Montoya Jiménez -aparentemente sin vida- yacía sobre la mesa de autopsias. Instantes antes, los médicos forenses incluso le habían pintado marcas sobre la piel para realizarle la disección tras sacarlo de la cámara frigorífica. Y de repente, unos ronquidos del propio no muerto ante la mayúscula sorpresa de las facultativos.

Así resucitó el reo Montoya -condenado por robar chatarra- después de que tres médicos lo diesen por fallecido y en la cárcel de Asturias un juez ordenase el levantamiento de su cadáver.

El preso 'resucitado' tenía el cuerpo con marcas tintadas para realizarle la autopsia

El insólito suceso comienza durante el pasado día de Reyes en la cárcel de Asturias. Allí, Gonzalo Montoya, alías El Chino, lleva tres años cumpliendo condena por robar chatarra. Está sumido en una profunda depresión, según relata su familia, porque durante más de 36 meses no le ha sido concedido ningún permiso. En pocas ocasiones puede ver a su mujer y sus cinco hijos. Esta crisis le ha llevado durante su internamiento a varios intentos de suicidio. Montoya también sufre ataques de epilepsia, enfermedad que podría estar detrás del extraño suceso.

El sábado 6 de enero, Montoya se retiró a su celda con signos de indisposición, pero aún no ha trascendido si fue atendido por el servicio médico del centro penitenciario esa misma noche.

Centro penitenciario de Villabona (Asturias)

Centro penitenciario de Villabona (Asturias) EFE

Horas después -en torno a las 8 de la mañana del 7 de enero-, cuando los funcionarios realizaban el recuento habitual, lo encontraron inconsciente en su celda del módulo ocho sentado en una silla. Gonzalo Montoya se encontraba "azul" y no tenía en su cuerpo ningún signo aparente de violencia, todo apuntaba a una muerte natural. Así, se activó el protocolo habitual y dos médicos acudieron para comprobar el estado del preso.

No pudieron hacer nada para salvarle la vida. O eso debieron pensar tras las valoraciones médicas. Hasta dos médicos lo dieron por muerto en el mismo centro penitenciario, por lo que se avisó al juez de guardia para que procediese al levantamiento del cadáver. Así lo hizo.

Trasladado en una bolsa

Mientras, desde la cárcel se procedió a avisar a la familia del trágico desenlace a la vez que el cuerpo del supuesto fallecido era trasladado -metido en una bolsa- al Instituto de Medicina Legal de Oviedo para practicar la autopsia.

La familia del preso pedirán explicaciones por la cadena de errores

La familia del preso pedirán explicaciones por la cadena de errores Atlas

"Lo querían enterrar vivo", aseguraba en la mañana de este lunes, en declaraciones a La Nueva España, Luis Manuel Montoya, tío de Gonzalo. Ya en el Instituto de Medicina, siempre según la versión familiar, que no ha sido desmentida por la institución, el recluso dentro de la bolsa "estuvo metido en una cámara frigorífica". Además, el reo llegó a ser marcado con tinta para realizarle la autopsia.

Fue ya en la camilla de la autopsia cuando Gonzalo Montoya empezó a moverse y a roncar, cuentan los familiares. En ese momento el personal que estaba en la sala alertó de lo sucedido al servicio de emergencias médicas y el preso fue trasladado al Hospital en una ambulancia. Ahora se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos. Controlado, pero en buen estado tras resucitar.

La familia no consigue explicarse esta cadena de errores que llevó al preso a la morgue. Tampoco que tres médicos certificaran la muerte de El Chino, por lo que pedirán explicaciones de manera paralela a la investigación que ya se ha abierto para esclarecer el insólito suceso.