Ha llegado el día. Los cinco sevillanos acusados de violar a una joven en los Sanfermines de 2016, a los que se les conoce como la Manada, se sientan este miércoles ante el tribunal que ha de juzgar los hechos.

Hasta la fecha ya han declarado la víctima, la pareja que la encontró llorando en un banco, los policías que la atendieron o los peritos que han analizado los 96 segundos de vídeo que los presuntos agresores sexuales grabaron con la chica, de 18 años, dentro del portal número 5 de la calle Paulino Caballero de Pamplona.

Este miércoles llega el turno de los acusados. Ellos, como ya hicieron el día que arrancó el juicio -lunes 13 de noviembre-, se declararán inocentes. Esgrimirán el argumento de que la joven que los denunció, que hoy tiene 20 años, consintió mantener sexo en grupo dentro de aquel portal y que en ningún momento la forzaron a nada.

En base a sus testimonios previos y las declaraciones de alguno de sus abogados, estos son los cinco razonamientos que expondrán los acusados, para los que la Fiscalía reclama 22 años y 10 meses de prisión por los delitos de agresión sexual, robo con intimidación y contra la intimidad.  

1. EL ENCUENTRO

Los cinco sevillanos conocieron a la joven que los denunció, C., en torno a las 2.50 horas de la madrugada del 7 de julio de 2016. El primero que contactó con la chica fue José Ángel Prenda, quien se acercó a la víctima mientras ésta estaba sentada en un banco de la plaza del Castillo. Allí, la chica se encontraba sola porque el amigo con el que llegó el día anterior a Pamplona se había ido a descansar minutos antes al vehículo en el que habían viajado juntos desde Madrid.

Los miembros de la Manada en julio de 2016 horas antes de la violación.

Los miembros de la Manada en julio de 2016 horas antes de la violación.

Semanas después de su detención e ingreso en prisión junto al resto de miembros de la Manada, José Ángel Prenda declaró ante el juez instructor del caso que esa noche, mientras se conocían, la chica le dijo: “Me encanta como sois, yo nunca he estado con un sevillano”. Él, siempre siguiendo su versión, le respondió que “estaba con un sevillano cinturón negro practicando sexo oral”.

Prenda contó también que la chica empezó a reírse y que le respondió que las cosas había que demostrarlas. Fue entonces cuando, según José Ángel Prenda, él le respondió: “Bueno, lo que pasa es que no somos dos, somos cinco personas”, a lo que la joven le habría contestado: “Eso a mí me da igual. Yo puedo con dos, puedo con cinco, puedo con lo que haga falta”.

En su declaración del martes 14 de noviembre la chica negó haber mantenido una conversación en dichos términos. Los cinco acusados de haberla violado dirán este miércoles ante el tribunal que desde el primer momento la chica conocía sus intenciones y que se mostró dispuesta a pasar la noche con ellos.

2. EL HOTEL

Durante el casi año y medio que ha pasado desde la denuncia hasta el inicio del juicio, la chica siempre ha mantenido que en la plaza del Castillo ella le contó a los miembros de la Manada que estaba cansada, que quería irse al coche en el que estaba su amigo y que los cinco sevillanos encausados insistieron en acompañarla hasta donde estaba aparcado el vehículo, en Soto Lezkairu, un barrio a las afueras de Pamplona.

José Ángel Prenda en la recepción de un hotel minutos después de la violación.

José Ángel Prenda en la recepción de un hotel minutos después de la violación.

En este punto vuelven a diferir los relatos de la víctima y de los cinco hombres que se sientan en el banquillo. C. siempre ha mantenido que su pretensión era reunirse con su amigo en el coche, que durante el trayecto hasta el portal número 5 de la calle Paulino Caballero ella en ningún momento supo de las intenciones de los chicos y que durante el recorrido, unos 350 metros, “nunca” se habló de mantener relaciones sexuales grupales.

En cambio, los acusados contarán este miércoles que ellos comenzaron a andar con la chica en busca de “un sitio donde hacerlo", como le contó Prenda al juez instructor. Los cinco tratarán de reforzar su postura con la idea de que la joven estaba “tan metida en buscar sitio" como ellos.

Durante el trayecto, la Manada y la chica pararon en varios hoteles. El primero fue el Europa, en la calle Espoz y Mina. La semana pasada declaró el portero del establecimiento, al que los acusados se acercaron aquella noche para preguntarle si tenía alguna habitación libre “para follar”.

Ante el tribunal, el empleado del hotel dijo que no sabe si la chica, que estaba con ellos pero apartada unos tres metros, pudo escuchar la intención de sus acompañantes. Durante su declaración, ella negó ser consciente de aquella conversación. La Manada tendrá que dar más datos sobre este punto para tratar de convencer al tribunal de que dicen la verdad.

3. NO ENTRÓ FORZADA

El martes 14 de noviembre, cuando la chica declaró ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Navarra, C. cambió parte de su relato sobre lo sucedido la madrugada del 7 de julio de 2016.

Previamente, ante la Policía Local de Pamplona y después ante el juez instructor, la denunciante aseguró que, cuando pasaban por delante del portal número 5 de la calle Paulino Caballero, dos de los miembros de la Manada la agarraron con fuerza de las muñecas y la introdujeron en los bajos de aquel edificio. Sin embargo, la semana pasada reconoció que los acusados no usaron la fuerza y que sólo la “acompañaron” al interior.

Agustín Martínez, abogado de tres de los cinco sevillanos acusados de violación.

Agustín Martínez, abogado de tres de los cinco sevillanos acusados de violación. EFE

Para las defensas de los acusados el hecho de que la chica haya cambiado su testimonio supone una baza a favor de los enjuiciados, quienes siempre han mantenido que la chica entró voluntariamente al portal donde, minutos después, habría sufrido una violación. Sin embargo, C. dijo ante el tribunal que no sabía con qué aspiraciones accedieron los cinco sevillanos y que pensaba que tal vez iban a fumarse un porro juntos.

Pese a este cambio de relato, la chica mantuvo con firmeza que ella no quería mantener sexo con los acusados, pero que tampoco pudo negarse porque ni lo hablaron previamente ni se lo propusieron, por lo que cuando accedió al portal no sabía lo que iba a ocurrir después.

Preguntada por el instante en el que los cinco acusados comenzaron supuestamente a forzarla, la joven señaló ante el juez que en ese momento entró en shock y se dejó llevar, sin que recuerde haber sufrido "dolor" durante las relaciones no consentidas. "Entré en pánico, sólo quería que acabara y cerré los ojos", dijo.

4. NO DIJO ‘NO’

Es la otra gran oportunidad para los acusados. Uno de los tres jueces que componen el tribunal preguntó hasta en dos ocasiones a C. si durante los alrededor de 15 minutos que estuvieron dentro del portal ella dijo no, y en sendas ocasiones la chica contestó con el mismo monisílabo: “No”. Es decir, explícitamente no se negó, algo que las defensas de los encausados van a aprovechar para sostener que los cinco sevillanos no eran conscientes de que estaban violando a un mujer.

5. LOS VÍDEOS Y EL INFORME FORENSE

Las defensas también van a jugar con la idea de la ambigüedad que a su juicio existe en los seis vídeos grabados por la Manada y en el informe forense de la víctima. En dichas imágenes (96 segundos), según el análisis de la Policía C. mantiene una actitud pasiva y no se le escucha hablar. Para los acusados eso indica la existencia de voluntariedad, y así se lo dirán al juez, mientras que para el abogado de la chica demuestra sometimiento. Por otro lado, los médicos que atendieron a la víctima constataron que presentaba un eritema (enrojecimiento de la piel) en la zona anal, pero no desgarros ni otros signos que evidenciaban violencia.