Rosa María Molina tiene 22 años y es azafata de vuelo de formación.

Rosa María Molina tiene 22 años y es azafata de vuelo de formación.

Reportajes

Rosa, la Femen del 'topless' que acepta un año de cárcel para ser azafata

La joven, de 22 años, se desnudó delante del exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en protesta contra la 'ley mordaza'. Activista desde la cuna, se asegura no pisar la cárcel con un acuerdo y, así cumplir su sueño: ser contratada por una aerolínea.

Rosa María Molina siempre ha creído en el poder de las acciones. En moverse, en actuar, en no quedarse quieta ante lo que considera injusticias, en dar la cara por causas “nobles”. Por eso, decidió unirse a la plataforma Femen. Por eso, decidió actuar contra el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en 2015. Y, por eso, decidió aceptar este martes la pena de un año de cárcel que solicitaba la Fiscalía. “Era la única manera de poder pasar página”, se sinceraba la joven a la salida de la Audiencia Provincial de Madrid.

“Es la primera y la única vez que he tenido problemas con la ley”, relata Rosa a EL ESPAÑOL. Tiene 22 años y lleva más de once viviendo en Madrid. Justamente, en la capital de España es donde tuvo lugar su actuación contra Fernández Díaz el 23 de abril de 2015. También es donde se instruyó el proceso penal que la ha llevado al banquillo.

“Era mi segunda acción, la primera en solitario”, cuenta la joven a este periódico. Era un jueves cualquiera. El exministro presidía una conferencia sobre la literata Santa Teresa de Jesús en el céntrico Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Rosa, ya preparada, se encontraba entre el público. Bajo sus ropajes, llevaba varias consignas escritas. Sabía que su mensaje quedaría más patente sobre su piel que si lo vociferaba.

El personal de seguridad de Fernández Díaz interceptó y detuvo a Rosa.

El personal de seguridad de Fernández Díaz interceptó y detuvo a Rosa. Efe

Violador de libertades” por delante, “No a las mordazas” por detrás. Y, en la mano, un ejemplar de la Constitución.

Rosa se levantó, ya sin camiseta, con el pecho al aire. Corrió hacia Fernández Díaz -"para darle" la Carta Magna-. Sabía que iba a ser difícil. Mientras, gritaba: “¿Sabe usted lo que es la Constitución?”.

Los servicios de seguridad la interceptaron. Y el libro que llevaba voló hacia al exministro. “Si me hubieran dejado dárselo… Es completamente falso que se lo lanzara”, indica a este digital. El ejemplar no llegó a impactar sobre Fernández Díaz. Acto seguido, Rosa fue expulsada y detenida. Trató de resistirse, pero fue en vano.

Tras ello, volvió a actuar con Femen junto a tres compañeras. Actualmente continúa vinculada a la organización, pero ya no participa en acciones. No por arrepentimiento. Tampoco por que su lucha personal se haya alejado de la de estas feministas.

Es porque quiero centrarme en buscar trabajo de lo mío y así es difícil.

Rosa, este martes en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid.

Rosa, este martes en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid. Paco Campos Efe

Rosa se formó como azafata de vuelo en Málaga, en un centro de estudios aeronáuticos. La Costa del Sol es un destino pujante para los turistas. Las aerolíneas lo saben y acuden en masa al aeropuerto de la ciudad andaluza, el cuarto más concurrido de España. Es el trabajo que le gusta y con el que busca ganarse la vida. Ahora quizás ya no sea tan fácil. “Muchas aerolíneas piden los antecedentes penales”, expresa. Aceptando la pena se asegura no ser condenada a una mayor y, además, no pisar la cárcel. Porque Rosa no tenía ningún tipo de expediente policial o judicial abierto antes de esta acción. Ella cree que la aceptación de la pena y el cierre del proceso penal es el único modo de poder encontrar trabajo.

La joven conoció a Femen por las redes sociales, a través de una llamada abierta. “Una amiga me lo pasó y me picó la curiosidad. Decidimos ir”. A su círculo no le extrañaba. A Rosa siempre le había llamado la atención el activismo. “Me habían interesado siempre los temas políticos, culturales, sociales. De este país y de otros. Así que en mi casa siempre me han apoyado, en todo lo que hecho, incluido las acciones de Femen”, indica a este periódico.

De momento, Rosa ha asumido una pena de un año de prisión y el pago de una multa diaria de 6 euros durante seis meses por un delito de atentado contra la autoridad y dos faltas de lesiones y de desórdenes públicos. Reconoció los hechos durante su declaración en la vista oral celebrada este martes ante la Sección Sexta de la Audiencia de Madrid, aunque hizo hincapié en que en ningún momento usó la violencia y que quiso ejercer su libertad de expresión.

Femen fue la primera incursión en el activismo de Rosa.

Femen fue la primera incursión en el activismo de Rosa. Redes sociales

Con Femen, fue la primera vez que me metí en activismo. Me interesa porque la causa me parece bastante noble. Es un poco radical la forma en la que actuamos con algunas personas, pero nunca usamos la violencia.

Rosa continuará buscando trabajo de lo suyo, para conseguir surcar los cielos. Desde este martes será más difícil: los antecedentes penales pesarán sobre ella.