Cartel de Diana Quer en uno de los coches de Protección Civil desplegados en el operativo del pasado mes de agosto, en 2016.

Cartel de Diana Quer en uno de los coches de Protección Civil desplegados en el operativo del pasado mes de agosto, en 2016. G. Araluce

Reportajes

Cinco agentes siguen buscando a Diana Quer tras 4 meses del 'carpetazo' judicial

La Guardia Civil mantiene sus esfuerzos en busca de una "pista imposible" que conduzca hacia la joven, que lleva un año desaparecida.

Gonzalo Araluce

La premisa es clara: aferrarse a un hilo, a un vestigio que conduzca a una nueva pista. Ha pasado casi un año desde la desaparición de Diana Quer -se perdió su rastro el pasado 22 de agosto en la localidad coruñesa A Pobra do Caramiñal-, pero cinco agentes de la Guardia Civil mantienen vivo el caso. De nada sirve que un tribunal diese 'carpetazo' al asunto; los guardias tratan de arrojar algo de luz a uno de los episodios más misteriosos que hayan caído en manos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Benemérita en los últimos años.

Existen antecedentes de casos en los que la Justicia decretase un 'carpetazo' que en absoluto fue definitivo. En octubre de 2015 se detuvo en Francia al asesino de la joven Eva Blanco. Habían pasado 18 años desde que el autor de los hechos, un español de origen marroquí, acabase con la vida de la menor de edad. Los tribunales habían dado por cerrado el asunto por falta de pruebas, pero la Guardia Civil insistió en su empeño hasta esclarecer los hechos.

Diana Quer, en una de las fotos de sus redes sociales.

Diana Quer, en una de las fotos de sus redes sociales.

El caso de Diana Quer es diferente. No hay pistas relevantes y los agentes de la Guardia Civil sienten una y otra vez que el suelo desaparece bajo sus pies: en sus manos no tienen más que un teléfono móvil del que no han logrado extraer información significativa.

Los padres de Diana Quer siguen confiados en encontrar viva a su hija.

Los padres de Diana Quer siguen confiados en encontrar viva a su hija. EFE

La familia Quer -especialmente la madre, Diana López-Pinel- se aferra a la posibilidad de que la joven esté con vida. Por el momento, no hay indicios que refuten esa esperanza.

La labor de cinco agentes

Esa falta de indicios ha convertido el caso en una suerte de obsesión para los cinco agentes de la UCO implicados en la investigación. Según informaciones publicadas por Colpisa que ha podido confirmar EL ESPAÑOL, los cinco guardias civiles dedican buena parte de sus esfuerzos en cruzar todos los datos a su disposición.

En su mano, las escasas grabaciones de las cámaras de seguridad, las señales de las antenas de telefonía móvil y una lista de delincuentes habituales de la región coruñesa de Barbanza.

Ese cruce de datos arroja millones de posibilidades e hipotéticas vías de investigación que deben ir descartando prácticamente una por una. Por eso desde la Guardia Civil resumen su trabajo en la búsqueda de una “pista imposible”, un fleco que les permita avanzar con las pesquisas.

Voluntarios y Guardia Civil buscaron algún indicio para dar con Diana Quer en la Curota.

Voluntarios y Guardia Civil buscaron algún indicio para dar con Diana Quer en la Curota. G. Araluce

Los cinco agentes trabajan desde Madrid, Coruña y Barbanza. El sobreseimiento provisional del caso que el Juzgado de Instrucción número 1 de Ribeira decretó el pasado 19 de abril -hace cuatro meses- no ha frenado las aspiraciones de los investigadores.

Los datos del móvil

No hay grandes certezas en torno al caso. La única verdad con la que trabajan los agentes es que Diana Quer desapareció la madrugada del 22 de agosto en A Pobra do Caramiñal. La joven se había reunido con un grupo de amigos con motivo de las fiestas patronales de esta localidad coruñesa y pasadas las dos de la madrugada decidió regresar a pie a su casa, a las afueras del pueblo. Algunos testigos la ubican en diversos puntos del camino, pero Diana nunca llegó a la vivienda en la que la esperaban su madre y su hermana Valeria.

Después, la joven debió de subirse a un coche que la condujo hasta Taragoña, a unos 15 minutos de distancia. Al menos su móvil, un iPhone 6, recorrió ese tramo: las antenas de repetición ubicadas a lo largo del camino registraron diferentes señales del terminal. Finalmente, un mariscador rescató el aparato del fondo de una ría próxima.

Recorrido hecho por Diana Quer la noche de su desaparición.

Recorrido hecho por Diana Quer la noche de su desaparición.

A partir de ahí, ninguna pista. El vacío.

Los agentes trabajaron en el desbloqueo del teléfono móvil con la esperanza de encontrar algún dato, alguna conversación que sirviese para esclarecer el caso. Los primeros esfuerzos fueron estériles.

Por eso se decidió enviar el terminal a una empresa israelí ubicada en Alemania especializada en este tipo de servicios, que por fin logró acceder al contenido del aparato hace poco más de un mes. Pero los datos obtenidos, no obstante, no han resultado de gran valor para los investigadores.

Pese a todo, los cinco agentes de la UCO mantienen viva una premisa: Diana Quer no puede haber desaparecido sin dejar rastro. Revisan con obsesión todos los datos a su alcance para no pasar ningún detalle por alto y confían en que el cruce de datos arroje algo de verdad en un caso que avanza a trompicones desde hace ya un año.