Marta Gayá y el rey Juan Carlos I han retomado su relación.

Marta Gayá y el rey Juan Carlos I han retomado su relación.

Reportajes

Marta Gayá y Juan Carlos: volver a empezar tras 25 años del divorcio frustrado

A principios de julio el rey emérito y la mallorquina pasaron unos días en Irlanda. Parece que el padre de Felipe VI ha vuelto a encontrar, en el que fuera el amor de su vida, la mejor compañera para la vejez. El rey planteó divorciarse de doña Sofía en 1992, obnubilado por Marta Gayá.

"¿Es que no puedo hacerlo como lo hacen miles de españoles?". Esta pregunta se la hacía don Juan Carlos de Borbón al jefe de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campos, en agosto de 1992. Con la gloriosa resaca de los Juegos Olímpicos de Barcelona todavía en el paladar, el rey en la cresta de la ola de su popularidad, veía posible su divorcio con la reina Sofía para poderse casar con el amor de su vida, la mallorquina Marta Gayá.

Sabino y el presidente del Gobierno en aquel momento, Felipe González, le quitaron esa idea de la cabeza a don Juan Carlos, aunque años después, le volvería a presentar la misma cuestión a José Luis Rodriguez Zapatero pero por otra mujer, por la presunta princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

La historia de amor entre el Rey emérito -título que odia profundamente y que fue una idea del actual jefe de comunicación de Zarzuela Jordi Gutiérrez, al que tampoco puede ni ver- y Marta Gayá tiene casi 30 años de vida. Don Juan Carlos ha tenido tres grandes amores (la reina Sofía, su esposa, no está entre ellos): María Gabriela de Saboya, Marta Gayá y Corinna zu Sayn-Wittegenstein. Pero al final de sus días es en la mallorquina en la que el padre de Felipe VI ha encontrado el refugio y cariño que necesita a sus casi 80 años.

Alta, morena y con gabardina oscura

A principios del mes de julio se captaba, por primera vez, una imagen de los dos juntos. El rey viajaba a la localidad irlandesa de Clonmellon donde su amigo, Allen de Jesús Sanginés-Krause y su mujer, Lorena, tienen el castillo de Killua, a setenta kilómetros de Dublín. Este matrimonio mexicano conoce curiosamente a don Juan Carlos por su relación con Corinna, con la que Allen hace negocios en Rusia.

Alta, morena y ataviada con una gabardina oscura se reconoce a Marta Gayá en los vídeos que los vecinos de la localidad irlandesa subieron a sus redes sociales sin saber qué estaban grabando una de las imágenes más buscadas de la historia de España. Don Juan Carlos y la mallorquina acudían a la inauguración de la restauración de Saint John's, la iglesia del pueblo, obras que ha pagado el empresario mexicano.

La decoradora Marta Gayà.

La decoradora Marta Gayà.

"No creo que hayan acudido como pareja, sino en el mismo grupo de amigos. De todas formas, Marta Gayá le conoce perfectamente. Le ha sido leal durante casi treinta años. Siempre discreta. Son muchos años de una historia que ha vivido diferentes fases, entre ellas Corinna. Ahora están en la fase de dos personas que se refugian el uno en el otro. Don Juan Carlos ahora mismo se relaciona con la gente que no le juzga, que le conoce; confía en ellas porque nunca jamás le han fallado, y una de esa es Marta", contaba la periodista especialista en temas de la Casa del Rey, Mariángeles Alcázar, en El Programa de Ana Rosa hace unos días.

Según fuentes cercanas al rey emérito, don Juan Carlos y Marta Gayá vuelven a verse desde hace más de un año. No en Mallorca, lógicamente, pero parece que el padre de Felipe VI ha vuelto a los brazos de la mujer que, según sus propias palabras, más feliz le ha hecho.

Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

El rey don Juan Carlos se ha convertido desde su jubilación en todo un trotamundos y desde hace unos meses Marta es su compañera de viaje. Si en julio fue Irlanda, en mayo estuvieron juntos en República Dominicana invitados por su amigo Pepe Fanjul, donde pasaron unos días de descanso. Además, han estado en Suiza y en Miami, aunque no se sabe si solos o con amigos.

A sus 68 años esta decoradora de Palma de Mallorca, pero que pasa los inviernos en Suiza, se ha convertido en la compañera de vejez de don Juan Carlos. Gayá es la relación -con permiso de Corinna- más importante para el rey y la más discreta. Porque entre la española y la alemana hay una gran diferencia: la ambición. Mientras que la primera sólo quería estar al lado del padre de Felipe VI en sus momentos de intimidad, por ejemplo, cuando atracaban El Fortuna en aguas de Mallorca frente a Playa El Toro; la segunda quería estar a su lado pero sentada en el trono.

Gabriela de Saboya, de joven. Junto a Marta Gayá y a Corinna, es uno de los grandes amores del rey emérito.

Gabriela de Saboya, de joven. Junto a Marta Gayá y a Corinna, es uno de los grandes amores del rey emérito.

Son las ganas de llegar a ser reina lo que perdió a Corinna. El día que don Juan Carlos pidió perdón públicamente con la frase Lo siento, me he equivocado -que salió de la mente del entonces jefe de Comunicación de la Casa del Rey Javier Ayuso para intentar arreglar el desastre de Botsuana-, Corinna dio por finalizada su relación con el entonces rey con un gran ScheiBe. Ella enseguida tuvo claro lo que iba a pasar después. Cuando el 2 de junio de 2014 don Juan Carlos iba a anunciar su abdicación, le mandó un SMS a Corinna para que lo supiera antes que nadie. Ésta le dijo que le parecía un error, que no lo hiciera y se despidió de él para siempre.

En Baqueira y en Mallorca

Don Juan Carlos, de 79 años, y Marta Gayá, de 68, se conocieron en el verano de 1990 en Palma de Mallorca. Su círculo de amistades en la isla era el mismo. La primera vez que se vieron fue en una de las famosas fiestas que el empresario Zourab Tchokotua, compañero de internado del rey durante su niñez, daba en su mansión de Sa Mola, en Mallorca.  

"El Rey perdió la cabeza por ella. Sin duda, ha sido la mujer de su vida. Se veían en Baqueira, en la casa de la estación de esquí. Los de seguridad recogían a Marta en Barcelona y la llevaban hasta allí. Los veranos en Mallorca eran más sencillos. De Marivent al apartamento que ella tiene en el puerto es un recorrido fácil y rápido. Don Juan Carlos salía en moto con el casco puesto y dos personas de confianza, nada más. Y eso que fue la peor época de amenaza terrorista de ETA. También se veían en París, en casa de José Luis de Villalonga, amigo de ambos", comenta una fuente cercana al rey emérito y que todavía trabaja en Zarzuela.

Marta Gayá en el funeral de José Luis de Villalonga en 2007.

Marta Gayá en el funeral de José Luis de Villalonga en 2007. Gtres

Y si Juancho -que es como Marta le llama cariñosamente- encontró en ella el gran amor de su vida, ¿por qué no se divorció don Juan Carlos de doña Sofía y se casó con ella? "El rey es un hombre que sólo piensa en sus intereses", asegura una persona de su entorno. "Sabía perfectamente que si se separaba de doña Sofía su imagen iba a caer en picado. Tuvo un intento, incluso llegó a comentárselo a Sabino y a González, pero viendo la que se iba a liar, decidió seguir como estaba. No le interesaba. Total, ¿qué ha pasado por seguir 30 años como han estado? Siempre ha pensado que puede hacer lo que quiera...", comenta el mismo empleado de palacio.

¿Qué hubiera supuesto un divorcio?

Políticamente, un divorcio no hubiera supuesto nada para el Jefe del Estado. Doña Sofía es reina consorte y no tiene ningún papel estipulado por la Constitución; sólo hubiera sido el escándalo y la humillación pública para la madre de Felipe VI. Don Juan Carlos tampoco quiere eso, hace décadas que no ama a su esposa, pero sí es cierto que ha sido una buena compañera de vida, una gran madre para sus hijos y una persona fiel a su trono, casi más que él.

Doña Sofía de Grecia, de joven.

Doña Sofía de Grecia, de joven.

Si don Juan Carlos le hubiera pedido el divorcio en aquella época, para doña Sofía el dolor hubiera sido insoportable. Ahora en 2017, le importaría poco o nada. Marta Gayá es una más de las muchas amantes de su marido, pero a principios de los 90 la reina todavía sentía algo por Juanito, ahora el deber y la fidelidad son lo que le ayudan a seguir en Zarzuela. Porque la esposa de Juan Carlos I tenía una misión en esta vida, ver a su hijo proclamado, y esto ocurrió en 2014. Por lo tanto, ella ya puede descansar.

Económicamente, la cosa cambia, ya que los reyes están casados en gananciales y se habría tenido que dividir todo en dos. Además, ¿tendría que pasarle don Juan Carlos una parte de su asignación a su exmujer y la manutención de sus tres hijos? ¿Quién se hubiera quedado con la custodia del entonces Príncipe de Asturias y de las dos infantas? Son preguntas que ya no tiene mucho sentido hacerlas, aunque sí sabemos que en el caso de Felipe VI y Letizia -puede que el actual rey no haya querido tener que plantearse nunca estos interrogantes-, todo esto se resuelve en el acuerdo prematrimonial que firmaron antes de darse el sí, quiero el 22 de mayo de 2004.

Nadie tiene clara la fortuna de don Juan Carlos. Fue The New York Times el que aseguró hace dos años que se calculaba en 1.800 millones de euros. En la actualidad el rey emérito recibe 189.228 euros anuales del presupuesto de la Casa del Rey. Es la asignación que su hijo ha decidido para él. En cualquier caso, el divorcio de los reyes en el año 1992 hubiera sacado a la luz muchos de los negocios de don Juan Carlos y eso tampoco interesaba a nadie.

"Voy a saludar a mis suegros"

Mientras que Marta siempre fue una mujer discreta, don Juan Carlos nunca tuvo problema a la hora de airear su amor. "Todos recordamos una fiesta en la presentación de la Copa del Rey en Palma. Llegaron los padres de ella, el empresario hostelero Fernando Gayá y su mujer, y el rey les dijo a las personas con las que estaban charlando, "perdonad, voy a saludar a mis suegros", acercándose tranquilamente a ellos. "Aquel día todo el mundo sabía que estaba pasando allí", cuenta un compañero de regatas del padre de Felipe VI.

Ilustración con las principales mujeres que han marcado la vida de Juan Carlos I. De ziquierda a derecha: la reina Sofía, Gabriela de Saboya, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, Marta Gayà, Bárbara Rey y Olghina de Robilant.

Ilustración con las principales mujeres que han marcado la vida de Juan Carlos I. De ziquierda a derecha: la reina Sofía, Gabriela de Saboya, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, Marta Gayà, Bárbara Rey y Olghina de Robilant. Tomás Serrano

Esta anécdota tan significativa da una idea del grado de conocimiento que todo el mundo tenía de esta relación. La cosa resultó tan insoportable para doña Sofía que el 14 de mayo de 1991, fecha en la que tenía que estar celebrando su 29 aniversario de boda con don Juan Carlos, se marchó a Bolivia con su prima y una de sus mejores amigas, Tatiana Radziwill, ya que el rey se encontraba de nuevo en Suiza con su novia.  

¿Quién es y de qué vive Marta Gayá?

"Hay quién dice que es decoradora. Desde luego, nadie le conoce ni oficio ni beneficio. Pasa los inviernos en Suiza, tiene un grupo de amigos en Miami, a donde viaja mucho y los veranos viene a su piso del puerto de Palma de Mallorca. Durante la temporada que el rey se vio con Corinna, Marta dejó de venir a la isla. Se le veía menos, pero también es normal. Ahora era ella la abandonada", cuenta un empresario mallorquín amigo de la pareja y compañero de vela del rey.

La empresaria de 68 años tenía registradas tres firmas a su nombre hasta 2003, Avenida 23 y Calvinest, dos negocios de promoción inmobiliaria, y Náutica Wearever, una naviera a la que pertenecía el barco que muchos veranos usaron don Juan Carlos y ella por aguas baleares. Desde esa fecha no se le conoce negocio alguno, aunque aparece como copropietaria de la empresa de su hermano, Francisco Gayá, en una naviera llamada Formentera Mar S.A.

Marta está separada y no tiene hijos. Aunque algunos aseguran que estaba casada cuando comenzó a salir con el rey, lo cierto es que se casó muy joven con el ingeniero malagueño Juan Mena, del que se separó tres años después. Nunca se volvió a casar.

"Nunca he sido tan feliz", aseguraba el padre de Felipe VI en unas grabaciones del CNI realizadas en 1990 y que salieron a la luz el pasado mes de marzo, refiriéndose a su relación con Marta. Por eso puede que el emérito haya vuelto, desde hace casi un año, a los brazos de la mujer que le ha sido leal durante casi tres décadas. Es ahora, en la vejez y en la soledad que deja el poder al marcharse, cuando don Juan Carlos necesita el amor y a los amigos de verdad.