Reportajes

El 'timo' de la moda del hipnonacimiento: el parto sin dolor no existe

Pilar Vizcaíno se define como hipnoterapeuta y alquimista. En presencia de una periodista de EL ESPAÑOL asiste a una embarazada que desecha utilizar la epidural. La ciencia no cree en su terapia.

Noemí López Trujillo

Marisa se prometió que tras el dolor del primer parto no volvería a ser madre; y cumplió su promesa. A Concepción le practicaron una cesárea cuando dio a luz; a veces se acaricia la piel un poco hundida que le ha dejado la cicatriz. Ángeles se arrepiente de haber dicho que no a la epidural, por eso fue lo primero que pidió la segunda vez que dio a luz. A Lourdes el primer parto le dolió mucho más que el primero, dice que porque fue "en seco"; lo recuerda como tener piedras en el riñón. La segunda vez que parió iba con miedo y, sin embargo, no le dolió tanto. Lola no recuerda bien el dolor porque estaba demasiado preocupada por el bebé; le dijeron que venía con el cordón umbilical alrededor del cuello. No es tal. 

Todas ellas han sido madres en algún momento de sus vidas y ha sido doloroso. ¿Podrían las mujeres dar a la luz sin dolor? La psicóloga y alquimista Pilar Vizcaíno asegura que sí, que durante el parto se puede alcanzar tal estado de relajación que sea una experiencia placentera para la madre. Lo llama hipnonacimiento. ¿Pero qué hay de científico en ello?

Viajar por la gama cromática

Pilar Vizcaíno tiene 62 años, habla despacio, con voz inalterable, y pide a cualquiera que entre en su consulta que se quite los zapatos. La sala se asemeja a una sala de yoga: hay esterillas, mantas y una camilla. Descubrió la relajación corporal y mental cuando se quedó embarazada, con 36. Psicóloga de formación, se define a sí misma como hipnoterapeuta y alquimista y se formó como tal en Francia, en un viaje que realizó dos décadas atrás. Ejerce desde 2009 y asegura haber "ayudado a unas 40 mujeres".

Durante la entrevista nos acompaña la actriz y modelo colombiana Marcela Angarita, de 40 años. Su primer parto, dice, fue absolutamente traumático por el dolor que le supuso. En el segundo fue cuando decidió recurrir a la hipnoterapia. Para explicar la técnica habla de las olas. Sería algo así como viajar por la gama cromática, dedicándole a cada color un estado mental. Por ejemplo, la bruma naranja "se adentra en tu cuerpo, la sientes como una esponja, absorbiendo y soltando todo el miedo y tensión". "Deja que el naranja penetre tu cuerpo y le da paz y comodidad. Ahora, imagínate un pájaro anaranjado volando suavemente cargando la bruma alrededor de tu cuerpo". Estos son algunos de los párrafos que se pueden leer en los libros que Pilar Vizcaíno ofrece a sus clientes tras pagar 300 euros por una terapia grupal de embarazadas (cinco sesiones de dos horas y media cada una). Si la terapia es individual, el precio es de 400 euros."Pero tengo que aumentar las tarifas porque me han dicho que es muy barato", apunta Vizcaíno. 

Una vez enseña a sus clientas a sugestionarse, les da un libro y un cedé en el que escuchan una voz ajena hablándoles de las olas: "Deja que el ojo de tu mente te vea flotando en una bruma amarilla. Estás en armonía con el color amarillo. Respira la suave bruma amarilla de anestesia con cada inhalación. Estás sintonizada con la naturaleza. Tu cuerpo y tu mente entran en un nivel perfecto de trabajo para traer a tu bebé a este mundo".

Una de las hojas incluidas en los libros que Pilar Vizcaíno incluye en su terapia.

Una de las hojas incluidas en los libros que Pilar Vizcaíno incluye en su terapia.

En esas sesiones, la hipnoterapeuta explica a pacientes como Marcela Angarita cómo adentrarse en un estado armónico: al relajar los músculos, dice, el cuerpo se relaja y está más preparado para hacer frente al dolor. Se disponen en círculo, sentadas o tumbadas, cierran los ojos, y Vizcaíno les muestra un vídeo de un parto de una mujer que ha seguido las técnicas de hipnonacimiento. Hay una mujer en una piscina con agua, su marido la abraza y ambos respiran juntos. Pide a sus clientas que visualicen el momento del parto como si fuese el que ven en el vídeo. Es el primer paso: deshipnotizar. Convencerlas de que con respirar lo suficiente y relajar el cuerpo, el dolor no será como creen. 

Pilar Vizcaíno es hipnoterapeuta y alquimista.

Pilar Vizcaíno es hipnoterapeuta y alquimista.

"En el segundo parto, gracias al hipnonacimiento, yo sentía cómo mi cuerpo se abría, sentía la intensidad de las olas, pero al mismo tiempo respiraba y estaba tranquila porque sabía que duraba unos minutos. Sabía lo que pasaba en cada momento con mi cuerpo". Además, ambas afirman que es importante hablar con el bebé: "Cuando estaba embarazada fui al ginecólogo y me dijo que el niño estaba muy arriba. Puse las manos en la barriga y le dije: 'Bebé, estás mal puesto, tienes que bajar un poco'. Y de repente bajó". 

"Yo le dedicaba una hora y media todos los días, hablaba con el bebé, hacía el ejercicio de repetir frases positivas, me metía en la bañera donde mi hijo iba a nacer y visualizaba el momento. Me programé en todos los sentidos. Las mujeres lo dejamos a la suerte y luego te enfrentas a algo cuya magnitud desconoces", describe Angarita. Vizcaíno la interrumpe: "Los padres tienen que pensar que son como una isla. Pasa muy a menudo que cuando les dicen a los familiares que quieres un parto natural te dicen de todo. Yo les digo: 'Os tenéis que aislar para que no os llegue todo ese miedo'".

Para explicar su actual profesión, la hipnoterapeuta y alquimista rebobina hasta el momento en el que tuvo a su primer y único hijo: "Yo practiqué el hipnonacimiento sin saber ni siquiera que existía. Me relajé profundamente, estaba en una conexión total con él. Creo profundamente que las madres y los bebés estamos preparados para dar a luz y nacer de forma consciente y tranquila".

—¿Y lo de alquimista? ¿Qué significa?

La alquimila consiste en utilizar la hipnosis para de eliminar todos esos estados emocionales negativos que tenemos, como traumas y heridas de cuando éramos pequeños o de la etapa prenatal.

—¿Considera entonces que de alguna forma podemos recordar algo de nosotros mismos cuando estábamos en el útero?

Sí, claro, casi todo se origina en el momento del nacimiento o en la etapa prenatal. Por ejemplo, una persona que se siente abandonada o poco reconocida... Investigas, buceas en su mente, y llegas a esa primera vez donde se sintió así. Muchas veces aparece el mismo momento del nacimiento, otras veces regresamos al útero. En el estado de hipnosis la memoria se amplifica, tú tienes toda la información de lo que te ha pasado, desde el momento de la concepción hasta ahora. Lo que pasa es que a nivel consciente no podemos recordarlo. Pero con la hipnosis eres capaz de verte a ti mismo en el momento del nacimiento, verte como bebé, sentir lo que te pasaba, sentías que tu madre no estaba, que tu madre la habían drogado, la habían anestesiado y tú sientes que no estás anestesiado y tienes que nacer y te sientes totalmente abandonado. Ves que ese abandono inicial lo sientes con 40 años. Entonces haces vivir una situación diferente a esa persona, la grabas encima del trauma, como si la hubiese vivido de verdad. Eso es la alquimia: transformar el plomo, que es el daño, en otra sustancia.

"Eso es verdad", apunta Marcela Angarita, "en el hospital te sientes invadida, te dan cualquier cosa para el dolor, tú estás asustada... Tiene que ser como un baile de dos. En mi segundo parto era consciente de todo, de si quería comer, de si quería sentarme, de si quería gritar... Superconectada conmigo misma".

¿Qué es el hipnonacimiento?

Vizcaíno hace referencia a lo postulado por el obstetra británico Grantly Dick-Read quien aseguraba en su libro Parto sin temor que el dolor es aprendido. Asegura que la sociedad nos educa desde pequeñas para hacernos creer que dar a la luz es traumático. Según Pilar Vizcaíno, primero hay que "deshipnotizar a la mujer, hacer que desaprenda todas estas enseñanzas". Al ir disminuyendo la tensión, el dolor "se vive de otra forma". La técnica tiene su origen en Estados Unidos y su mayor precepto es que dar a luz sin la epidural y sin sufrir es posible. Pero esto ni siquiera se ha probado científicamente.

"En Medicina lo que no se puede demostrar no es cierto. Yo vivo en primera persona el 'no me quiero poner epidural'. Hay un alto porcentaje de pacientes que rechazan la epidural que a las dos horas la están pidiendo a gritos. Objetivamente, un parto duele muchísimo. Una mujer está en su derecho de querer hacer frente a ese dolor, y hay que respetarlo. Puedes tener mucha tolerancia o haber aprendido a respirar, pero el dolor lo sentirás sí o sí", explica la anestesióloga Carmen Truyols.

Clara Ferrero, farmacéutica especializada en salud sexual y reproductiva, opina que se trata de una técnica de sugestión: "Un ejemplo más de la tendencia a resistir la medicalización en el embarazo y en el parto". "Los problemas surgen cuando estas técnicas se venden como algo milagroso o se contraponen con cuidados médicos profesionales. La evidencia sobre sus beneficios es insuficiente como para recomendarlo. Además, el dolor no es simplemente psicológico, y hacerle creer a alguien que puede controlar su dolor exclusivamente con la mente es ponerle presiones que no le corresponden", añade Ferrero.

La farmacéutica hace referencia al estudio más reciente que hay sobre la técnica del hipnonacimiento: Hipnosis para manejar el dolor durante el parto (mayo de 2016), recogido en la prestigiosa base de datos de Cochrane. Para realizar la investigación, las autoras formaron dos grupos de mujeres: uno en el que las pacientes se sometían a la hipnoterapia y otro en el que no. Realizaron nueve ensayos de casos escogidos al azar entre 2.954 mujeres tras los cuales concluyeron que no había consistencia para afirmar que el método de la hipnosis ayuda a que las mujeres den a luz sin dolor. Tampoco que sientan mucho más alivio que aquellas que emplean la epidural. En otro estudio realizado sobre la gestión del dolor durante el parto (PubMed, marzo de 2012), los autores concluían que los métodos no farmacológicos resultan inofensivos y no invansivos pero que eran ineficaces: no hay evidencia de alta calidad.

La anestesióloga Carmen Truyols no está de acuerdo en que estos tratamientos sean del todo inofensivos, al menos de manera indirecta: "Hay una vertiente que aboga por el parto natural. Parece que eres peor madre si te practican una cesárea o pides una epidural. Hablemos de datos: entre el 15 y el 25% de los partos que hay en España, en función del hospital, se practican cesáreas. Eso significa que una de cada cuatro parturientas necesitará una. Si te han puesto una epidural te servirá también para la cesárea: te pongo más dosis por el catéter que ya tienes, te abren para una cesárea y no lo notas. Si no te han puesto la epidural y necesitas una cesárea urgente, yo te tengo que dormir. Eso sí que es perjudicial para tu bebé: le estás dando drogas intravenosas a un recién nacido. Eso no se lo explica nadie. Hay que se respetuoso con el paciente pero hay que hablar de tasas reales. Si das datos que no puedes probar, estás mintiendo a esas mujeres".

"Bebés más equilibrados"

La hipnoterapia no pasa solo por aseverar que el parto no será doloroso, sino también aseguran que esta técnica "evita anestesias e intervenciones", que "la recuperación postparto es más rápida" y que "los bebés nacen más tranquilos y equilibrados".

—No hay manera de demostrar que realmente los bebés nazcan más tranquilos y equilibrados.

—No, habría que hacer un estudio, pero tú lo ves... Ves que esos niños son más felices, están mejor con ellos mismos. Por ejemplo, ¿cómo fue el parto de tu madre contigo?

—El mío fue bastante menos doloroso que el de mi hermana, en el que lo pasó fatal. Era madre primeriza cuando la tuvo.

¿Y a que tu hermana y tú sois diferentes?

—Sí, pero siguiendo con tu ejemplo diría que yo soy mucho menos equilibrada que mi hermana, que es bastante sosegada.

A ver, hay una cosa. Cuando preparamos con este método no sabemos cómo va a ser el nacimiento. Hay una parte de la madre, pero también una parte del bebé. Llega un momento en el que la madre ya ha hecho todo lo posible y tiene que decirle al bebé: "Aquí va mi amor, yo ya he hecho todo lo posible". Y le explicas al bebé que de alguna forma va a nacer. Así es menos traumático.

"Mi primera bebé lloraba mucho porque tiene que liberar ese estrés que sufrió en el parto", apunta Marcela Angarita.

La ginecóloga y obstetra Carme Cop Capdevilla señala una diferencia importante: no es lo mismo la inocuidad de aprender a realizar respiraciones, que no es invasivo, que decirle a una madre que con esa terapia no necesitará intervención y que su bebé nacerá más sano. "¿Y si el bebé nace enfermo? ¿O viene con el cordón umbilical alrededor del cuello? Hay un montón de variables con las que te puedes encontrar. Médicamente es ilegal decir esto".

Quizá por eso Pilar Vizcaíno pide a los padres que firmen una hoja de consentimiento en la que se exime a sí misma de responsabilidad: "Por la presente reconozco que no responsabilizo ni a las instructoras de hipnonacimiento ni al instituto Hypnobirthing de cualquier complicación que pudiera surgir a consecuencia de mi embarazo, del proceso durante la labor o del nacimiento de mi hijo/a. Convengo que ni yo ni cualquier otro miembro de la familia iniciaremos acción legal en contra de los nombrados más arriba, ni en el presente ni en el futuro".

Hoja que deben firmar aquellos que aceptan someterse a la técnica del hipnonacimiento.

Hoja que deben firmar aquellos que aceptan someterse a la técnica del hipnonacimiento.

La hipnoterapeuta Vizcaíno afirma que la doctora Ana Suárez recomienda la técnica a sus pacientes: "Ella me manda a muchísimas mamás". Suárez es ginecóloga y obstetra, y ejerce como tal hasta en tres clínicas: Hospital HM Nuevo Belén, Clínica Mevital y Centro Médico Betanzos 60. En su página web defiende el parto natural ("parto respetado y de mínima intervención", lo define). A pesar de pertenecer a instituciones como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) o a la American Society of Reproductive Medicine (ASRM), la doctora Suárez reconoce que cree en las "terapias no convencionales como la homeopatía y la antroposofía". "Destaco mi actividad de homeopatía en Madrid. Entiendo que las enfermedades de las mujeres son abordables desde varias alternativas médicas".

En declaraciones a EL ESPAÑOL, la doctora Ana Suárez ha asegurado que recomienda la hipnoterapia "a muchísimas mujeres". "Considero que es una técnica maravillosa y que son todo ventajas: pares más rápido y sin epidural".

—Pilar Vizcaíno asegura que los bebés nacen más equilibrados. ¿Está de acuerdo?

—Sí, claro. Con el estrés de dar a la luz, se puede producir un hipoxemia. Si aprendes a respirar bien, esto lo evitas, y el bebé nace más tranquilo. Hay mujeres que piden epidural desde el minuto uno, pero muchas no quieren y con el hipnonacimiento puedes controlar el dolor. También recomiendo otras técnicas como el yoga.

—Pero no hay base científica para afirmar eso.

—He ayudado a muchísimas mujeres y me baso en la experiencia, en la observación. Habría que hacer un estudio con miles y miles de casos.

Respecto al parto natural, la doctora Carme Cap Copdevilla apunta que "si una mujer quiere dar a luz en casa o en un centro de maternidad, no hay problema siempre y cuando se cumplan las condiciones necesarias". Pero, como apunta la anestesióloga Carmen Truyols, "al hacerlo, la madre incrementa la mortalidad del bebé". "Yo entiendo que parir en tu casa te dé tranquilidad, pero los médicos lo que hacemos es mejorar la tasa de supervivencia, y en España es muy alta. Si te tienen que practicar una cesárea y estás dando a luz en casa, estás asumiendo el riesgo de que no se te pueda realizar".

"La mayoría de mujeres que practican la hipnoterapia luego no piden epidural", afirma la ginecóloga Ana Suárez. "¿Y si hay que practicar una cesárea de urgencia?", le pregunto. "Se pone entonces la epidural", asegura.

Sin embargo, Truyols matiza esta información: "Se suele confundir la anestesia epidural, que va con catéter, con la anestesia raquídea. La segunda no es realmente una epidural. La raquídea es una punción única que se realiza en la espalda. Si tienes una cesárea urgente, es decir, que el bebé se muere y cada segundo cuenta para salvarle la vida, lo normal es aplicar a la madre una anestesia general que, como decía antes, es lo peligroso, porque el bebé se lleva toda esa anestesia. En esos momentos, si es cuestión de vida o muerte, no puedes poner una raquídea porque entre que te lavas las manos, sientas a la madre y haces la punción igual pierdes 5 o 6 minutos vitales. Sin embargo, si tienes puesta la anestesia epidural, se puede administrar la cantidad de anestesia necesaria por el catéter".