Ilustración de Mariló García Pérez basada en una fotografía de la víctima.

Ilustración de Mariló García Pérez basada en una fotografía de la víctima. M.A.

Reportajes LA VIDA DE LAS VÍCTIMAS (XVII)

Mariló, la exguardia civil asesinada el día que se reencontró con su maltratador

José Luis S. G. tenía una orden de alejamiento sobre María Dolores Correa, pero acudió a Valencia para verla y huyó a Madrid tras un homicidio que no admite. Fue detenido por quebrantar la orden pero la policía le acusa de homicidio.

Lorena Ortega

Mariló Correa Pérez, de 47 años, es la decimoséptima mujer asesinada por un hombre desde que comenzó el año. Se suma así a la lista de víctimas mortales de la violencia machista en España en 2017, en la que también están Matilde de Castro, de 44 años; una mujer de 25 años cuyo nombre se desconoce; Blanca Esther Marqués, de 48; Toñi García Abad, de 33 años; María de los Ángeles , de 77 años; Virginia Ferradás, de 55 años; Cristina Martín Tesorero, de 38 años; Ana Belén y Ana, madre e hija de 46 y 18 años; Carmen González Ropero, de 79 años; J.D.L.M., de 40 años (solo se conocen las iniciales); Laura Nieto Navajas, de 26 años; María José Mateo García, de 51 años; Leidy Yuliana Díaz Alvarado, de 34 años; Margaret Stenning, de 79; así como una mujer de 91 años cuyo nombre se desconoce.

En total, la serie 'La vida de las víctimas' contabiliza 17 mujeres asesinadas. EL ESPAÑOL está relatando la vida de cada una de estas víctimas de un problema sistémico que entre 2003 y 2016 ya cuenta con 872 asesinadas por sus parejas o exparejas.

José Luís S. G., un vecino de Móstoles de unos 40 años, tenía en vigor una orden de alejamiento que le impedía acercarse a María Dolores Correa, una ex guardia civil de 47 años con quien mantuvo una relación a la que ella decidió poner fin. Prueba de aquella ruptura fue que Mariló, como le llamaban sus amigos, le denunció por amenazas en diciembre de 2015. Fuentes de la investigación hablan de que se trató de fuertes amenazas, incluso de muerte (sin violencia física) porque no quería que la relación acabara, y que por ello él llevaba un dispositivo de localización por GPS. El pasado martes, la mujer apareció muerta en extrañas circunstancias en un ático de Gandía (Valencia). Estaba tapada con una toalla y con una bolsa de plástico cubriéndole la cabeza. Su hermana había denunciado días antes su desaparición. También la víctima tenía un dispositivo de localización, pero se lo había dejado en casa cargando.

A Mariló la encontraron muerta en un ático de Gandia -municipio donde ella no residía- que había sido alquilado por el detenido. Fue el dueño del piso el que la encontró después de no saber nada durante días de  la persona que le había alquilado el piso. Desde ese momento comenzó una investigación para esclarecer la extraña muerte. La Delegación del Gobierno la contabiliza como un caso de violencia machista, pero los investigadores han sido cautos hasta el final. La Policía Nacional confirmaba pasadas las siete de la tarde de este jueves que a José Luís S. G. se le acababan de leer sus derechos tras atribuirle un presunto delito de homicidio. Todo apunta a que ella murió por asfixia. Hasta entonces, solo pesaba sobre él las acusaciones de quebrantamiento de condena. Él niega cualquier responsabilidad de la muerte de la ex guardia civil. 

Mariló Correa había sido agente de la Guardia Civil hacía años. Se dedicaba a asuntos de investigación. No solía llevar uniforme. Hace más de diez años que pidió la baja del cuerpo, al parecer, por una enfermedad asociada a algún tipo de depresión o por la presión del trabajo. Pero aún mantenía relación con algunos agentes hasta el punto de dejarse ver por la Comandancia algún que otro día para saludar y quedar con sus antiguas compañeras.  

Ella había estado casada con un vecino de El Perelló, cerca de Sueca (Valencia), relación de la que tuvo dos hijos y que, al parecer, había retomado recientemente. Hacía unos años que había conocido a José Luís S. G. a través de las redes sociales y ambos habían iniciado una relación. De hecho ella había pasado una temporada con él en Móstoles. La relación se rompió en diciembre de 2015 y acabó con una denuncia por amenazas y con una orden de alejamiento que todavía estaba en vigor, impuesta por un juzgado de Sueca. Él no quería dejar la relación. No hubo denuncia de agresión física por parte de Mariló. 

No se sabe bien el por qué, pero los hechos demuestran que él se saltó la orden de alejamiento para ir a Valencia y que ella acudió a verle a Gandia. Algunas fuentes apuntan que no había sido la primera vez que habían quedado.

LA CLAVE DEL GPS

A José Luís S. G. le detuvieron en Móstoles porque el dispositivo de localización (GPS) que llevaba por esta orden de alejamiento acreditaba que la había quebrantado. También por esta razón se supo que estuvo en el lugar donde apareció el cuerpo de la guardia civil retirada. Ella también tenía un dispositivo, que había dejado cargando en casa. A Mariló la encontraron en el baño. Todo estaba revuelto, como si hubiera habido una discusión. A falta de conocer los detalles concretos de la autopsia, desde la investigación apuntaban a una posible muerte por asfixia.

Él ha declarado que no tiene nada que ver y que se fue del lugar porque se asustó, pero a los investigadores no les cuadró que se asustara y cogiera un coche de vuelta a Madrid, sin avisar a los servicios de emergencias por si había sido un accidente. De hecho, hasta bien entrada la tarde del jueves, sobre él pesaban las posibles acusaciones de quebrantamiento de la orden de alejamiento y de omisión de socorro (si se daba por buena su versión de que huyó por miedo).

Desde la Policía Nacional confirmaban pasadas las siete de la tarde de este jueves que finalmente se le apuntaba como sospechoso de un delito de homicidio por la muerte de María Dolores Correa, dejando más claro así que se trata de una víctima de la violencia machista. Los detalles de la autopsia todavía no han trascendido.

LA MUERTE DE GLORIA AMPARO

Horas antes de que encontraran muerta a Mariló Correa, otra mujer moría en Valencia tras caer desde una altura de un cuarto piso por el hueco de las escaleras en un inmueble situado en la avenida Tres Cruces de esta ciudad. Se trata de Gloria Amparo Vásques, una mujer colombiana de 48 años. La Policía Nacional detuvo por esta muerte a un hombre que vivía en el tercero de esa finca y con quien mantenía relaciones esporádicas, según dijo. El detenido tiene antecedentes por agresiones machistas pero con respecto a otra mujer. También en este caso él ha negado su implicación. El detenido todavía no ha sido puesto a disposición judicial y la policía maneja la hipótesis de que pudo empujarla por el hueco de las escaleras tras una discusión. 

El Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 4 Sueca (Valencia) ha ordenado prisión provisional comunicada sin fianza para el hombre detenido por la muerte de su expareja, cuyo cadáver fue hallado en una vivienda de Gandía.