Alexis y Gabriela, dueños de Choiva Café

Alexis y Gabriela, dueños de Choiva Café Quincemil

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De huir de Venezuela a abrir una cafetería en Santiago: "La gente aquí es de disfrutar"

Debido a la crisis que atravesaba su país, Gabriela y Alexis huyeron de Venezuela y, tras una pequeña estancia en Chile, llegaron a Santiago para abrir Choiva Café, un café-bar donde fusionan sabores venezolanos y gallegos. Fue un proceso "largo", pero han creado "la mejor experiencia, la más bonita que hemos tenido: compartir con la gente y darles un buen trato"

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Gabriela y Alexis llegaron a Santiago de Compostela hace cuatro años. No fue un camino fácil, tuvieron que huir de Venezuela con una primera estancia en Santiago de Chile y luego viajaron hasta Madrid. Desde la capital española viajaron hasta la capital gallega y el 1 de febrero abrieron la cafetería Choiva Café, en el número 3 de la rúa de Aller Ulloa.

Fue un proceso "un poquito largo", "pero lo que me impulsó fue tener a mis dos hijos", relata Gabriela. Dada la incompatibilidad para conciliar los horarios con su marido Alexis para el cuidado de sus hijos, el matrimonio se lanzó a abrir este local. Gabriela tuvo un pequeño emprendimiento en Chile de decoración de cumpleaños y otros eventos; señala que buscaba implantarlo en Compostela, "pero vi que eso no iba a dar resultado".

Para la pareja, Santiago no era totalmente desconocido, "soy una persona muy creyente" explica Gabriela, quien conocía la ciudad por la Catedral. La familia más que instalada en la que ya es su ciudad comenta que "Santiago es encantador, está como todo a la mano. Es una ciudad muy bonita, más íntima y familiar que grandes ciudades, todos nos conocemos".

Una ciudad en la que vio "muchos bares, la gente aquí es de disfrutar", por lo que así empezó la idea de abrir Choiva Café, que buscaba ser un lugar "donde la gente pueda distinguirme" y gracias a las ayudas de la Cámara de Comercio de Galicia se hizo realidad.

Menciona Gabriela que iba a ser totalmente distinto a como está ahora, totalmente rosa, "hasta el café". Localizado en el antiguo Ambitus Veter, el local permaneció cerrado durante siete años, "estaba bastante feo", y el matrimonio se puso manos a la obra para remodelarlo.

Interior de Choiva Café

Interior de Choiva Café Quincemil

Quisieron que Choiva Café tuviese la esencia de Santiago, y el nombre no puede ser más acorde con el tiempo de la ciudad, aunque también viene dado por la canción de Juan Luis Guerra, Ojalá que llueva café. En el interior también destacan los colores tierra, "Santiago es verde, es tierra, tiene un color bastante característico con el resto de España, para eso hay que aguantar unos cuantos meses de lluvia", dice Gabriela entre risas.

Tapas y una carta con tintes venezolanos

Aunque en un principio buscaban inclinarse más hacia un café-brunch, Choiva Café finalmente es un café-bar, en donde también se sirven comidas y distintas tapas con cada consumición, siempre con una fusión de sabores de Venezuela y Galicia.

Aclara Gabriela que trabajan con productos frescos, "de las mejores calidades", y con comida casera. De hecho el olor de sus bizcochos se puede percibir por todo el local. También con productos de proximidad, como el pan, que viene de una panadería en la que la propia Gabriela trabajó, "nos apoyamos entre todos para que todo tenga rotación", aclara.

Su carta está pensada "para aquellas personas que necesiten un desayuno bien completo", así se pueden disfrutar tostadas con pan gallego (del que Gabriela se declara fan: "aquí en Galicia hay un pan muy rico y muy bueno") con huevo poché, con salmón o de jamón serrano, "la que más triunfa"; también boles de frutas o croissants.

Tostada de Jamón Ibérico de Choiva Café

Tostada de Jamón Ibérico de Choiva Café Cedida

De igual modo, también se pueden degustar raciones. Unos platos más gallegos como el raxo, que lleva "muchos vegetales, aceite de oliva, ajo y pimiento con un toque de salsa de soja y mantequilla al final"; otros más clásicos como los huevos rotos con jamón o las hamburguesas, con cebolla caramelizada casera; y otros venezolanos, como las arepas, también caseras, rellenas de pollo desmechado, carne picada o queso y que Gabriela lleva "toda mi vida haciéndolas".

Acaban de empezar, pero ya piensan incluir más cosas en su carta, ampliando la opción de brunch y también comenzando con el menú del día, donde no faltarán sabores venezolanos, como el pabellón o las empanadas venezolanas.

Explica Gabriela que le ha costado "muchísimo llegar a donde estoy", luchando cada día "por ser extranjera". También por ser mujer y madre, "todavía estamos en un mundo en que prevalece el machismo, entonces una tiene que batallar con eso". Ahora, con Choiva Café y junto con Alexis, asegura la dueña que ha creado "la mejor experiencia, la más bonita que hemos tenido: compartir con la gente y darles un buen trato".