Melani al frente de O Recuncho das Magdalenas
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Estas magdalenas se hacen en el Quinto Pino y triunfan en los cumpleaños y celebraciones de media A Coruña
En O Recuncho das Magdalenas, Melani elabora magdalenas, cookies, brownies y mermeladas caseras que presenta en originales peneiras personalizadas
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Melani hace magdalenas en el Quinto Pino, y no estamos tirando de refranero, sino que el local en el que hornea sus dulces está en Quinto Pino, un lugar que pertenece a la parroquia de Pastoriza, en Arteixo.
“Todo empezó por casualidad”, recuerda Melani. En la empresa en la que trabajaba hicieron un ERE y, de la noche a la mañana, se vio en el paro, con su tercer hijo recién nacido. Su cuñado, que tenía una tienda de ultramarinos en A Coruña, recordó que una vez Melani preparó unas magdalenas y la convenció para que hiciese unas cuantas para vender en la tienda. “A las dos horas estaban todas vendidas. Fue un subidón”, nos cuenta, aún impresionada por aquel comienzo inesperado.
Fue entonces cuando comenzó a vender sus magdalenas por los bares, de forma algo precaria, hasta que la fortuna volvió a llamar a su puerta. Una clienta de uno de esos bares, que trabajaba en Zara, preguntó quién hacía aquellas deliciosas magdalenas porque quería comprar unas para su cumpleaños. Y ese fue el empujón que necesitó para crear O Recuncho das Magdalenas.
“Cuando me puse de forma más profesional tuve claro que, además del sabor, quería cuidar mucho la presentación. Fue entonces cuando se me ocurrió presentarlas en peneiras”, unos tamices con malla que originalmente servían para cribar alimentos.
Una de las cestas personalizadas del negocio
Y la idea triunfó: repostería casera con artesanía. El siguiente paso fue personalizarlas y poner nombres, motivos, colores… Cada ocasión, una decoración diferente. Cumpleaños, nacimientos, bodas, celebraciones familiares o fechas señaladas sirven de excusa para adaptar cada peneira. Melani combina los dulces con pequeños detalles decorativos y juega con la presentación para que no haya dos encargos exactamente iguales. La parte estética se ha convertido así en una de las señas de identidad de su trabajo.
“Hay días, como el 8M, en los que puedo hacer hasta 600 magdalenas, y en fiestas como Navidad solo salgo del obrador para dormir”, nos explica Melani, que no lleva la cuenta de las magdalenas que hace al año, pero tiene claro que se cuentan por miles.
De chocolate, multicereales, de almendra… pero las que más triunfan son las tradicionales
“Las que más me piden son las tradicionales, que llevan huevo, harina, naranja, aceite de oliva y pepitas de chocolate”, nos explica. Pero también hace magdalenas de chocolate, multicereales, con semillas, de almendra… y, por la inquietud que vemos en su creadora, estamos seguros de que más pronto que tarde habrá nuevos sabores.
También hace cookies, brownies, galletas de mantequilla y mermeladas. “De kiwi, de fresa, de ciruela negra… pero me tiene que encantar el resultado. Hice unas que no me gustaron mucho y las regalé”.
A la hora de pedir, Melani prepara peneiras de seis tamaños diferentes, desde pequeñas de 18 centímetros hasta las más grandes. En ellas se pueden preparar diferentes combinaciones: magdalenas con galletas, brownies, flores secas o mermeladas.
De aquel primer encargo para la tienda de su cuñado a un obrador propio en Quinto Pino han pasado muchas magdalenas. Melani sigue haciendo prácticamente todo de forma artesanal y a pequeña escala, aunque haya jornadas en las que tenga que contar la producción por cientos. Y, de momento, las tradicionales siguen mandando.