Una ración de pulpo en un restaurante.

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Las pulpeiras de A Coruña se anticipan a la veda: "Compramos en invierno y lo almacenamos"

El sector afronta dos meses de parón con preocupación en la lonja y estrategias de previsión en la hostelería

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A Coruña entra de lleno en la veda del pulpo desde este 1 de mayo, un parón de dos meses acordado entre la Xunta de Galicia y el sector pesquero que busca garantizar la reproducción de la especie y su sostenibilidad.

La medida llega tras una campaña con buenos datos globales en Galicia, pero con una realidad muy distinta en la ciudad, donde la escasez y el encarecimiento del producto han marcado los últimos meses.

Los datos de la Consellería do Mar reflejan un balance positivo en el conjunto de la comunidad, con cerca de 1.327 toneladas descargadas y 14,75 millones de euros facturados, mejorando los registros del año anterior. Sin embargo, en la lonja coruñesa el escenario ha sido bien diferente. Juan Carlos Currás, su presidente, alerta de un desplome notable en las capturas.

"Desde enero apenas llevamos unas 30 toneladas, es un descenso del 60% o 70%", explica, subrayando que la falta de pulpo en el mar está detrás de esta caída.

La consecuencia directa ha sido un incremento de precios que ya se percibe en toda la cadena. "Veníamos de medias de siete u ocho euros el kilo y ahora estamos en torno a los 10 euros", señala Currás.

Una subida que, según apunta, no tiene una solución sencilla a corto plazo. "Ya se aplicó una veda más larga el año pasado para intentar recuperarlo, pero influyen muchos factores, sobre todo el cambio en la temperatura del agua", añade.

En este sentido, advierte de que el pulpo "ha emigrado hacia el norte" y confía en que el regreso de aguas más frías favorezca su vuelta a Galicia.

Las pulpeiras aprenden a anticiparse

Frente a esta incertidumbre en el mar, las pulpeiras han aprendido a anticiparse. El impacto de la veda en este sector es menor, pero no inexistente, y la clave está en la planificación.

Gorka, de Pulpeira de Melide, lo explica con claridad: "Las vedas no afectan porque el pulpo siempre es congelado, hay que congelarlo sí o sí".

En su caso, el abastecimiento se realiza con meses de antelación. "Compramos en invierno, que es cuando el producto es mejor, y lo almacenamos. Nuestro proveedor ya nos lo congela directamente", detalla.

Esa previsión es, precisamente, la principal herramienta para capear la escasez. "Al no trabajar con producto fresco, podemos mantener la actividad sin problema durante la veda", añade Gorka, aunque reconoce que la situación general del mercado sí termina influyendo: "Otros productos sí se ven más afectados, pero en el pulpo tenemos esa ventaja".

Una estrategia similar sigue Carmina, de Pulpeira de Lola, que también apuesta por asegurar el suministro con antelación. “Yo compro a principios de enero y así ya tengo producto para todo el año”, explica.

Este sistema permite a estos negocios mantener su oferta incluso en momentos de parada biológica, aunque depende directamente de la capacidad económica para hacer acopio previo y del espacio de almacenamiento.

Desmontando mitos: no todo el pulpo procede de Galicia

Desde Frigoríficos Arcos, firma con raíces en la tradición pulpeira de O Carballiño y más de cien años de historia, sitúan la actual veda del pulpo en Galicia en un contexto mucho más amplio. "El pulpo de Dajla es hoy el que abastece a la mayoría de pulperías gallegas", apunta uno de sus responsables, Daniel Arcos, destacando que en esa zona "se pueden alcanzar cifras de capturas muy superiores a las de toda la costa gallega en un año".

En este escenario, sostienen que la veda gallega tiene un efecto muy limitado en el mercado real. "En Galicia puedes estar hablando de unas 1.500 o 2.000 toneladas en un buen año, y además hay que seleccionar tallas y calidad, por lo que el volumen útil se reduce mucho", detallan.

Frente a eso, recalcan que en los grandes caladeros internacionales "hay muchísima más cantidad y también una selección muy cuidada". Por eso, insisten, "la mayoría de pulperías no van a notar prácticamente nada", ya que trabajan habitualmente con producto importado. "El pulpo gallego no es el que fija los precios a nivel mundial, los precios vienen marcados por esos otros orígenes", subrayan.

La empresa también incide en desmontar algunos prejuicios habituales entre los consumidores. "Existe la creencia de que el pulpo de fuera es de peor calidad o más barato, y es justo lo contrario", afirman. Según explican, se trata de la misma especie, capturada de forma artesanal y con métodos similares, por lo que "no hay diferencias en sabor, olor o color".

Donde sí se aprecia variación es en la cocción: "El pulpo gallego tiene una merma mayor, mientras que el de estos orígenes ofrece mejor rendimiento", indican. A esto se suma el factor precio: "A día de hoy, el pulpo foráneo puede ser incluso más caro que el gallego", aseguran, lo que desmonta la idea de que se utilice como sustituto por motivos económicos.

Con todo, desde la compañía consideran que la incidencia de la veda será muy puntual. "Puede afectar a restaurantes muy concretos que trabajen exclusivamente con pulpo gallego, sobre todo en zonas de costa o en algunos puntos de España donde se apuesta por ese producto", explican.

Sin embargo, para el grueso del sector, tanto cocederos como pulperías, el escenario se mantendrá estable. "No esperamos subidas de precio ni problemas de abastecimiento", concluyen, insistiendo en que "las cosas se van a mantener igual" pese al cierre temporal de la pesquería en Galicia.

Los mercados, la otra cara de la moneda

Donde la situación se complica más es en los mercados tradicionales, que dependen del producto fresco y de la evolución diaria de los precios. Rebe, placera de la plaza de Lugo, lo resume con crudeza: "Llevo muchos meses sin traer pulpo porque estaba muy caro". Su puesto ha tenido que adaptarse a la realidad del mercado. "Trabajo más la jibia, el calamar o la choupa, el pulpo solo lo vendo cuando está bien de precio", explica.

La tendencia, asegura, no es puntual. "Este año hubo pocos días en los que compensara venderlo, cada vez escasea más", afirma, evidenciando que la veda es solo una parte de un problema más amplio que afecta a toda la cadena de suministro.

Una normativa clara

Durante estos dos meses, la normativa es clara: queda prohibida la captura, comercialización y transporte del pulpo en cualquier modalidad, y las embarcaciones deberán retirar las nasas del mar. Una pausa que, desde la administración, se considera imprescindible para asegurar el futuro del recurso.

De cara a la próxima campaña, que arrancará el 1 de julio, el nuevo plan introduce cambios relevantes, como la limitación de la pesca accesoria por primera vez. El objetivo es reforzar la protección del pulpo y evitar una sobreexplotación que agrave la situación actual.

Mientras tanto, en A Coruña, el sector se mueve entre la preocupación y la adaptación. Las pulpeiras resisten gracias a la previsión y al producto congelado, las plazas ajustan su oferta y la lonja mira al mar con incertidumbre, esperando que las medidas adoptadas permitan recuperar una especie esencial en la identidad gastronómica gallega.