Javi, propietario de la Parrillada Barral.
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El restaurante de Coirós (A Coruña) donde paran los autobuses Oporto–París para comer chuletón
Nos vamos a Coirós para conocer Parrillada Barral, un restaurante que combina tradición y producto gallego con un chuletón espectacular y recetas familiares
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Javi nos recibe en la puerta de su restaurante, en Coirós, a mediodía, el único momento de la jornada en el que el local está relativamente tranquilo. "Luego viene el autobús a las 13:00 y tenemos que prepararlo todo".
Se refiere al autobús interlineal que recorre cada día el trayecto Oporto–París y que para a comer en Parrillada Barral a esa hora. El de vuelta (París–Oporto) hace lo propio a las 15:00. Sin duda, los responsables han sabido elegir un buen lugar para coger fuerzas antes (y después) de la travesía.
Parrillada Barral abrió hace casi cincuenta años en un edificio centenario que anteriormente acogía un mítico salón de baile de la zona, el Niza. "Mi padre se marchó a trabajar a Alemania y, cuando volvió, vio posibilidades en este local y montó una de las pocas parrilladas del entorno", nos cuenta.
Desde entonces, Javi ha intentado cambiar lo menos posible para mantener la esencia de aquella parrillada que montó su padre en los años ochenta. De hecho, muchas de las recetas de su pequeña, pero cuidada carta, siguen siendo las de entonces, como los callos, la carne asada o el jarrete.
Eso sí, en Parrillada Barral hay un protagonista absoluto: el chuletón de ternera gallega.
La carne como protagonista, pero con muy buenos secundarios
Como decimos, el chuletón que prepara Javi en la parrilla es la receta que acapara todas las miradas del restaurante. El plato no tiene un misterio aparente: chuletón, brasas y sal. Servido con patatas fritas y pimiento de piquillo.
Eso sí, hay que saber hacerlo, y Javi le tiene pillado el punto exacto a una carne tierna, sabrosa y potente, con el exterior crujiente y el interior extra jugoso. Una delicia.
El chuletón de ternera gallega de Parrillada Barral.
Pero lo realmente sorprendente (para bien) de este restaurante de Coirós es que, lejos de quedarse ahí, han perfeccionado el resto de los platos de la carta con algunas propuestas que merecen tanto la pena como su carne.
Su guiso de pulpo, almejas y langostinos es un auténtico espectáculo, un plato difícilmente mejorable. Está elaborado con la salsa marinera que preparaba la madre de Javi y el resultado es un guiso reconfortante y ligeramente picante… fundamental tener una barra de pan a mano para que no quede ni una gota de salsa.
También sorprende su vieira, un mar y montaña que se elabora con una patata trufada y una loncha de jamón pasada por el horno, o un riquísimo bacalao, que compran a El Barquero, una marca de bacalao de alta gama, y que suelen preparar al pilpil o en la propia parrilla.
Y, como colofón, os recomendamos su torrija, con chocolate blanco y helado de yogur, o su sabrosa tarta de queso de parmesano.
La Parrillada Barral es uno de esos restaurantes familiares (junto a Javi trabajan su mujer, Paula, y su hermano, José) que han sabido mantener la herencia del negocio y adaptarla a los tiempos actuales, a base de trabajo, talento y mucha cocina. Muy recomendable.