El exterior del restaurante Alma, ubicado en María Pita
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Un restaurante de María Pita, en A Coruña, busca nuevo dueño: "Si el tiempo falla, las ventas bajan"
El restaurante continúa en funcionamiento y afronta ahora el inicio de la temporada alta, con la llegada del buen tiempo y el aumento del turismo en el centro de la ciudad
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El restaurante Alma, ubicado en plena plaza de María Pita, en el local que anteriormente ocupaba El Pescadito, ha salido a traspaso. El anuncio ya está publicado en el portal inmobiliario Idealista.
El establecimiento lleva dos años abierto bajo su actual gestión, tras asumir el relevo del anterior negocio. "Cogimos el local y pagamos el traspaso, que fue algo elevado, aunque es normal por la zona", explica su propietario, Fadi Ayoub Elías.
Sin embargo, la puesta en marcha no fue sencilla. "Cuando entramos había muchas cosas que arreglar. Entre el traspaso y todas las reformas, tardamos más de dos meses en poder abrir", señala.
Un negocio marcado por la estacionalidad
A pesar de la buena ubicación, el negocio ha acusado especialmente la estacionalidad y las condiciones meteorológicas. "Desde octubre de 2025 hasta este marzo de 2026, la situación fue complicada. Aquí trabajamos mucho con la terraza, y cuando el tiempo no acompaña, se nota muchísimo", afirma.
El propietario apunta también a otros factores que afectaron a la actividad en los meses de invierno, como la instalación de casetas navideñas en la zona, que, según indica, redujeron el flujo hacia los restaurantes del entorno.
Con todo, destaca que el local funciona bien en temporada alta y que el enclave sigue siendo uno de sus principales atractivos. "El sitio es muy bueno. En verano la terraza está siempre llena y ahora, con la llegada de cruceros, vuelve a haber mucho movimiento", explica.
De hecho, asegura que en las últimas semanas la actividad ha repuntado, con grupos organizados y clientes vinculados al turismo. "Ayer mismo tuvimos el local a tope", señala.
El establecimiento cuenta con dos plantas totalmente equipadas, cocina lista para operar y una terraza amplia, lo que permite, según el propietario, empezar a trabajar "desde el primer día". "Está todo arreglado, todo listo. Es coger la llave y entrar", resume.
Pese a la decisión de traspasar el negocio, insiste en que no tiene prisa por cerrar la operación. "No tengo prisa. Si sale, sale, y si no, seguimos trabajando", afirma.
Mientras tanto, el restaurante continúa en funcionamiento y afronta ahora el inicio de la temporada alta, con la llegada del buen tiempo y el aumento del turismo en el centro de la ciudad.