Mari Ventureira cocinera del mesón A Tixola de A Coruña

Mari Ventureira cocinera del mesón A Tixola de A Coruña Quincemil

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El mesón de A Coruña del que no te puedes ir sin echarle el diente a su oreja a la plancha

Situado en la cara menos conocida de la Franja, el mesón A Tixola lleva casi 30 años ofreciendo a sus comensales raciones caseras preparadas con mucho mimo

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En la esquina de la calle de la Oliva con Florida, en A Coruña, en una de las zonas menos transitadas de la Franja, se encuentra el mesón A Tixola, un local que lleva casi tres décadas apostando por la cocina tradicional como bandera. Sus raciones caseras y, especialmente, su oreja de cerdo crujiente a la plancha se han convertido en una de sus principales señas de identidad.

Mari Ventureira es la cocinera que lidera los fogones y, también, el alma del restaurante. "Llevo trabajando en hostelería desde los 13 años", cuenta a Quincemil. La coruñesa, que regenta el negocio con su marido, Manolo, explica que A Tixola se gestó en el barrio de Monelos, donde ambos tuvieron otro restaurante en el que se servían platos de comida más alejados del concepto actual que tienen de raciones.

"Cambiamos la carta para adaptarnos a lo que ofrecían los locales de esta zona. Hace 30 años había muchísimos más locales, la gente fue cerrando y se fue jubilando", recuerda.

En A Tixola están orgullosos de poder decir que ofrecen a los comensales "comida casera y tradicional" con una carta en la que no pueden faltar raxo, pulpo, chipirones, navajas, vieiras del Pacífico y calamares. "Los domingos hago callos por encargo", dice Mari.

Su plato estrella

Sin embargo, si por algo es conocido este mesón es por la oreja. Un plato que la cocinera lleva preparando unos ocho años y que llegó como un experimento que se quedó por su éxito: "La hacemos con aceite de oliva y pimentón y, la verdad, sale muy bien".

Entre sus postres, Mari destaca su flan, aunque también tienen tarta de almendra, de crema de orujo y de queso. En cuanto a vinos, la oferta no se queda atrás y Manolo trata de ofrecer a sus clientes toda una amplia variedad de vinos tanto gallegos como nacionales, desde albariños hasta riojas.

Comer en A Tixola puede costar entre 15 y 20 euros por cabeza. Mari explica que la gente suele compartir varias raciones: "Son raciones muy completas y grandes, que se prestan bien para compartir".

La clientela habitual consiste en personas que llevan acudiendo desde que abrieron y otros que llegan por recomendación de estos. "Hay veces que les digo 'Anda que cuando me jubile' y ellos me dicen '¿Cómo te vas a jubilar tú si no lleváis tanto tiempo?' y cuando les recuerdo que mi hijo tiene ya 26 años y que les llegué a atender estando embarazada, se sorprenden por lo rápido que pasa el tiempo", concluye Mari con una sonrisa.