Raúl Vázquez y Jéssica Taibo
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El bar de A Coruña pionero en el café de especialidad: "Debería llamarse solo café, sin apellidos"
Grand Cru Café tomó el relevo de la histórica bodega La Cantera. Con vistas al Palacio de la Ópera llevan desde 2015 como cafetería. Lo que muchos no saben es que la comida es también uno de sus grandes atractivos
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Raúl Vázquez y Jéssica Taibo ya comercializaban con el café de especialidad cuando casi nadie en A Coruña había escuchado hablar de ello. Conocían todo el proceso de elaboración. Incluso a la persona que estaba detrás de la finca donde se cosechaba el propio grano.
Ellos lo vendían a hosteleros. Pero un día, en 2013, la esquina que da a la rotonda del Palacio de la Ópera, en la calle Ciudad de Lugo, se quedó libre. La Cantera cerraba sus puertas por jubilación y buscaba relevo. El matrimonio vio ahí una oportunidad de oro. Era hora de poner a prueba todo lo que sabían sobre café. "Fuimos los primeros en servir café de especialidad en A Coruña", cuenta Raúl.
Nunca quisieron llevar ese sello como bandera. "El café de especialidad debería llamarse simplemente café, sin apellido", asegura Jéssica. Para ellos, la diferencia no está en el nombre, sino en el origen, en la ausencia de defectos del grano, en el respeto al producto y a las personas que lo cultivan.
Un café comercial ronda los 50 o 60 puntos de calidad; uno de especialidad supera los 85. Pero en La Cantera nunca hubo discursos grandilocuentes: aquí el café se bebe con naturalidad, como debe ser.
El local que hoy ocupa Grand Cru Café La Cantera tiene historia. Abrió en 1953 como una pequeña abacería de barrio, más tarde se transformó en bodega especializada en vinos de El Bierzo —bajo el nombre de La Cantera, que a día de hoy aún lo conservan—.
Nunca dejó de tener actividad hasta que Raúl y Jéssica asumieron el relevo. La reforma fue larga y dura. Cogieron el local en 2013 y no abrieron hasta 2015: "Lo dinamitamos", ríe Jéssica. El objetivo estaba claro: que pareciese un lugar que llevaba abierto toda la vida, aunque se hubiese hecho nuevo desde los cimientos.
Desde 2015, el café es la bandera, pero no la única. Grand Cru también es cocina. Y es que Jéssica, además de experta en café, también es la tercera generación de cocineras de su familia. Con descendencia uruguaya, sus platos tienen herencia italiana: canelones, tuco, carbonara y muchas recetas de abuela, sin dejar de lado los callos, que mantuvieron de los anteriores dueños. Pero también trabajan mucha repostería.
Café de mujer
El matrimonio es también pionero en trabajar con cafés de mujeres productoras, mantienen contacto directo con fincas de Latinoamérica, muchas de ellas lideradas por agricultoras que reciben apoyo, formación y un precio justo por su trabajo.
Café a la venta en el local
"Queremos conocer a las personas que están detrás del producto. Ves cómo los proveedores no paran de ganar dinero mientras a quien cultiva le llueve dentro de casa", resume Jéssica. Esa inquietud les ha llevado a convertirse en importadores directos, sin intermediarios. "Estamos siempre en contacto con las fincas con las que trabajamos", añade Raúl.
Ahora, el siguiente paso ya está en marcha: abrir un tostador de café al público, justo enfrente del local, con las tostadoras a la vista de la calle. Un espacio para que cualquiera pueda ver el proceso completo, del grano verde a la taza.