Fuente de Neptuno en la plaza de Santa Catalina.

Fuente de Neptuno en la plaza de Santa Catalina. CGM

Coruña Secreta

Coruña Secreta: el antiguo escudo que esconde una imagen de la Torre previa a su reforma

Una de las fuentes monumentales de la ciudad, que data de finales del siglo XVIII, muestra cómo era el faro antes de la intervención de Giannini

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Es de sobra conocido que la Torre de Hércules es el faro más antiguo del mundo todavía en funcionamiento y que su origen es romano. Menos conocido es el hecho de que la Torre que vemos hoy en día no es la romana, sino el resultado de una reforma llevada a cabo en 1789 por Eustaquio Giannini. Y hoy en día todavía hay un rincón de la ciudad testigo de esa antigua Torre.

En la plaza de Santa Catalina, ubicada al final de San Andrés, una fuente monumental preside el espacio. Se trata de la fuente de Neptuno, erigida aquí también a finales del siglo XVIII con una representación del escudo de la ciudad que ya incluía a la Torre de Hércules, aunque no como la conocemos ahora.

Esta representación muestra un faro con dos torres. El historiador Xosé Alfeirán explica que esta es obra del arquitecto Fernando Domínguez Romay, que diseñó la fuente algo antes del inicio de las obras de restauración del faro romano.

"Non é exactamente como se veía, porque é unha recreación un pouco artística e non unha reprodución fiel, pero si que nos da unha imaxe de como era antes da restauración", explica.

Esta fuente y la Torre como la vemos hoy en día son prácticamente contemporáneas, con la primera comenzando a funcionar solo unos años después del arranque de las obras de reforma del faro, en 1794.

Escudo de A Coruña con la antigua Torre de Hércules en la fuente de Neptuno de la plaza de Santa Catalina.

Escudo de A Coruña con la antigua Torre de Hércules en la fuente de Neptuno de la plaza de Santa Catalina. Carmen G. Mariñas

En esta representación se puede ver una torre que en su parte superior tiene dos pequeños torreones que iluminaban la entrada del puerto y que se colocaron 1684 siguiendo la reforma del duque de Uceda, cuando la Torre de Hércules recuperó su función de faro.

Ya a finales del siglo XVIII, el ingeniero militar Eustaquio Giannini proyectó la restauración de la Torre dándole el diseño actual y cubriendo los restos romanos, lo que permitió conservar el faro. Esta intervención aumentó además su altura hasta los 55 metros, frente a los 34 metros del faro romano.

Mirando al escudo de la fuente, también se distingue una franja inclinada que representa el trayecto que seguía la rampa romana hacia la cúspide del faro y bajo él, se intuye una calavera que representa la cabeza de Xerión desde el siglo XVI, y también unas vieiras, cuyo número en el escudo fue variando a lo largo de los años y reflejaban inicialmente el paso del Camino de Santiago por la ciudad.

Además de por el escudo, la iconografía de la propia fuente alude a la ciudad. Alfeirán indica que representa a "Neptuno, o deus do mar, como protector da cidade da Coruña como cidade marítima e portuaria". También se pueden reconocer en ella unos leones, en alusión a Hércules.

Una A Coruña en expansión

A finales del siglo XVIII, cuando se construyó esta fuente, esta destacaba en la plaza junto a edificios que no superaban las dos plantas.

"Daquela luciría moito máis. Hoxe está máis agochada", indica el historiador. Aunque entonces A Coruña todavía era una ciudad pequeña, tenía una gran actividad debido a su puerto y que estaba "no seu momento de esplendor".

De la misma época data la fuente de la Fama, ubicada en la plaza de San Andrés, o las Casas Paredes situadas en la Marina, algunos ejemplos de actuaciones que daban muestra del buen momento comercial de la ciudad.

"Anunciaban o esplendor desta cidade portuaria, pequena pero comercial, vinculada a América como cidade dos buques correos e en plena expansión, xusto no momento do inicio da crise pola Revolución Francesa, de repercusión mundial", añade Alfeirán.

Además, la plaza de Santa Catalina, donde se ubica la fuente de Neptuno, funcionaba antes como mercado. El historiador recuerda que "para un galego a palabra praza ten dobre significado. A xente cando di que vai á praza segue a referirse que vai ao mercado".

Aquí hubo también una ermita dedicada a Santa Catalina, que dio su nombre a la plaza, y que se destruyó seguramente durante el ataque del pirata Drake a la ciudad de A Coruña y que los coruñeses, liderados por María Pita, consiguieron vencer en 1589. En su lugar, durante años, un crucero siguió marcando el lugar donde se levantaba la ermita y que se retiró en 1838.