Imagen de archivo de la acampada en Santiago.
Acampados en el Obradoiro de Santiago se preparan para la lluvia: "La vecindad está volcada"
Unas 130 tiendas permanecen en la praza do Obradoiro y varias ya cuentan con pallets por debajo para evitar que entre el agua
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Llevan tres semanas acampadas en la praza do Obradoiro para exigir "viviendas dignas" y una política acorde a la realidad social. Y ahí seguirán, firmes en sus reivindicaciones, pese a que la lluvia hará acto de presencia en Santiago de Compostela esta semana.
"Levamos case unha semana preparándonos para as choivas porque a semana pasada xa orballou un pouco", explican fuentes del Sindicato da Vivenda de Compostela. Las personas acampadas han reunido varios pallets para colocar debajo de las tiendas y disponen, además, de carpas para cubrir las zonas comunes.
La lluvia será incómoda, pero no les impedirá seguir adelante con sus demandas y con las actividades que organizan semana a semana. "Preocúpanos se se produce algunha treboada forte, pero por agora non hai previsión de días de moito vento. Para estas choivas estamos ben preparadas, sobre todo polos pallets, porque ter que enfrontarte á choiva é molesto pero ter o chan mollado é outra historia", explican las mismas fuentes.
Alrededor de 130 tiendas permanecen en la praza do Obradoiro, a donde los vecinos de la ciudad han acercado diversos útiles que les puedan servir de ayuda. El sindicato no prevé que el número de tiendas aumente, ya que actualmente tienen buena rotación de personas para ocupar el espacio y que todos ellos puedan "ir a traballar, estudar ou coidar das familias".
El apoyo a la concentración ha aumentado considerablemente desde que, durante la madrugada del 30 de septiembre al 1 de octubre, los jóvenes se trasladasen desde la Intermodal a la praza do Obradoiro. Alrededor de medio centenar de tiendas comenzaron esta protesta a principios de mes, y ahora casi triplican el número inicial.
"Queremos que la vivienda deje de ser una mercancía, terminar con el negocio de la vivienda. Esto es lo único que va a solucionar la situación", explicaba el pasado 2 de octubre una de las portavoces el grupo, Eirena Souto, que añadía: "Vamos a seguir luchando para caminar hacia todas las mejoras de nuestras condiciones de vida que consideramos imprescindibles".
Manifestación
Muchos de los acampados participarán el próximo domingo en la manifestación convocada en Santiago, al igual que en las otras ciudades gallegas, contra la "represión policial" ocurrida ayer en A Coruña. La concentración comenzará a las 12:00 horas y ha sido impulsada por el BNG, Galiza Nova, CIG y Erguer.
El Sindicato da Vivenda de Compostela, por su parte, trabaja de cara a la huelga general del próximo 11 de noviembre. El parón, convocado en toda España, busca visibilizar la demanda de la ciudadanía para tener salarios dignos y la necesidad de frenar la especulación inmobiliaria.
Más allá de eso, las personas acampadas en Santiago han organizado diversas actividades como coloquios y conciertos al mismo tiempo que mantienen las asambleas diarias para garantizar el funcionamiento de la acampada. "Toda a veciñanza está moi volcada", añaden fuentes del sindicato, agradecido por la gran cantidad de artículos que los residentes en la ciudad donan.
La acampada de Vigo
La acampada en Vigo suma ya 60 tiendas en las que pernoctan entre 30 y 40 personas a diario pese a la lluvia. A estas personas, hay que sumar las que se suman para participar en las asambleas y actividades.
"El campamento funciona prácticamente como una sociedad en miniatura, con diferentes comisiones que desarrollan distintas tareas establecidas por la asamblea. Así, por ejemplo, la comisión de alimentación se encarga de dar el desayuno, la comida y la cena a todos los participantes, mientras que la de logística gestiona la infraestructura de la acampada", explican en un comunicado.
El colectivo cuenta con diversas normas de convivencia para garantizar su mejor coexistencia con el entorno, como la prohibición de consumir alcohol u otras drogas. Los manifestantes, además, cuentan con una comisión de seguridad que se encarga de hacer guardias para protegerse de agresiones como las sufridas en los últimos días.