La Casa da Xuventude en Santiago.

La Casa da Xuventude en Santiago. Quincemil

Santiago

El incierto futuro de la Casa da Xuventude en Santiago: "La vecindad necesita espacios de vida"

El inmueble, levantado en 1984 con polémica incluida por su estética, lleva seis años sin uso y las opciones que se barajan son su rehabilitación o su derribo

Te puede interesar: Así será la Factoría de Salgueiriños en Santiago: sala de conciertos, biblioteca y zona de ocio y deporte

Publicada

El futuro de la Casa da Xuventude de Santiago de Compostela es incierto. Después de que el Gobierno local rechazase seguir adelante con el acuerdo del anterior Ejecutivo, que la proyectaba como sede de la Deputación da Coruña en la ciudad, el inmueble se debate ahora entre dos posibilidades: el derribo o su reforma.

La Xunta de Goberno de Santiago aprobó en los últimos días la redacción del proyecto y la dirección de obra de la Factoría de Salgueiriños, que contará con una sala de conciertos, biblioteca y zona de ocio y deporte. La encargada de dar a conocer esta licitación fue la concejala de Dereitos e Servizos Sociais, Promoción Económica e Xuventude, María Rozas.

"A Factoría de Salgueiriños non é unha alternativa á Casa da Xuventude, é unha proposta que nace das necesidades que temos detectadas na mocidade, e nunha aposta contundente que facemos no Goberno polas políticas públicas de xuventude. En tal caso, se temos que pensar nun antecedente é o actual Centro Xove, non a Casa da Xuventude", señaló la edil.

Este espacio no se destinó durante los últimos años a la juventud, sino que era un centro autogestionado en el que asociaciones vecinales, agrupaciones de personas mayores y otras entidades realizaban actividades. "Non era algo que xestionaramos nin que tivera como público destinatario a xuventude, aínda que teña ese nome pola súa orixe", concretó Rozas.

La propuesta que hay sobre la mesa para la Factoría de Salgueiriños, sin embargo, recuerda inevitablemente a aquella Casa da Xuventude, ubicada en la plaza de O Matadoiro y sin uso desde 2020. El edificio fue levantado en esta ubicación en 1984, después de que se derribase el Matadero Municipal, de 1696.

La Casa da Xuventude, en Santiago de Compostela.

La Casa da Xuventude, en Santiago de Compostela. Quincemil

El arquitecto Severino González fue el encargado de diseñar la Casa da Xuventude, de 1.600 metros cuadrados y concebido como un espacio de autogestión ciudadana. Su estética, condicionada por la forma de cuña de la parcela, generó controversia desde el principio y llegó a ser catalogada de "feísmo arquitectónico".

Varias asociaciones de Santiago mantuvieron el espacio con uso hasta 2020, año en el que la irrupción de la pandemia obligó a su cierre. La Casa da Xuventude, de titularidad municipal, no volvió a abrir y el debate sobre su futuro sigue en vigencia.

El derribo del edificio posibilitaría abrir un acceso amplio hacia el parque de Belvís, precisamente una de las premisas que Severino González buscaba evitar con su diseño, mientras que su rehabilitación dotaría a la capital gallega de más espacio para la realización de actividades.

A Xuntanza, la asociación vecinal de San Pedro, explica que seguramente sea necesario una rehabilitación integral para recuperarlo dado el deterioro que sufre: "O edificio estaba xa degradado pero en uso cando a Xunta o cedeu ao Concello. Logo o tempo pasou e só se fixeron mínimos arranxos, máis ben intervencións de emerxencia para asegurar unha mínima seguridade do edificio".

Casi sede de la diputación

La Deputación da Coruña y el Gobierno local anterior, liderado por el socialista Xosé Sánchez Bugallo, habían llegado a un acuerdo para la reforma del edificio. De esta forma, la Casa da Xuventude sería rehabilitada por el ente provincial, que lo usaría como sede y habilitaría servicios como un auditorio y un coworking.

La reforma, tal y como recuerda el PSOE local, también incluía una intervención para mejorar la integración urbana del edificio en el entorno, uno de los aspectos por los que el inmueble ha recibido más críticas a lo largo de los últimos 40 años.

Este acuerdo, sin embargo, se rompió con el cambio de Gobierno: el BNG está a favor del derribo del edificio. De esta forma, la Deputación da Coruña paralizó el proyecto y busca una nueva sede en Santiago de Compostela.

Casa da Xuventude en sus inicios.

Casa da Xuventude en sus inicios. Estudio G arquitectura.

La diputación ha licitado por 1,1 millón de euros la compra de un inmueble en el que establecerse. El edificio debe cumplir varios requisitos, como estar en una zona céntrica y disponer de espacios para un coworking, la oficina de gestión tributaria de la diputación y un auditorio.

El proceso todavía no ha terminado, a falta de determinar cuál de las opciones presentadas se adecúa mejor a las necesidades del ente provincial. Lo que está claro, en todo caso, es que no será la Casa da Xuventude.

El derribo o la rehabilitación

El debate está candente en el Gobierno local. El BNG defendió durante la campaña para los comicios de 2023 que derribaría el inmueble, una postura que no ha variado con el paso de los años, aunque no hay novedades respecto a cómo o cuándo podría plantearse.

El grupo mayoritario de la oposición, el PP, también defiende la eliminación del inmueble. El portavoz municipal, Borja Verea, se comprometía el pasado mes de febrero a que su "primer decreto, en junio de 2027", sería derribar la Casa da Xuventude.

Los populares proponen crear en su lugar un espacio comunitario, verde y dinámico que funcione como punto de encuentro social. Verea señalaba que esto también permitiría dinamizar la praza de O Matadoiro al conectar el parque de Belvís con el Casco Histórico.

Conexión del Casco Histórico con el parque de Belvís propuesta por el PP de Santiago.

Conexión del Casco Histórico con el parque de Belvís propuesta por el PP de Santiago.

Compostela Aberta, con el BNG en el Ejecutivo de coalición, apuesta por su rehabilitación. Precisamente, María Rozas explicaba durante la presentación de la Factoría de Salgueiriños que el posicionamiento de su agrupación no ha variado: "Sempre defendimos a necesidade de facer unha rehabilitación nese edificio e poñelo a disposición do uso veciñal, e máis tendo en conta a ubicación que ten".

"Santiago de Compostela, e sobre todo a zona histórica, ten poucos espazos municipais. Podería dar un gran uso as asociacións de veciños e as actividades que se fan no barrio de San Pedro e no Ensanche. A nosa proposta sempre será que se rehabilite ese edificio", insistió la concejala de Compostela Aberta.

El PSOE de Santiago, por su parte, señala que la decisión de abandonar el proyecto que el anterior Gobierno local y la Deputación da Coruña habían cerrado supuso la pérdida de más de un millón de euros destinados a rehabilitar el edificio, así como el compromiso del ente de asumir durante 25 años los costes de mantenimiento y conservación.

"Era unha oportunidade para garantir a conservación dun edificio que hoxe se está deteriorando", afirmaba a principios de febrero la socialista Marta Abal, que criticó al Ejecutivo local por no haber presentado una propuesta alternativa.

"Hai que pensar tamén que é un lugar moi sensible no patrimonial e que debe respectarse o caracter traseiro e pechado do parque de Belvís"

Asociación A Xuntanza

La asociación vecinal de San Pedro señala que la decisión de paralizar en 2015 el derribo de la Casa da Xuventude les dio la razón. "No noso barrio moitas persoas teñen que aceptar a contragusto decisións sobre a rehabilitación das súas vivendas porque hai que axustarse á lei, así que o concello ten que dar exemplo", indican fuentes de la entidad.

"Hai que pensar tamén que é un lugar moi sensible no patrimonial e que debe respectarse o caracter traseiro e pechado do parque de Belvís; isto desbota o proxecto presentado polo goberno do PP que propoñía construír unha especie de pasarela de granito. Tampouco vimos con bos ollos o proxecto do BNG porque non solucionaba ningun dos problemas do parque", indica A Xuntanza.

Los vecinos reivindican su importancia

Fuentes de A Xuntanza explican que una vez paralizado el derribo en 2015, se le dio un uso a un local muy necesario: "Así se veu naquel tempo pois o usaron moitas entidades do barrio e da cidade, xente nova e tamén maiores, para actividades regulares e para eventos puntuais".

Un proyecto autogestionado que sacaron adelante grupos de trabajo que se encargaban de abrir las instalaciones, limpiarlas, organizar el calendario... "O mais chulo de todo eran os bailes organizados por un grupo de persoas maiores todos os domingos", rememoran los vecinos de San Pedro, que señalan que "é evidente" que este espacio con salas amplias y horarios distendidos es necesario.

Y es que los residentes del barrio echan de menos un local en el que poder hacer actividades de asociaciones y colectivos de todo tipo, similares a las desarrolladas en cualquier Casa da Cultura de los concellos más rurales. Además, piden que los horarios sean amplios: "A vida asociativa non comeza moitas veces até as 20:00 horas ou se desenvolve sábados e domingos".

"Para que a cidade estea viva e a cidadanía poda facer cousas ten que haber espazos que faciliten e non desanimen"

Asociación A Xuntanza

A la limitación horaria, A Xuntanza añade la dificultad que tienen aquellos que no forman una asociación o entidad "legal" para acceder a un local de CSC. Un ejemplo es el colectivo de ganchilleiras de San Pedro, que llegó a usar la Casa da Xuventude. "Para que a cidade estea viva e a cidadanía poda facer cousas ten que haber espazos que faciliten e non desanimen", indican los vecinos.

Precisamente, consideran que para que este espacio funcione podría aplicarse un modelo similar al de la Casa das Asociacións de Manolo Portas: una instalación que acoge y acompaña al tejido social y asociativo, que ofrece espacios para reunirse y para sus actividades. Este proyecto se encajó en la red de CSC y perdió su sentido inicial.

A Xuntanza defiende que la Casa da Xuventude funcionó bien con la autogestión, aunque se podrían valorar fórmulas mixtas. En todo caso, los vecinos piden que sea un lugar que acompañe al tejido social de la zona norte y este de la ciudad histórica, envejecida y con una gran presión turística.

"A veciñanza precisa espazos de vida e encontro, que axuden a coñecerse e recoñecerse nunhas ruas que nalgúns momentos do ano son moi hostís. Sería lindo ter un sitio non só para que bailen as persoas maiores senón tamén no que unhas familias podan organizar unha tarde de xogos en común un día de choiva", indican fuentes de la entidad vecinal.

¿Qué proponen los vecinos?

Representantes de los vecinos de San Pedro explican que la decisión de derribar el edificio partía "do concepto equivocado" de que era preciso abrir o parque de Belvís, que dispone de numerosas entradas "inaccesibles, abandonadas e non sinalizadas" que sería preciso arreglar: ellos entienden este espacio verde como una unidad desde O Matadoiro hasta la avenida de Lugo.

En esta visión entra también la gran afluencia de turistas de Santiago, frente a los que miembros de la directiva de la entidad vecinal pide la protección del parque: "Porque imos meter grupos de peregrinos a xantar alí, teleféricos...? Mellor deixar todo como está".

"Finalmente, hai que ter en conta que a praza do Matadoiro e a ribeira do rego do Cancelón son zona onde se asentaron antigas curtidorías, cos seus píos ao aire libre. É xa que logo, territorio de enorme potencial arqueolóxico", indica A Xuntanza, que señala que se podría poner en valor con un espacio en la propia Casa da Xuventude, que también acogería actividad social, una cafetería, baños públicos y un acceso al parque por la planta baja del inmueble.

"É un exemplo típico da arquitectura brutalista, un dos primeiros edificios plenamente accesibles construídos en Galicia e das primeiras iniciativas de construción por parte do goberno galego. Non debería extrañar que acabe catálogado"

Asociación A Xuntanza

Una propuesta que los vecinos ponen sobre la mesa para que el edificio tenga un futuro digno evitando su desaparición. La entidad rechazó la propuesta del Gobierno local al inicio del mandato y paralizó, junto al tejido social de la Casa da Xuventude, su demolición hace 10 años. Considera que el debate es superficial: "Todo se resume en que hai que tiralo porque é feo".

La entidad apela a que reflexionar seriamente sobre el futuro de un edificio, las necesidades que puede cubrir y qué implican para el barrio de San Pedro las posibilidades que hay sobre la mesa. Lo hace antes de reivindicar la importancia que el inmueble tiene con una conclusión:

"É un exemplo típico da arquitectura brutalista, un dos primeiros edificios plenamente accesibles construídos en Galicia e das primeiras iniciativas de construción por parte do goberno galego. Non debería extrañar que acabe catálogado. Tampouco nos debería parecer raro que se modificara o seu aspecto exterior (cor, xanelas) por canto non seguen o proxecto orixinal".