Acceso al cementerio de Serantes.
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Inician en Ferrol los trabajos de exhumación de la fosa de Serantes para recuperar represaliados
El proyecto busca localizar, identificar y devolver a sus familias los restos de las víctimas asesinadas entre 1936 y 1942
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El cementerio parroquial de Serantes, en Ferrol, ha sido este martes escenario del inicio de los trabajos de cata arqueológica e investigación histórica que buscan exhumar e identificar los restos de las personas represaliadas durante el golpe de Estado de 1936 y la dictadura franquista.
La actuación, enmarcada en un convenio entre la Diputación de A Coruña y el grupo de investigación Histagra de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), cuenta con una subvención de 150.000 euros del Ministerio de Memoria Democrática.
El presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, destacó durante su intervención en el acto de apertura que se trata de una labor "encomiable" que busca "poner en valor una memoria democrática que requiere fortalecerse".
Formoso, según recoge Europa Press, subrayó que el objetivo es "no dejar atrás ningún recuerdo vivo sin resolver" y recordó que se estima que en esta fosa reposan unas 197 personas con nombres y apellidos y con familias que esperan recuperar la referencia física de sus seres queridos: "bisabuelos, abuelos, padres, amigos o hermanos".
"Esta labor de Histagra, con el apoyo económico de la Diputación, en investigaciones como las de Beira, Carral, o Boixaca y ahora Serantes, pretende, de manera callada, discreta y respetuosa, no estar anclados en el pasado, pero tampoco dejar el pasado sin intentar resolverlo", afirmó Formoso, que agradeció la "seriedad y solvencia" del equipo científico.
"Historias de valentía"
Por su parte, la diputada de Derechos Civiles, Sol Agra, subrayó la complejidad de la intervención en Ferrol debido a los "muchos movimientos" que ha sufrido el cementerio a lo largo de los años.
Agra insistió en la importancia de recuperar no solo los cuerpos, sino también "las historias de valentía de todas aquellas personas que murieron por los valores democráticos que hoy defendemos".
"En Galicia no hubo una guerra, no hubo una batalla, sino una represión fortísima. Aquí en Ferrol hubo asesinatos de más de 20 personas con juicios de guerra falsos, y muchos militares fueron fusilados por mantenerse leales a la República", recordó.
El catedrático de Historia Contemporánea de la USC y director científico del CISPAC, Lourenzo Fernández Prieto, planteó la pregunta que guía la investigación: "¿Por qué tuvieron que matarlos?".
Una cuestión, dijo, "histórica, democrática y de derechos humanos desde el siglo XXI". Fernández Prieto agradeció la presencia de las familias y la colaboración del párroco y asociaciones, y subrayó que "la democracia no tiene más colores políticos que los de la democracia". Estos muertos son muertos de la democracia".
El profesor recordó que en Galicia, hasta diciembre de 1936, fueron fusiladas más de 2.000 personas, y que la identificación no siempre requiere prueba genética, ya que "hay otros elementos que la permiten". También insistió en que, pasados 90 años, el cementerio ha sido "modificado absolutamente" y que las familias, y a veces la propia democracia, "no siempre estuvieron a la altura", aunque hoy sí se dan las condiciones para "reconocer y atender".
Casi dos centenares de muertos
La investigadora de Histagra, Lucía Santiago Sanmiguel, responsable del estudio histórico sobre la fosa, detalló que las investigaciones previas han elevado el censo de víctimas de las 170-175 estimadas inicialmente hasta 197, gracias al proyecto "Nombres y voces".
Santiago explicó que los trabajos de cata arqueológica permitirán contrastar hipótesis sobre la disposición de los cuerpos, posibles alteraciones del terreno y superposiciones, y que se complementarán con análisis antropológicos, forenses, genéticos y con la historia oral aportada por las familias.
Los trabajos se prolongarán durante esta semana y la próxima, y los primeros resultados se esperan poder comunicar el próximo 9 de septiembre.
El equipo, que integra a historiadores, arqueólogos, forenses y la empresa Tempos, actúa con el objetivo de "enganchar todos los elementos que permitan hacer el trazo de la memoria, la historia, la documentación, la excavación y, en algunos casos, la identificación genética".