Gala Llanos

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Gala Llano, la ingeniera gallega que creó la primera empresa de accesibilidad en Perú: "Jamás te debe frenar el entorno"

Esta empresaria viguesa fundó Safe City en 2015 con el objetivo de facilitar soluciones de accesibilidad "más allá de la discapacidad"

Ahora, con sedes en Lima, Madrid y Vigo, compagina su labor como directiva con el liderazgo de Empresarias Galicia

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Emprendió a miles de kilómetros de casa. Muy lejos de su Vigo natal. Gala Llano, madre de tres hijos, se atrevió en 2015 a fundar su empresa Safe City, en Perú, con el objetivo de acercar medidas de accesibilidad a un país que todavía no ponía el foco en ciertas necesidades a la que en España ya se lleva años dando respuesta.

Ingeniera de Caminos, como su padre, reconoce que "emprender es difícil", pero anima a no rendirse y a no dejarse frenar por el entorno: "Es un trabajo de fondo, un trabajo de perseverancia y de tener claro que lo que vendes es necesario".

Gala, quien también es presidenta de Empresarias Galicia, defiende una accesibilidad que va más allá de poner fin a las barreras a la discapacidad. Y es que, como ella nos comenta, todos en algún momento vamos a necesitar echar mano de estas medidas que facilitan el día a día de toda la sociedad. Solo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor.

Ingeniera de Caminos, has desarrollado una carrera muy vinculada a la accesibilidad. ¿Cómo nació ese interés por este ámbito y qué te llevó a convertirlo en tu proyecto de vida?

Yo había trabajado muchos años en temas de carreteras, en temas de conservación y de infraestructuras y de seguridad vial. Y cuando me fui a vivir a Perú trabaja en temas de carreteras y allí me di cuenta de que. pese a estar un momento de importante crecimiento económico -crecía al 8% anual- no tenía las mismas comodidades en materia de accesibilidad que tenemos en España. Yo, además, en ese momento tenía hijos pequeños y con un cochecito de bebé te encuentras con unas comodidades en España que yo en Perú no me encontraba.

Allí todo el mundo es encantador, pero si tienes una persona con discapacidad cerca, cómo sale de casa, cómo se mueve. La dificultad era a todos los niveles, en el espacio público, en oficinas, en centros comerciales, en todas partes. Uns años después, me decidí a formarme yo, a especializarme con un master a dedicarme a trabajar en ese campo. ¿Y qué pasaba? Que en España somos referentes a nivel internacional en temas de accesibilidad y yo llegaba a un país en el cual yo era extranjera y venía a contar cosas que nadie les había contado. La complicación de intentar vender un servicio que ellos no sentían que necesitasen era importante. Ahí nació la empresa.

Tú emprendiste, además, fuera de casa.

Después nos vinimos a vivir a España y traje la empresa también para aquí. Entonces tenemos sede en Lima, en Madrid y ahora en Vigo.

Siempre se habla de las dificultades a la hora de emprender. Entiendo que más todavía fuera de casa. ¿Cómo fue tu experiencia?

Emprender es muy difícil. Es un trabajo de fondo, un trabajo de perseverancia y de tener claro que lo que vendes es necesario.Een mi caso, por ejemplo, no era necesario en ese momento, pero yo estaba segura de que en algún momento en Perú y en general en Latinoamérica se iba a empezar a prestar más atención a las personas con discapacidad. Es una cuestión no solamente de leyes y normativas, sino de justicia social. Tenía claro que tarde o temprano iba a funcionar. En mi caso quería ser la primera. Ya que va a funcionar y esto es una cuestión de perseverancia, yo voy a ser la primera y de hecho fuimos la primera empresa especializada en accesibilidad de Perú. Dificilísimo, pero bueno, yo creo que creyendo en el proyecto y trabajando muchísimo

¿Cuál fue la mayor dificultad con la que te encontraste para levantar y consolidar Safe City?

La principal es que la gente no lo entendía, no entendía para qué. A mí muchas veces me decían: "Es que esto en este país no se hace". Y yo les decía: "claro, no se hace, eso ya lo sé yo, pero se va a acabar haciendo". En ese momento la gente empezaba a viajar, la clase media empezaba a viajar. Años antes había muy poca clase media, había mucha clase baja y un poquito de clase alta. La gente empezaba a viajar y salir del país y ver qué pasaba en otros sitios, y eso ayudaba. Costó al principio, pero luego mis clientes empezaban a ver _ "Mira esto que me está contando esta chica española yo lo he visto cuando he viajado a Estados Unidos o cuando he viajado a Europa". Empezaban a prestar atención.

Trabajáis en 30 países, Según vuestra experiencia, ¿qué diferencias encontráis entre países? ¿Está España más adelantada en materia de accesibilidad?

España es, a nivel internacional, referente en temas de accesibilidad, tanto en conciencia social como en temas normativos. Tenemos una muy buena normativa y en general se cumple. Y tenemos mucha conciencia social, la inclusión está mucho más naturalizada que en otras partes del mundo. Perú tiene muy buena normativa también, lo que no tiene es esa fiscalización que sí que tenemos en España. Tampoco tenían la conciencia social. Yo empezaba a vivir a Perú al año 2013 y en estos años sí que he visto que la conciencia social es otra y que sí que lo que bueno Antes me decían: "yo no lo necesito porque aquí no vienen personas con discapacidad"- Eso me lo llegaron a decir a mí en reuniones. Ahora ya la gente entiende que esto es necesario. Otra cosa es que lo haga o no lo haga, o que decida invertir o no invertir en temas de accesibilidad. Pero desde luego ya no es la respuesta. Ya no es esa. Hay más margen de mejora en Latinoamérica que el que pueda ver en España.

Defendéis las mejoras en accesibilidad van más allá de la propia discapacidad, que al final es algo que mejora a toda la sociedad. ¿Por qué crees que es tan importante?

Cualquier persona está más cómoda en un espacio accesible. Es un entorno en el cual un usuario en silla de ruedas puede moverse con facilidad y donde una persona con discapacidad intelectual se orienta mejor. Un espacio así está bien diseñado y resulta intuitivo, por lo que entrar allí genera tranquilidad y comodidad. Si llego a un hotel y encuentro la cafetería o el ascensor ubicados de forma lógica tras el lobby, mi estancia tras un viaje largo será más agradable. Esto mismo le ocurre a una persona con discapacidad intelectual. En general, cualquier medida de accesibilidad busca la comodidad y la seguridad de todos los usuarios; pero, dado que las personas con discapacidad se enfrentan a mayores dificultades, adaptar los espacios para ellas los mejora sustancialmente para todo el mundo.

A lo largo de nuestra vida, todos necesitamos medidas de este tipo en algún momento: durante el embarazo, al desplazarnos con un cochecito de bebé por un paso amplio y sin escalones, o en la vejez, cuando subir un tramo de escaleras se convierte en un mundo y la desorientación aparece con más facilidad. Del mismo modo, cuando caminamos distraídos mirando el móvil, necesitamos señalización que advierta de los riesgos. O tras un vuelo largo, con jet lag o bajo los efectos de un somnífero, requerimos un entorno claro que nos permita orientarnos con facilidad. Ese tipo de soluciones son las que se aplican en materia de accesibilidad y las que recomendamos a nuestros clientes.

Desde tu experiencia, ¿qué retos tienen pendientes las ciudades y las empresas para ser verdaderamente inclusivas?

Lo primero es la empatía, y creo que es lo más difícil porque requiere mucha concienciación. Hay que entender que la discapacidad forma parte de la naturaleza humana, igual que las diferencias de raza, orientación sexual o género; la diversidad es parte de nuestra realidad. En el momento en que se asimila esto, la perspectiva cambia. Es un gran reto tanto para el sector privado como para las entidades públicas. Cuando trabajamos con un cliente que lo entiende y lo tiene integrado en su cultura empresarial, todo fluye de otra manera: no ponen pegas ni negocian qué hacer y qué no. Es evidente que esa conciencia es clave y beneficiosa para todos.

"Con 18 años no tenía claro qué estudiar, elegí Caminos y me encontré de todo. Siempre hay gente a la que le cuesta trabajar con una mujer, pero eso ocurre en cualquier ámbito"

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Has desarrollado tu carrera en sectores tradicionalmente masculinizados. Como mujer, ¿qué desafíos has tenido que afrontar y cómo los has superado?

Estudié Ingeniería de Caminos, una carrera que en su momento era predominantemente masculina. Con 18 años no tenía claro qué estudiar, elegí Caminos y me encontré de todo. Siempre hay gente a la que le cuesta trabajar con una mujer, pero eso ocurre en cualquier ámbito. Curiosamente, al dedicarme a la accesibilidad —un sector más social—, la presencia femenina es enorme. Cuando vas a un congreso específico de accesibilidad, hay muchísimas mujeres.

¿Crees que las mujeres siguen teniendo que demostrar más para liderar proyectos o emprender?

En general, sí; tenemos que demostrar mucho más. Sin embargo, como decimos en Empresarias Galicia, también nos cuesta dar el paso adelante, visibilizarnos y decir abiertamente: "Esto lo sé hacer bien y soy especialista en esto". Mostrar lo que hacemos es fundamental.

Este año has asumido la presidencia de Empresarias Galicia. ¿Qué significa para ti liderar una asociación que da visibilidad a las mujeres directivas y emprendedoras?

Es un proyecto muy necesario y lo he vivido en propia carne. Nos cuesta exponer nuestro trabajo, y ayudar a otras empresarias, directivas y profesionales a comunicar sus proyectos —que son valiosos e importantes para la sociedad— es crucial. Todavía hoy, cuando llego a una reunión y alguien comenta con sorpresa que una empresa que va fenomenal pertenece a una mujer, me doy cuenta de lo necesaria que es una asociación como esta para que ese tipo de comentarios queden fuera de lugar.

¿Pesa también la conciliación en las mujeres? ¿Seguimos llevando la carga del hogar?

Sí, es una realidad, aunque las cosas están cambiando. En mi casa no se vive como en la de mis padres; mi marido se involucra mucho más de lo que lo hacía mi padre, y espero que mis hijos vivan en un entorno aún más equitativo respecto a la crianza. Aun así, nosotras mantenemos cierta tendencia natural a asumirlo todo, lo cual valdría la pena analizar, porque nos cargamos esa mochila a la espalda.

¿Qué consejo le darías a una joven que quiere emprender en sectores de tecnología, ingeniería o innovación?

Primero, que tenga claro que emprender es duro y exige un esfuerzo enorme, sea cual sea el sector. Segundo, que no se deje frenar por el entorno ni por pensar que no habrá mujeres. Las hay, y están liderando proyectos increíbles en sectores que a priori parecían de hombres. Por último: trabajo, mucho trabajo y perseverancia.

Mirando al futuro, ¿cómo te gustaría que evolucionara la accesibilidad en los próximos 10 años?

Siempre decimos que ojalá no fuéramos necesarios y no hiciera falta recordar las medidas de accesibilidad porque estuvieran totalmente integradas en el día a día. Como no es así, me gustaría que aumentase la conciencia social. En España hay bastante sensibilidad, pero debemos entender que no se trata solo de cumplir con mínimos normativos por obligación, sino de ir más allá. Con el mismo presupuesto se pueden hacer las cosas mucho mejor, y a eso debemos aspirar como sociedad.

¿Quién fue tu referente, mujer o no?

Mi padre, que también era ingeniero de caminos. Cuando decidí estudiar la carrera no tenía un referente femenino, pero tuve uno masculino y no pasó nada. Aún así, hoy considero muy importante que existan referentes femeninos y que se dé visibilidad a las mujeres en sectores masculinizados. Para mí fue mi padre, pero entiendo lo relevante que habría sido que fuera mi madre.