Jacobo Molezún y su madre, Susana Varela, en la papelería Riaño de Cuatro Caminos.

Jacobo Molezún y su madre, Susana Varela, en la papelería Riaño de Cuatro Caminos. Quincemil

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Riaño, la fórmula "mix" de una papelería de A Coruña: "No sobrevives vendiendo algo específico"

Susana Varela se encamina al decimoséptimo año en su negocio de Cuatro Caminos, con libros, revistas, juegos y material de oficina entre su oferta

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Cuando termina un curso escolar las papelerías y librerías que venden los libros de texto académicos ya se preparan para el siguiente. Los alumnos y familias más previsoras los encargan con antelación y en estas tiendas comienza la gestión de reservas y la organización de existencias. Ya lo hace desde hace semanas una veterana papelería de A Coruña, Riaño, en Cuatro Caminos.

Con esta y otras ocupaciones, Susana Varela tiene las mañanas atareadas estos días en que se toma un descanso por las tardes. Desde hace casi 17 años es la propietaria de Riaño, que se mantiene abierta desde el año 2000 en el número 15 de la calle Ramón y Cajal.

Hace un verano empezó a ayudarle su hijo Jacobo, contento y "aún acostumbrándose" a despachar y a gestionar algo más que una papelería. "Este negocio es un mix de muchas cosas. No puedes sobrevivir vendiendo algo específico, sino adaptarte a la variedad por narices", sentencia.

En Riaño hay prensa y revistas (cada vez menos), libros, publicaciones con pasatiempos, regalos, envoltorios, cromos, juguetes y juegos para niños, golosinas y dulces, material de papelería y oficina que va a parar a despachos de la zona o a dependencias del puerto...

La variedad de la que habla el joven: "Hay que estar bien organizados y tener buena memoria porque tenemos mucho material, muchos pedidos, muchas devoluciones, muchos plazos".

Jacobo Molezún no duda en considerar Riaño "una papelería de barrio", de esas en las que, aunque sus dueños se adapten a los recursos de la tecnología y hagan algún vídeo que suban a las redes, sigue funcionando bien el boca a boca y hay familiaridad con buena parte de sus clientes. "Cuando llega una fiesta o evento especial vienen los niños pequeños con sus padres y abuelos a comprar algo".

Costumbres, consumo y oferta

Como ha ocurrido en otras zonas de la ciudad, la desaparición de quioscos de prensa de la vía pública o de pequeños bajos comerciales ha derivado parte de aquella actividad a las papelerías más asentadas, donde advierten el cambio de costumbres que afecta al consumo de productos editoriales.

"Los libros aún funcionan bien, parece que resurgen. Pero la prensa y las revistas, con las ediciones digitales, han perdido mercado. Algunas publicaciones mensuales no se venden si no traen un regalo, y he tenido que dar de baja a muchas que no tienen público", describe Susana Varela.

La dueña de Riaño recuerda que hasta hace poco había revistas sobre multitud de temas: "Muchas se vendían en librerías de grandes almacenes o superficies, ahora reducidas a espacios más pequeños y con las publicaciones básicas".