Sergio Sánchez, rodeado de libros y revistas en el interior de Seovi.

Sergio Sánchez, rodeado de libros y revistas en el interior de Seovi. Quincemil

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El último heredero de los quioscos de San Pablo en A Coruña: "Nuestro punto fuerte, la confianza con el cliente"

En Seovi, además de prensa y publicaciones, hay juegos educativos, golosinas y material de papelería

Su dueño, Sergio Sánchez, lleva 30 años en un sector en el que empezó “de rebote” con un kiosco

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Alrededor de la plaza Recife de A Coruña, conocida también como plaza de San Pablo por el nombre de su iglesia, había hace años varios kioscos de prensa, unos en plena vía pública y otros en bajos o pasadizos comerciales. Fueron desapareciendo: en Fernando Macías, Cabo Santiago Gómez, Donantes de Sangre, Juana de Vega...

Queda una librería-papelería vinculada a alguno de aquellos antiguos negocios, hoy prácticamente la única representante del sector en esta zona de la ciudad: Seovi, en la calle Magistrado Manuel Artime.

Allí los vecinos compran el periódico todos los días, o revistas cada semana. También hay cromos, golosinas, juegos educativos, puzles, material de papelería y libros para todas las edades. "Un poco de todo". De Todo, así se llamaba una de las etapas comerciales del propietario de Seovi.

Sergio Sánchez Lombardero, aspirante a maestro, entró "de rebote" en el ramo comercial a finales del siglo pasado, primero con un pequeño kiosco de prensa y revistas en la avenida del Ejército.

Revistas y publicaciones en Seovi.

Revistas y publicaciones en Seovi. Quincemil

Sánchez leía mucho cuando era niño, "sobre todo publicaciones deportivas como Don Balón o Gigantes". "Quizá cometí el error de no acabar la carrera, y tenía vocación educativa, pero el sector me gustó, el trato con la gente, y me quedé", explica.

A aquel kiosco le sucedió De Todo, en la esquina de la calle Orzán con el callejón del Africano, donde además de prensa se vendían productos alimenticios, bebidas, dulces y regalos. "Como lo que después hicieron Opencor y Supercor, tiendas de conveniencia".

Esta etapa duró hasta 2005, año en el que Sánchez se mudó al entorno de la plaza de Recife, a una galería comercial y un pasadizo de la calle Orquesta Sinfónica, donde gestionó otros dos kioscos de prensa. Uno de ellos se llamaba Seovi, nombre que mantuvo Sergio cuando hace una década encontró un bajo más grande para reunir todo lo que vendía y ofrecerlo en el actual local.

La esencia del comercio tradicional

Entran clientes mayores y de mediana edad por la mañana. Sergio Sánchez sale del mostrador y se dirige a las zonas de su negocio en donde están expuestas las revistas que sabe que esas personas van a comprar. Es la costumbre. Las coge él mismo y se las entrega antes de cobrarlas.

Una de los escaparates de la librería-papelería Seovi.

Una de los escaparates de la librería-papelería Seovi. Quincemil

Esta es la familiaridad que existe en "una tienda de barrio" como Seovi. "Lo bueno que tiene el comercio tradicional, la confianza con el cliente. Es nuestro punto fuerte, que no tienen ni las grandes cadenas ni el comercio digital".

"Me gusta este sector y me encanta el público infantil, quizá por las ganas que tenía de ser profesor", confiesa Sánchez. Desde Seovi, que "ha asumido el flujo comercial" que antes tenían los kioscos del entorno, observa cómo la lectura infantil y juvenil ha crecido y cómo los libros se leen ahora más "tras quedar atrás el bache en que cayó por el libro electrónico".

Golosinas y caramelos en Seovi.

Golosinas y caramelos en Seovi. Quincemil

La prensa es otra cosa. "De 50 años para abajo nadie compra periódicos", cuenta. Y deja escapar una queja: "Hoy ya se venden periódicos en todas partes que no sean kioscos y librerías: fruterías, estancos, panaderías... Eso también nos perjudica, es venta que perdemos".