Chelís Quinzá, propietario de Fresa y Chocolate, en su tienda de la calle Real.
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La tienda de caramelos que ha visto cambiar la calle Real de A Coruña: "O evolucionas o mueres"
Desde 1997, Fresa y Chocolate se ha especializado en dulces y frutos secos sin renunciar a adaptarse a nuevos gustos y tendencias en una calle donde ha visto evolucionar el comercio y los clientes
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Las calles más comerciales de la ciudad ofrecen a través de sus negocios una visión en movimiento de esa misma zona, con tendencias, hábitos, servicios y propuestas de consumo que van variando en distinto grado. Quienes más tiempo duran tienen una perspectiva más amplia del cambio. Uno de esos habitantes comerciales en la céntrica calle Real de A Coruña es Fresa y Chocolate.
Su propietario, José Luis (Chelís) Quinzá Tenza, calcula que su tienda de bombones, caramelos y frutos secos, es "de las cinco más antiguas de la calle Real". Aunque abrió el 31 de enero de 1997, hace casi treinta años, el bajo que ocupa siempre fue explotado por su familia como actividad comercial.
Su abuelo, farmacéutico, estaba al frente de la farmacia Quinzá en el número 3 de la calle. El espacio fue dividido en dos en 1965, cuando su hijo abrió una perfumería con el mismo apellido. En el año 97, al jubilarse su padre, Chelís emprendió con los caramelos y las golosinas en esa parte del bajo comercial.
Bajo de Fresa y Chocolate en el 3 de la calle Real de A Coruña.
"Fue un éxito rotundo. Causó furor. Entonces no había más dulces por aquí, ni pizzerías, ni pastelerías. Esto era una calle de tiendas de ropa, zapaterías y joyerías", repasa el dueño del negocio, que justo enfrente veía entrar y salir al público de un cine antiguo, el París.
Hasta 2008 el negocio fue "una locura, algo espectacular". La novedad reunía a los clientes dentro y fuera de la tienda. Aunque en 2002 Chelís tuvo que afrontar un muy mal trago: el fuerte viento hizo caer una grúa sobre la vivienda del edificio de Fresa y Chocolate en la que residían dos ancianas que fallecieron; ocurrió el mismo día del hundimiento del petrolero Prestige en las costas coruñesas, y todo el inmueble estuvo un tiempo cerrado.
Variedad de bombones en Fresa y Chocolate.
La crisis económica de 2008 que afectó a tantos sectores también azotó a las chuches, que en el caso de este negocio de la calle Real, a duras penas, con perseverancia, "no se vino abajo" pese a la pérdida de márgenes de beneficio, admite Quinzá. Esa resistencia tuvo otra prueba de fuego en 2020 por culpa de la pandemia, otro cierre que hizo plantearse la continuidad a su dueño.
Evolución y adaptación
El cierre progresivo de las tiendas de Inditex en el centro urbano, confiesa Chelís, dañó a su comercio y a otras propuestas de la zona. "Quedamos los vecinos y los turistas. Se pasea menos. He cambiado el horario de algunos días para cerrar a horas donde ahora pasa muy poca gente en comparación con antes".
Caramelos a la venta en Fresa y Chocolate.
A punto de cumplir 30 años, Fresa y Chocolate ha sabido adaptarse. Chelís y sus dos veteranas empleadas, María José y Cristina, ofrecen los sabores variados de sus productos dulces y salados porque ha sabido conservarse en pleno centro de A Coruña.
"Para llegar lejos en cualquier negocio, o evolucionas o mueres. Empecé con golosina y caramelo, fui metiendo bombón a granel, amplié con frutos secos. Hoy soy fuerte en chocolate para el turista, tengo tabletas de chocolate de Galicia de muy buena calidad, paletas de helado traído de Madrid que está muy rico. Y algo de producto gallego: tarta de Santiago, licores... pensando en el turista y también en el cliente local", repasa el propietario.