Miguel Hernando en el interior de Ferretería Coruñesa.

Miguel Hernando en el interior de Ferretería Coruñesa. Quincemil

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La ferretería de A Gaiteira, en A Coruña, que sigue abierta 60 años después: "Aquí tienes que saber un poco de todo"

Miguel Hernando es dueño del negocio de su padre, que abrió en 1965 en la ronda de Outeiro al llegar de Alemania y en donde trabaja desde 2002. A su tienda llegan clientes "de otros barrios" de A Coruña donde comercios como el suyo escasean o desaparecen

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¿Cuál es la ferretería más antigua de A Coruña? Unas abrieron en los años ochenta y siguen activas, otras lo hicieron en los setenta y rondan (o ya han cumplido) el medio siglo de actividad. De las que empezaron en la década anterior, unas han cerrado pero alguna mantiene su servicio diario. Como Ferretería Coruñesa, en Oza-A Gaiteira.

El 6 de octubre de 1965 comenzó a despachar en la esquina de la ronda de Outeiro con la calle Pintor Seijo Rubio. Su dueño, Ángel Roberto Hernando, había regresado a España desde Alemania, como muchos otros gallegos emigrados que volvieron a su tierra para emprender y asentarse.

A Hernando “le surgió la oportunidad” en forma de ferretería, y no le dio muchas vueltas al nombre de su negocio de algo más de 30 metros cuadrados. Años después se hizo con una planta superior con el doble de superficie para usarla como almacén. Su hijo Miguel es ahora el propietario. Comenzó a trabajar en 2002, "y hasta hoy".

Escaparate de Ferretería Coruñesa en la ronda de Outeiro en Oza.

Escaparate de Ferretería Coruñesa en la ronda de Outeiro en Oza. Quincemil

¿La más antigua de la ciudad? Podría ser. Dice Miguel Hernando que a su tienda "viene gente del barrio y de otros barrios porque ya no hay ferreterías". Se han perdido en Os Mallos, en Monelos, en Os Castros. En O Castrillón solo hay una. La Coruñesa llegó a tener cuatro empleados, "lo máximo". "Ahora estoy yo solo, imagina el cambio que ha habido".

"Saber un poco de todo"

Desde el mostrador de un negocio de barrio como este se ve lo que ha perdido demanda porque está disponible en mayor número en otros puntos de venta. "La maquinaria se vende poco, o el electrodoméstico pequeño. La gente va a una gran superficie o a internet a comprar un taladro", detalla Hernando.

"Mi padre cogió esto en los mejores tiempos", compara Miguel, "cuando no había El Corte Inglés, Carrefour, Leroy Merlin o Amazon. Solo las tiendas pequeñas vendíamos de todo, entonces no había otra forma de comprar".

La imagen, la radiografía, se repite en el sector: jubilaciones sin relevo en la familia y los números que no dan. "Nadie se atreve a coger el negocio, por eso las ferreterías cierran. Hay mucha inversión, no es llegar y entrar. Hay mucha mercancía". La Coruñesa sigue abarcando ferretería, fontanería, menaje, electricidad, tornillería. De todo un poco.

Productos y artículos que se venden en Ferretería Coruñesa.

Productos y artículos que se venden en Ferretería Coruñesa. Quincemil

Hernando agradece el "trato cercano con la gente" que se produce atendiendo una ferretería como la suya. "Todos los días hablas con alguien, hay anécdotas. Es un trabajo dinámico, no estás todo el día detrás de una pantalla. Conoces a la gente y a su familia, a clientes de toda la vida. Esa cercanía se echa de menos en otros sitios donde todo es frío", reflexiona.

Unas palabras que acompaña con la defensa de su dedicación: "Aquí tienes que saber de cada producto: de un enchufe, de pintura. Hay tanta cosa... Para saber un poco de todo lleva su tiempo". Cuando su padre se jubiló, quedaron en Miguel sus conocimientos, también el cariño a su trabajo.