El escaparate de Acibro, la cara positiva de estas rebajas
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Rebajas pasadas por agua en A Coruña: "La gente no quiere mojarse y eso se nota en las ventas"
Tiendas de la calle Real y zonas como San Andrés, Galera o Pío XII hacen balance de un invierno condicionado por la lluvia, con ventas irregulares y estrategias muy distintas
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A Coruña siempre ha tenido una relación especial con la moda. Basta con pasear por la Marina o por la plaza de Lugo, callejear por la Ciudad Vieja, San Andrés, e incluso, la zona de la Galera, para comprobar que el estilo de la ciudad no es una tendencia pasajera, sino una forma de identidad.
En una ciudad donde el escaparate forma parte del paisaje y el comercio local sigue teniendo peso propio, el periodo de rebajas es clave para entender el comportamiento del consumidor y la salud del comercio local.
Este invierno, sin embargo, el balance llega marcado por un invitado persistente: la lluvia. Enero y febrero están siendo meses de cielos grises y paraguas abiertos, y eso, en una ciudad que vive mucho de la calle, se hace notar. Las tiendas locales hacen números entre la cautela del consumidor, el tirón de las grandes cadenas y el impacto de la climatología en el tráfico de clientes.
En el número 17 de la calle San Andrés se encuentra Zalo, una tienda de ropa de señora y caballero que lleva años formando parte del comercio tradicional del centro. María Luisa Quintas Pena, dependienta del establecimiento, lo resume con claridad: "El primer día de rebajas hubo muchísima gente y a partir de ahí fue cayendo. El tiempo no está ayudando, pero sí que es cierto que los primeros días de rebajas con el mal tiempo vendimos muchos chubasqueros y muchas parkas. Pero se nota muchísimo que la gente no sale porque no quiere mojarse y por ello, hay una gran bajada de ventas".
En comparación con otros años, reconoce que, las ventas están siendo "un poquito menores". Más allá de las cifras, María Luisa pone el foco en algo que considera esencial: la experiencia de comprar en la calle. "Es muy bonito pasear por la calle y que te dé el aire, entrar en una tienda de ropa, y después en otra, o en otro tipo de comercio, vas de uno al otro… el tú a tú del comercio local es muchísimo más cercano que en los centros comerciales, y eso se está perdiendo", destaca.
El interior de Zalo, tienda ubicada en San Andrés
Continuando el recorrido por las tiendas locales, la calle Real suma otra voz. En el número 1 se encuentra Guadarnés. Allí, Auri describe una campaña marcada por el mal tiempo: "El mal tiempo está influyendo muchísimo, cuando llueve la gente sale menos. La lluvia fue perjudicial para la venta estos meses, pero el viento tampoco ayudó, es muy desagradable".
"Con la lluvia y el viento la gente se va a los centros comerciales. Esta Navidad lo hemos notado mucho. Si no llueve, la gente pasea por la calle, y mucha acaba pasando por la calle Real. Este año el paseo fue nulo. La tarde de la Cabalgata, que es una tarde de grandes ventas, fue horrorosa. El mal tiempo está haciendo que las ventas bajen muchísimo", añade Auri.
La meteorología no solo condiciona el flujo de clientes, sino también el tipo de compras. Los jerséis y los chubasqueros han sido los protagonistas en Guadarnés, que no maneja grandes cantidades de stock.
Las rebajas estarán disponibles hasta finales de mes. Mientras tanto, la nueva temporada empieza a asomar, aunque con prudencia. "Ya estamos trayendo ropa nueva, pero se quedarán a remojo, nunca mejor dicho, porque son prendas de otras calidades, que no son adecuadas para la lluvia. Tendremos que esperar a sacarla a que la lluvia nos abandone", añade Auri, que confía en que el clima cambie pronto y las calles vuelvan a llenarse. Porque, como recuerda, son los negocios abiertos y la gente paseando los que dan vida a la ciudad.
Guadarnés, ubicada en la calle Real, ofrece moda y complementos para mujer
Sin embargo, no todo tiene lectura negativa. En la calle Galera, en el número 22, Acibro aporta la cara más optimista de esta temporada de rebajas. Belén Pérez López, su propietaria, reconoce que el frío jugó a favor: “El frío ayudó. Las rebajas en Acibro acaban la última semana de febrero, después, iremos paulatinamente exponiendo la nueva temporada. Estos meses hemos vendido mucho abrigo y mucho jersey. El factor frío ayudó a las ventas. En noviembre yo ya había agotado muchos modelos de pantalones y en mi caso, las ventas fueron en aumento. La gente se acostumbró a la lluvia y salen igual de casa".
Una tienda sin rebajas
Si Acibro representa una visión positiva dentro del calendario clásico de rebajas, Pazio muestra otra manera de entender el consumo. Ubicada en el número 1 de la calle Pío XII, esta tienda estudio dirigida por Talia Rodríguez apuesta por la moda lenta y consciente, al margen del calendario frenético de descuentos.
"Este es un barrio muy tranquilo, es el distrito más tranquilo de la ciudad, yo creo. Entonces, el tiempo no nos afecta tanto. La gente que quiere venir a este tipo de tiendas, viene a propósito, se desplaza sin problema", explica.
En Pazio no hay rebajas. "Vendemos prendas que son atemporales. En Pazio no hay rebajas, de vez en cuando podemos realizar alguna promoción, como podría ser por San Valentín u otro tipo de promoción muy concreta, pero no hay nunca rebajas como en el fast fashion", añade Talia.
Su propuesta se basa en colecciones duraderas, tejidos de calidad y un ritmo diferente: "Vendemos colecciones más atemporales, no hay colecciones cada poco tiempo, los tejidos son de mucha calidad, son prendas más duraderas… las grandes rebajas hacen daño al pequeño comercio como este".
El escaparate de Pazio
Desde noviembre y durante los meses más fríos, las ventas en esta tienda taller se concentran en piezas funcionales y versátiles: "Lo que más se vende son gabardinas, bufandas, los broches de cerámica, que muchas personas los utilizan para elevar los looks…", apunta la propietaria.
Cuatro tiendas, cuatro visiones distintas y una misma ciudad marcada por la lluvia. Para algunas, como Zalo o Guadarnés, el mal tiempo ha pesado en las cifras y en el ánimo, con calles más vacías y paseos suspendidos. Para otras, como Acibro, el frío jugó a favor y las ventas acompañaron. Y en propuestas como Pazio, al margen del calendario de descuentos, el ritmo lo marca otro tipo de consumo, más consciente y atemporal.
Las rebajas, al final, no solo hablan de porcentajes ni de carteles rojos en los escaparates. También reflejan cómo se mueve la ciudad, cómo pasea su gente y cómo responde el comercio local ante un invierno que, este año, ha sido más gris de lo habitual.