Imagen de archivo de un señor trabajando en el invernadero

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Economía

Suso, agricultor y horticultor con 35 años de experiencia: "Creo que al sector le queda poco. Todo va en declive"

Huertas, invernaderos y vacas de carne es con lo que Suso desarrolla su trabajo en el rural gallego

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La agricultura es una de las principales actividades económicas de Galicia. Además de generar empleo y riqueza en el medio rural, desempeña un papel clave en el mantenimiento del paisaje y en la producción de alimentos frescos, de proximidad y de calidad.

Suso, agricultor y horticultor del concello de Mesía (A Coruña), lleva 35 años dedicado al trabajo en el campo. Gestiona varias hectáreas de huerta, invernaderos y algunas vacas de carne. A pesar de su trayectoria, mira al futuro con preocupación y cree que al sector le quedan "poucos anos". Con él hablamos sobre la situación actual del campo gallego y la importancia de un sector esencial para Galicia.

Más de tres décadas dedicadas al campo

Suso lleva más de 30 años trabajando en el campo. Agricultor y horticultor del concello de Mesía, comenzó con poco más de 20 años y, desde entonces, se ha ido adaptando a los cambios del sector. Hoy gestiona 13 hectáreas de terreno en propiedad, cuenta con 2.000 m2 de invernaderos y una pequeña explotación de vacuno de carne.

Su trayectoria ha estado marcada por la diversificación. En un primer momento se dedicaba a la producción de leche, pero decidió cambiar de rumbo para mejorar su calidad de vida. "Tiven vacas de leite. Agora cambiei un pouquiño, diversifiquei. Puxen invernadoiros, despois cambiei para vacas de carne… Doulle un pouquiño a todo. E sempre tirando", nos cuenta Suso.

Trabajo de Suso

Trabajo de Suso Cedidas

Actualmente comercializa la carne en diferentes ferias y la producción hortícola mediante una cooperativa en Cambados (Pontevedra). Antes vendía directamente a pequeños comercios de la zona, pero optó por un modelo que le ofreciera mayor estabilidad. "Hai anos que estou de socio nunha cooperativa. Os prezos non son os mesmos, pero tes outra seguridade", apunta.

También reconoce que el cambio de la ganadería de leche a la de carne respondió a la necesidad de disponer de más tiempo. "Agora as explotacións son de centos de vacas, non coma min que tiña 15 ou 20. Cambiei porque estás atado tanto teñas dúas como 200. As vacas de carne déixanche máis tempo libre".

Un futuro incierto para las pequeñas explotaciones

A pesar de seguir disfrutando de su profesión, Suso observa con preocupación el futuro del campo gallego. Considera que el relevo generacional es uno de los principales problemas y cree que cada vez son menos los jóvenes que deciden continuar con las explotaciones familiares.

"Eu penso que ao sector lle quedan poucos anos, seguramente. Explotacións moi grandes seguirán, pero co tempo… Todo vai indo en declive", afirma.

En su opinión, muchas de las personas que permanecen en el sector lo hacen porque continúan inversiones realizadas por sus familias años atrás. "Moitos é por obriga, porque seus pais fixeron inversións. Eu penso que ao final os últimos que queden será como ter unha empresa: vou ter uns empregados e eu levo as contas", opina según su forma de ver.

Además de la falta de relevo, el aumento de los costes de producción y las restricciones para desarrollar la actividad tampoco ayudan. "A cada paso quítanche máis cousas e tes máis problemas cos produtos, os insecticidas cada vez son máis caros". Como ejemplo, explica que si antes un herbicida costaba 50 euros para una hectárea, ahora son más de 100 euros.

Suso también lamenta la despoblación del rural gallego. Recuerda que hace años la vida en las aldeas era muy diferente y existía mayor convivencia. "Antes aquí había cerca de setenta veciños, setenta casas. Hoxe non sei se haberá 50. Non te encontras con ninguén practicamente", lamenta. Una realidad que, a su juicio, hace todavía más difícil que las nuevas generaciones decidan quedarse en el campo.

Aun así, a sus 57 años continúa trabajando con la misma dedicación con la que empezó a sus 22, formando parte de un sector imprescindible para mantener vivo el rural gallego.